‘No me siento mayor’: Rafael Nadal

Rafael Nadal besa el trofeo de campeón del US Open 2019. Foto: ATP

El español habla en esta entrevista de su último Grand Slam a los 33 años

MALLORCA, España.-  El paso del tiempo no perdona a nadie, ni siquiera a los mejores jugadores del circuito. Eso sí, Rafael Nadal es uno de los estandartes del ATP Tour que continúa empeñado en retrasar a toda costa la lógica del relevo generacional. Así lo ha hecho durante quince temporadas, desde que levantó su primera corona de Grand Slam. Desde entonces ha acumulado un total de 19 títulos y, hoy, a sus 33 años, es el jugador que más trofeos de esta categoría ha ganado pasada la treintena.

A pesar de que los resultados maquillen con los colores más vivos el transcurso de los años, el español subraya en rojo que cada oportunidad que se presenta es única. Y trabaja cada día para aprovecharla. Así lo hizo en la última edición del US Open, donde se quedó a sólo un Grand Slam de Roger Federer (20) y aventaja en tres más a Novak Djokovic (16). Ya en Mallorca, descansando después de una titánica batalla en la Arthur Ashe unos días antes en Nueva York, el No. 2 del Ranking ATP atiende en esta entrevista a un reducido grupo de periodistas españoles entre los que se encontraba ATPTour.com tras su éxito en Flushing Meadows.

Se le vio emocionado al contemplar el vídeo que repasaba sus 19 Grand Slam.
Hay que entender el momento. Las últimas tres horas de partido fueron especialmente duras para mí, porque tenía el partido prácticamente ganado y vi cómo se fue complicando muchísimo hasta tal punto que estuve en una situación realmente crítica para perder la final. Era una oportunidad para mí, igual que para él, pero hasta el tercer set, la tenía encaminada. Fueron muchas horas sufriendo, resistiendo, y tanto el físico como la cabeza estuvieron expuestos a un estrés muy grande, y después de todo llegó ese momento de debilidad.

Tanto en ese momento como en las últimas semanas ha repetido en varias ocasiones que “se hace mayor”. ¿Se siente verdaderamente así?
¡No, no me siento mayor! Me siento lo que soy: tengo 33 años. Siempre he pensado que no sé cuando será mi última victoria. Pero ahora estoy en un buen momento. Simplemente, soy consciente de que los años pasan y uno no tiene que perder de vista la realidad de la situación. Hay que cuidarse más, elegir mejor y si bien cuando eres más joven puedes seguir jugando y jugando, con la edad debes ser más selectivo, y un poco más listo a la hora de elegir las cosas que funcionan mejor.

El pasado domingo se convirtió en el jugador con más Grand Slam ganados con más de 30 años. Hace años muchos pronosticaron que esto sería imposible…
Mi motivación nunca ha sido lo que puedan decir los otros de mí o demostrar que puedo hacer cosas que los demás no. Es un concepto del que intento huir en mi vida en general. La ambición y la motivación tienen que ser personales, no por motivos externos. No me gusta ese espíritu y toda mi vida he intentado no trabajar desde ese punto de vista, porque intenta conseguir cosas desde el rencor. Al contrario, intento trabajar emociones positivas.

¿Y usted llegó a dudar?
Igual que mucha gente dudaba de que pudiera jugar durante tantos años, yo también dudo y he dudado siempre. Pero aquí estoy. Es algo que va con el día a día, soy feliz con lo hago y, sobre todo, si mi cuerpo me permite entrenar bien diariamente, me gusta jugar a tenis, disfruto de los objetivos y de la competición.

Carlos Moyà dijo tras la final que, por emoción y significado, esta fue la victoria más importante desde que llegó al equipo. ¿Lo catalogaría también entre sus mejores partidos?
¡No he vuelto a ver el partido! (Risas). Sólo lo he jugado y, sin verlo, se hace complicado poder opinar. Cuando estás dentro del partido estás compitiendo, estás con nervios y se hace complicado valorar en su justa medida lo que pudo ser. Es verdad que tuvo muchos ingredientes que hacen que el partido fuese muy especial y emocionante. Fue uno de los partidos que no se pueden olvidar, pero tendría que verlo repetido para dar un veredicto justo desde mi punto de vista.

No ha hablado en ningún momento de la posibilidad de ser No. 1, a pesar de un año brillante. Mantiene que su objetivo es ser competitivo el mayor tiempo posible.
Entiendo ser competitivo como el poder luchar por las cosas que me motivan, que es aspirar a lo máximo. Mi objetivo es darme las mayores opciones posibles de competir en los mejores torneos del mundo durante el máximo tiempo posible. Para poder conseguir este objetivo, evidentemente he ido cortando el calendario. Este año he jugado sólo once torneos y no sé con los que voy a terminar, pero como podéis ver el calendario se está reduciendo, gracias también a los resultados que se han obtenido.

Ha llegado, al menos, a diez semifinales en esos once torneos, con cuatro títulos en total (Roma, Roland Garros, Canadá y US Open). ¿De qué se siente más satisfecho?
Sin ninguna duda de la reacción que tuve después de Barcelona. Tras Montecarlo pasé momentos difíciles antes de jugar mi segundo partido en el Godó. Al final, eso es lo que me deja más satisfecho. La reacción mental para superar ese momento.

Aunque el No. 1 no sea un objetivo, sino una consecuencia, ahora mismo lidera la ATP Carrera a Londres.
El No. 1 es cierto que no es mi gran objetivo, ni lo ha sido en ningún momento. Estoy evidentemente muy feliz, pero es algo que no puedo permitirme perseguir a estas alturas de mi carrera. No puedo perder el tiempo en intentar ser el No. 1, sino en estar lo mejor preparado posible para jugar al máximo nivel las semanas que compito. Si eso me lleva a ser el número uno, pues muy feliz. Si no tengo que hacer mi camino y este año el camino es muy bueno. Han sido muchos torneos bien competidos, con una regularidad muy alta y eso es lo que me hace feliz.

Ha insistido en la selección del calendario. Acabó bastante agotado en el último partido en Nueva York. ¿Qué hoja de ruta le espera?
Estoy cansado. La verdad es que aún no estoy recuperado, sinceramente. Llegué a casa y ya hemos hecho un poco de recuperación, estoy intentando responder poco a poco. Aún es pronto para saber mis planes, porque prácticamente después del partido no he tenido tiempo de poder hablar con el equipo. Esta semana tendremos la conversación, pero al margen de esto, también tendré que esperar unos días para ver cómo evoluciona mi cuerpo. En mi calendario inmediato está jugar la Laver Cup.

¿Cómo se recupera física y mentalmente después de tal desgaste?
¡La recuperación mental se hace descansando! (Risas) No sólo se trata del último partido, llevas unas semanas con tensión. Estás compitiendo en uno de los torneos más importantes del año y el nivel de exigencia diaria es alto. Cuando terminas, y más después de una final así, el bajón físico y mental es grande. Hay que ir poco a poco recuperándote, haciendo las tareas necesarias para ayudar al cuerpo a recuperarse. En cuanto a la mente, descanso y sensación de poder hacer las cosas con más libertad, con los horarios que uno crea más adecuados y, poco a poco, se va recuperando.

¿Ha hecho algo diferente en términos de preparación física?
No, nada diferente. He intentado hacer una preparación similar a la manera en la que venía haciéndolas en los últimos tiempos, tomándome los períodos de descanso necesarios después de torneos exigentes como el Abierto de Australia, Roland Garros o Wimbledon. Lo único que se ha cambiado en los últimos tiempos es trabajar de forma más específica en casa para luego apuntalarlo en los torneos jugando partidos.

Medvedev ha dado señales de que una generación viene llamando a la puerta.
Hace años que se está vaticinando el cambio de guardia, pero ha ido ocurriendo de una manera un poco más lenta de lo que, quizás, se esperaba. Sigue habiendo muchos jugadores resistiendo, pero es verdad que se han ido otros como David Ferrer, [Tomas] Berdych, [Jo-Wilfried] Tsonga… lo que ocurre es que los tres que hemos conseguido más en estos últimos catorce años seguimos en lo alto del Ranking [ATP]. Ahora vienen Medvedev, Zverev, Khachanov, Rublev, Felix, Berrettini o Shapovalov. Hay un grupo que evidentemente tiene que ir entrando en el circuito. La lógica aplastante de la evolución de este mundo hace que estén llegando. Hoy en día, algunos están en el Top 10 y supongo que cada año tiene que haber más.

¿Y el tenis español?
El tenis español ha conseguido cosas en los últimos 30 años que son difícilmente repetibles. Por otro lado, estamos compitiendo como país con otros que tienen una capacidad económica que nos multiplica por infinito. El presupuesto de Federaciones dueñas de un Grand Slam es infinitamente superior al nuestro, pero además la Federación Italiana es dueña de un ATP Masters 1000, también la canadiense… Tienen un potencial muy superior. Durante estos años de auge en España hemos cometido el error de no ser capaces como Federación de tener un torneo propio que genere unos ingresos anuales que se puedan emplear para promocionar nuestro deporte, para ayudar a los jóvenes. Dicho esto, hay que ver cómo evoluciona la gente joven, tenemos a Jaume Munar, Carlos Alcaraz, Pedro Martínez… veremos qué viene por detrás.

Usted es una inspiración no sólo para ellos, también para el resto de la sociedad. Así se puede ver en las reacciones a victorias como la de este US Open.
Es algo que no me planteo habitualmente, intento siempre ser yo y hacer las cosas que me han parecido correctas. Aplicar la educación que me ha dado mi familia desde joven. Con los años, uno tiene la capacidad de ver las cosas e intento copiar las que me gustan y evitar las que no. Siempre digo, si el espejo de la situación es negativo, mejor que no lo tomen, y si la acción es positiva o lo que transmite lo es, evidentemente me genera una gran satisfacción personal, que pueda servir de ayuda e inspiración a otra gente que tiene que levantarse para ir a trabajar, combatir momentos complicados en la vida o que simplemente se levanta de mejor humor porque me ha visto jugar. Es difícil tener una satisfacción mayor que cuando generas sensaciones positivas en otra gente.

 

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