“El futbol me gusta más que el tenis”

En mis ratos libres no sólo lo miro, sino que también lo juego con amigos. En Buenos Aires los tiempos se achican, pero en Tandil ya tenemos armados unos equipos fijos y cada vez que estoy unos días por ahí salen partidos antes del asado o de la previa a la noche. Foto: fifa.com
En mis ratos libres no sólo lo miro, sino que también lo juego con amigos. En Buenos Aires los tiempos se achican, pero en Tandil ya tenemos armados unos equipos fijos y cada vez que estoy unos días por ahí salen partidos antes del asado o de la previa a la noche. Foto: fifa.com

Juan Martín del Potro, número siete del mundo, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 2012 y ganador del US Open con apenas 19 años, recibió a FIFA.com en Buenos Aires, donde se recupera de un cuadro virósico que lo obligó a no jugar Roland Garros. Con él hablamos de la otra pasión que lo obsesiona: el futbol.

Buenos Aires, Argentina.- En el tenis actual existe un trío de notables ubicado en una dimensión diferente al resto: el español Rafael Nadal, el serbio Novak Djokovic y el suizo Roger Federer ocupan un podio de excelencia que no admite discusiones. De cerca asoma el escocés Andy Murray aunque, según afirman los propios protagonistas del circuito, hay un quinto hombre con el potencial necesario para mirar a los ojos a los tres mitos. Es Juan Martín del Potro, 24 años y 1,92 metros de altura llenos de potencia, destaca la FIFA en su página oficial.

El actual número siete del mundo, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 2012 y ganador del US Open con apenas 19 años, recibió a FIFA.com en su lugar de entrenamiento en Buenos Aires, donde volvió para recuperarse de un cuadro virósico que lo obligó a no jugar Roland Garros, el segundo certamen de Grand Slam de 2013. Con él hablamos de la otra pasión que lo obsesiona: el futbol.

Juan Martín, en los momentos de descanso de su exigente vida profesional, ¿hay lugar para el futbol?

Sí, es EL programa para mí, me gusta mucho. En mis ratos libres no sólo lo miro, sino que también lo juego con amigos. En Buenos Aires los tiempos se achican, pero en Tandil ya tenemos armados unos equipos fijos y cada vez que estoy unos días por ahí salen partidos antes del asado o de la previa a la noche. Sigo mucho a Boca Juniors, aunque en realidad me gusta todo el fútbol y cuando estoy en Argentina puedo seguir un poco más al equipo del que soy hincha.

¿Cómo es un día de amigos, futbol y asado?

Hacemos el partido seis o siete de la tarde y jugamos una hora en cancha de siete o de nueve. Cancha de 11 no, porque hay que correr mucho y ya corro mucho con el tenis (se ríe). Y el equipo ganador no hace nada después: el que pierde pone los platos, hace las compras y el asado, limpia todo. Nosotros en Tandil tenemos salamines y quesos que son muy buenos y el perdedor siempre se ocupa de hacer la picada también. Así la pasamos muy bien hasta muy tarde en la noche.

¿De qué juega? Tiene que ser central o nueve con esa altura.

De nueve, me gusta jugar ahí desde chico. También jugué mucho de cinco. Me gustaba la posición, dar pases, correr… Pero terminé jugando de nueve y la verdad que es un deporte que me encanta. Te diría que un poco más que el tenis. Esto ya es como mi trabajo y todavía adentro mío siento que, algún día, cuando cierre mi carrera tenística, podré darme el gusto de jugar un partido oficial en algún club que me acepte. Quiero sentir lo que es la concentración, jugar por puntos. Lo que hacía de chico.

¿En qué club jugaba?

Jugaba en Independiente de Tandil y estábamos siempre luchando el campeonato. Competíamos muchos en regionales y nacionales. En los nacionales venían Boca, Newell’s, Colón de Santa Fe, Racing, Independiente… Imaginate la gran diferencia que había entre esos grandes equipos y nosotros, pero para mí era lo máximo. Te caía un Boca con todos vestidos iguales, los botines todos parecidos, las pelotas… y nosotros con lo poco que teníamos, pero era el sueño del pibe. Pero a los 12-13 años tuve que elegir entre el tenis y el fútbol, y elegí el tenis.

¿Cuán difícil le fue elegir entre un deporte y otro?

Me costó muchísimo. El entrenador de fútbol habló mucho con el de tenis. Ninguno me quería soltar y la verdad que a mí siempre me gustó más el fútbol, pero la decisión empezó porque había un torneo de fútbol muy importante y un sudamericano de tenis, que era en Brasil, categoría 12 años. Y como yo nunca había salido del país, dije “me voy a jugar al tenis a Brasil”. Fue mi primer viaje en avión, mi primer torneo de tenis y salí mejor jugador del torneo, toda una sorpresa. Para todos, para mi familia, para mi entrenador… Cuando volví me dijeron que me veían con posibilidades y que iba a ser difícil seguir haciendo los dos deportes y que tenía que elegir. Dije tenis y estuve tres o cuatro meses haciendo sólo tenis y me dije “no, lo mío es el fútbol”. Largué la raqueta, seguí estudiando en el colegio e hice sólo fútbol. Así habré estado hasta fines de los 13 años y después sentí que me había sacado las ganas y con el tenis sentía algo. Ahí me puse las pilas y le metí con esto.

¿Cree que si hubiese elegido ser futbolista hubiese tenido una buena carrera?

Por lo que me decían de chico, sí. Me comparaban con Marangoni (NdR: Claudio, ex futbolista de Independiente y Boca en la década del 80) por mi contextura física y por mis características de juego, pero después fui creciendo y me puse más torpe, así que me mandaron para arriba. Era un deporte que hacía con muchas ganas. Así como me iba una hora a pegarle al frontón antes del entrenamiento de tenis, me quedaba después otra hora jugando al fútbol. Y tengo mis compañeros de aquel entonces juegan el Argentino A con Independiente. No sé si hubiese estado en un Boca o en un club grande pero con ellos seguramente.

¿Cuál es el primer recuerdo que tiene asociado al futbol?

Los torneos infantiles que jugábamos en cancha de cinco con 8-9 años. Ya jugaba con chicos de 10-11 años. Era todos los fines de semana vestido de fútbol desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche jugando partidos, partidos y partidos…

¿Era de los que se iba a dormir con la camiseta de Boca puesta?

Sí, sí. Yo quedaba listo desde el día anterior, los botines preparados, mi abuelo que me regalaba la pelota, todo. Me acuerdo un momento gracioso con 11-12 años, jugando un torneo en Tandil, venían los padres de los rivales diciendo “pídanle documento a ese chico porque es muy grandote”. Claro, tiraban centros y yo cabeceaba o tiraba desde distancias que otros no y bastante fuerte, entonces siempre era la discusión de que yo no tenía la edad que decía.

¿Por qué de Boca?

Me hice de Boca por mi abuelo. En mi familia hay mucha gente de Boca, mi papá también. Cuando sos chico te hacés de un club pero mucho no entendés, hasta que empecé a ver más partidos. Agarré la época más gloriosa de Boca, que ahí es donde me hice más fanático. Tuve la suerte de conocer a muchos jugadores, de hacerme amigo de muchas leyendas del club y eso, como hincha y como persona, es lo máximo que me puede pasar.

Juan Martín del Potro se recupera de una afección viral.
Juan Martín del Potro se recupera de una afección viral.

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