Argentina, a semis; elimina a Francia

Carlos Berlocq dio el punto definitivo a Argentina, al vencer a Gilles Simon, quien se convirtió en el "chivo expiatorio" de Francia. Foto: daviscup.com
Carlos Berlocq dio el punto definitivo a Argentina, al vencer a Gilles Simon, quien se convirtió en el "chivo expiatorio" de Francia. Foto: daviscup.com

Carlos Berlocq, número 71 del mundo, logró 0sensacional victoria sobre Gilles Simón (13º) en el quinto punto de los cuartos de final de la Copa Davis y le dio a Argentina el 3-2 definitivo ante Francia que la clasifica a las semifinales.

Por Eduardo García Barassi

BUENOS AIRES, Argentina.- La Copa Davis por BNP Paribas volvió a vivir una tarde mágica en el estadio Mary Terán de Weiss de Buenos Aires con la sensacional victoria de Carlos Berlocq, número 71 del mundo, ante Gilles Simón (13º) en el quinto punto de los cuartos de final y le dio a Argentina el 3-2 definitivo ante Francia que la clasifica a las semifinales del certamen, que jugará en septiembre ante la República Checa como visitante.

La fiesta fue tan bulliciosa como inesperada para muchos hinchas argentinos, que no confiaban que los capitaneados por Martín Jaite podían derrotar a un equipo del poderío del francés, con dos top 15 como Jo-Wilfried Tsonga y el propio Simon, más una pareja de dobles de la categoría de la formada por Michael Llodra y Julien Benneteau. Pero sí pudieron. Y Berlocq, con su triunfo por 6-4, 5-7, 6-4 y 6-4 en tres horas y 48 minutos, fue quien puso el punto de épica necesaria.

“Es sin duda la victoria más importante de mi vida”, dijo Berlocq, que admitió que antes del partido tenía “mucho miedo”. Aseguran que los verdaderos valientes no son los que nunca lo sienten sino quienes lo sufren y logran superarlo. Si es realmente así, el argentino hoy demostró ser de la clase de jugadores a los que les sienta bien llamarlos valientes.

Berlocq debió salir a un caliente Parque Roca después que Tsonga se deshizo con facilidad de Juan Mónaco en el cuarto punto e igualó la serie. “Jo-Wi” venció claramente por 63, 63 y 60 en un encuentro sin equivalencias en el que el galo fue muy superior.

Aplanadora Tsonga

El francés salió con la presión de tener que ganar o ganar ante un especialista en arcilla como el argentino, pero jamás pareció sentir la exigencia de vencer o volverse a casa derrotado. Así como el viernes ante Berlocq comenzó con las marcas de la almohada todavía en la cara, el domingo la historia fue totalmente diferente: su variedad de recursos se impuso con claridad al planteo estratégico de Mónaco, que terminó resignado.

“Estuvo en un día muy, muy bueno, diferente al del viernes. Intenté todo lo que pude pero cuando enfrente tenés un rival que está muy encendido, que aprovecha todas las oportunidades que tiene, el partido se pone muy cuesta arriba”, dijo el argentino, apesadumbrado pero realista. “Ahora está jugando Charly”, recordó, queriendo decir que su batalla estaba perdida y que era pasado, pero que todavía quedaba ver quién se llevaba la guerra. Y en ese terreno, el de la agonía y la lucha cuerpo a cuerpo con el corazón y la cabeza siendo a veces más importante que el propio talento, Berlocq se siente demasiado bien.

“Charly había tenido muy buenos partidos pero no habia ganado. Perdió con Berdych (en las semifinales de 2012), perdió el viernes ante Tsonga… le había ganado a Kohlschreiber en la primera rueda pero porque se lesionó”, señaló Jaite. Le faltaba al de Chascomús una victoria consagratoria que premiara su capacidad de sufrimiento y de exigir al máximo a sus rivales. La encontró.

La consagración de un gladiador

Berlocq entró a un público totalmente entregado a su drive y a su corazón. La apuesta dio resultado porque la alquimia que consiguieron entre ambos fue una de las bases en donde se cimentó la victoria final argentina. El miedo del que hablaba el argentino le pasó factura en el primer game: fue quiebre para Simon. En vez de ceder a la presión,·”Charly” no encogió el brazo. Recuperó el quiebre y apretó sobre el saque rival en el 5-4. Primer set adentro para él.

El segundo comenzó de la misma manera y volvió Berlocq a darlo vuelta, pero de repente se entró en una vorágine de quiebres, más común en el tenis femenino, que demostraban la tensión bestial que sentían ambos. En ese remolino de saques cedidos se sintió mejor Simon, que igualó el trámite.

“Hubo un momento en el que sentí que mi pelota tenía picante y le hacía daño”, aseguró el argentino. Ese momento hay que instalarlo promediando el tercer set, cuando los dos estaban más seguros en el game propio. Llegaron 5-4 y, como en el primer parcial, Berlocq le puso chili a la pelota e hizo delirar al estadio.

El cuarto fue emoción pura. Simon no pudo hacer nada ante el huracán que explotó enfrente suyo. Atinó a salvar cinco match-points como para probar que su capacidad es la que es, pese a esos siete partidos perdidos de ocho jugados en series de Copa Davis que no estaban todavía definidas. En el sexto ya no pudo. Berlocq logró “la mejor victoria” de su carrera y jugadores e hinchada se unieron en un solo grito. Después de dos batacazos ante Alemania y Francia, Argentina va por más. Será ante los actuales campeones, de visitantes y en superficie indoor-rápida. Llegará a la eliminatoria más de punto todavía que hasta ahora. Visto lo visto, conviene no subestimarla.

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