¡¡Hasta luego, Lucas!!

Carlos Moyá se despidó con su clásico "¡Hasta luego Lucas!". Foto: canariasahora.com
Carlos Moyá se despidó con su clásico "¡Hasta luego Lucas!". Foto: canariasahora.com

* Con el retiro de Carlos Moyá se va uno de los grandes exponentes del tenis mundial. Es el primer tenista español que subió a la cima del ranking mundial. Quizás su despedida no sea en París, Londres, Nueva York o Melbourne pero será en Sevilla, la ciudad en la que vivió uno de los momentos más gloriosos de su legendaria carrera (VEA EL VIDEO DE SU ADIÓS)

Fue el primer español en subir al número uno del ranking cuando para la cantera de tenistas ibéricos eso era sólo un sueño. Quizás fue su manera de entonar el famoso grito de guerra “Yes we can!” que se convertiría mucho más tarde en el lema con el que el presidente Obama convenció al mundo antes de ganar las elecciones de la Casa Blanca.

1998 fue el año de Moyá, la confirmación de su valía. Conquistó la tierra batida de París en la final de Roland Garros contra Alex Corretja y terminó la temporada disputando el Torneo de Maestros. Un año antes se enfrentó a Pete Sampras en la final del Abierto de Australia y, a pesar de no ganar, deslumbró con su fuerza y simpatía al entonar el famoso “¡Hasta luego, Lucas!”. Sus éxitos le catapultaron a la cumbre del tenis en 1999.

Durante cinco temporadas terminó en el top ten, consiguiendo tres Masters Series: Montecarlo 1998, Cincinnati en 2002 y Roma 2004, además de 16 torneos de la ATP.

Con la Copa Davis

Desde 1996, tan sólo un año después de convertirse en tenista profesional, se convirtió en pieza clave dentro del equipo español de Copa Davis. Debutó contra Dinamarca con un equipo formado por Tomas Carbonell, Alex Corretja y Albert Costa, capitaneado por Manolo Santana.

Tras varios años de lucha, recibió su recompensa bañada en plata, la preciada Ensaladera con la que España se coronaba el mejor equipo tenístico del circuito por segunda vez. Fue en la final de Sevilla 2004 contra EU en la que Moyá conseguía el primer punto contra Mardy Fish, así como el último y definitivo contra Andy Roddick. El estadio Estadio Olímpico de la Cartuja además fue el bautismo de Rafael Nadal en una final en el año de su debut, otro mallorquín, que a diferencia de Moyá, no tuvo que esperar mucho para coronarse campeón. Junto con ellos estaban Tommy Robredo y Juan Carlos Ferrero, un trío que aún forma parte del conjunto ibérico.

El de Palma no volvió a jugar la Davis, pero ya había inculcado su gran pasión por la competición a toda la cantera de tenistas que le han sucedido con el tiempo. Su sumario de actuaciones es muy notable: 20 partidos ganados y 7 perdidos, todos ellos en individuales.

Esta semana el carismático tenista de 34 años anuncia su retiro de las pistas con tristeza “No es cómo soñé…Quería decir adiós en un Grand Slam pero no ha podido ser. Soy muy joven para la vida pero no tanto para el deporte”. Quizás su despedida no sea en París, Londres, Nueva York o Melbourne pero será en Sevilla, la ciudad en la que vivió uno de los momentos más gloriosos de su legendaria carrera.

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