Ponce, enorme, dos orejas y rabo

Enrique Ponce fue el gran triunfador en Quito, Ecuador. Foto: ciudadtaurina.com
Enrique Ponce fue el gran triunfador en Quito, Ecuador. Foto: ciudadtaurina.com

* El español en Gran Maestro, en tanto Morante con bronca y el joven Curro Rivera solo voluntarioso

Por Javier Adrados/ Quito, Director de www.elalberotoro.com

Quito Ecuador.-– Enrique Ponce, en gran maestro, ha enardecido a la Monumental de Iñaquito. Se mostró enorme con un noble y buen ejemplar, instrumentándole una faena memorable, limpia y épica. Con Enrique el arte de torear se ve sencillo, anda muy fácil, lidiando con inconmensurable empaque; construyendo la faena apropiada, a la velocidad que el toro requiere, no molestándole en ningún momento y bordando el arte de Cuchares. Qué temple, qué mando, qué estética de torero.

En la retina del soberano presente quedará grabada con letras de oro una de la más grandes faenas que vio esta plaza. Muñeca prodigiosa para embarcar y llevar al morlaco largo y hondo con una limpieza digna de las grandes obras, tanto por naturales cómo con la derecha. Para culminar y por si quedaba algo que mostrar, el Maestro hilvanó una serie de “Poncinas”, que bien pueden haber sido la inspiración del maestro Viteri para ser plasmada en los anales de la historia a través de sus pinceles. Los tendidos exultantes, gritaban: “Torero, Torero, Maestro, Maestro”.

Un sector llegó a pedir indulto, con buen criterio no fue concedido, al toro lo hizo el torero. Tan magna obra tenía que tener un gran colofón y eso fue la estocada que Ponce colocó en todo lo alto después de una impecable ejecución.

Vuelta al ruedo al toro entre una ovación del respetable y la del propio Maestro valenciano. Para Enrique las dos orejas y el rabo acompañado de una de las más grandes ovaciones que se recuerdan en esta plaza. En su segundo, de diferente condición, en lidiador con poder y mando ante un toro complicado.

Por cierto han pasado 27 años desde que se concedió el último rabo, con estocada, en la Plaza de Iñaquito, a Pedro Moya “El Niño de la Capea”.

MORANTE, muy esperado en Quito, no tuvo su tarde, pechó con el peor lote y con la incomprensión de un sector del respetable. Solo detalles y pinceladas llenos de arte.

RIVERA, ante el calor y cariño de sus paisanos, sorteo un excelente ejemplar, el de la confirmación, y hasta el momento de la inutilización del morlaco, no se acopló, ni le dio la distancia y el embarque que pedía el burel. El bravo y noble ejemplar de Hugraguasi se rompió las dos manos y el canterano tuvo que abreviar.- Con el sexto no pudo, un toro con raza que pedía poder y mando. El toro muy por encima del canterano.

El soberano salió toreando de la plaza.

INCIDENCIAS.- Después de 27 años, el Maestro de Chiva corta un rabo.- Curro Rivera tomó la alternativa con el toro “Cochambroso”, marcado con el # 114 y 450 kilos.-

6 Toros de las ganaderías de Huagraguasi y Triana, bien presentados, desiguales de juego, alguno con cierta dificultad.- Al corrido en segundo lugar se le dio la vuelta al ruedo.-

Pesos.- 450, 450,519, 480, 451 y 490 kilos

ENRIQUE PONCE, de azul marino y oro – dos orejas y rabo y ovación saludando desde el tercio.

MORANTE DE LA PUEBLA, de fucsia y oro – pitos y bronca tras un aviso.

CURRO RIVERA, de azul metalizado y oro – ovación saludando desde el tercio y ligeras palmas.

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