Mala suerte tuvo Diego Silveti en Apizaco

Los toros de Rancho Seco dieron al traste con la actuación de los tres toreros, entre ellos, Diego Silveti
Los toros de Rancho Seco dieron al traste con la actuación de los tres toreros, entre ellos, Diego Silveti.

Máxima expectación esta tarde en Apizaco, donde se colocó el cartel de “No hay boletos”, pero en la que los toros de Rancho Seco dieron al traste con la actuación de los tres toreros, entre ellos, Diego Silveti, que en esta corrida retomó su actividad en ruedos mexicanos después de su reciente viaje a España, donde ha permanecido quince días realizando distintos tentaderos.

En este festejo Diego sufrió una seria voltereta cuando toreaba con el capote a su primer toro, lo que le produjo fuertes dolores en una rodilla, pendientes de estudio radiológico para descartar alguna posible lesión.

Se lidiaron ocho toros de Rancho Seco, 7º y 8º sobreros de regalo. El resultado fue el siguiente: El rejoneador Hermoso de Mendoza, silencio, silencio y ovación en el de regalo; Diego Silveti, palmas y silencio; y Angelino de Arriaga, oreja, silencio y silencio en el de regalo.

Mala suerte tuvo Diego Silveti en este su retorno a ruedos mexicanos, pues ninguno de los dos toros que tuvo en suerte le ofrecieron la más mínima opción al lucimiento, resultado muy descastados los dos y sin dejarse en ningún momento. Con el capote Silveti sufrió una fuerte voltereta en el segundo de la tarde, toros manso y con peligro, ante el que Diego se justificó sobradamente, exponiendo mucho más de lo que merecía el animal. Lo mató de media estocada y escuchó palmas. Tampoco le puso las cosas fáciles el siguiente de su lote, otro toro deslucido y con genio, que siempre se quedó debajo. Silveti volvió a intentarlo, pero fue imposible.

El rejoneador Hermoso de Mendoza tampoco tuvo muchas opciones con los dos del lote, siendo silenciado también. Lo mejor de su actuación llegó con el sobrero de regalo, al que cuajó una buena faena no rematada adecuadamente con el rejón de muerte, por lo que perdió una posible oreja.

El único trofeo de la tarde lo paseó Angelino de Arriaga de su primer toro, el más noble y con posibilidades de todos los lidiados, aunque solo por el pitón derecho, ya que por el izquierdo no embistió igual. Lo aprovechó por el lado bueno para pasear esa oreja. Luego, con los otros dos que lidió, de mal juego, fue silenciado.

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