La Crónica de las Tertulias….

Rafael Gil "Rafaelillo", MIguel Cepeda "El Breco" y Rodolfo Rodríguez "El Pana".
Rafael Gil "Rafaelillo", MIguel Cepeda "El Breco" y Rodolfo Rodríguez "El Pana".

La Tertulia de la Taurina se vistió de luces

La Asociación Nacional de Matadores, sede de las Tertulias de la Taurina, este jueves 24 del mes presente auténticamente se vistió de luces al recibir a los diestros Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’, Rafael Gil ‘Rafaelillo’ y Miguel Cepeda ‘El Breco’, quienes al conjuro de sus legendarios nombres provocaron un lleno hasta la bandera en el auditorio magno Silverio Pérez, las viandas provenientes de la Nueva España y los finos elixires dieron la bienvenida a los aficionados que departían al son de la música mientras la expectación iba en aumento alcanzando el clímax que estalló cuando a los acordes del ‘Cielo Andaluz’ hicieron el paseíllo los legendarios diestros.

Fueron recibidos por el matador Antonio Urrutia, en su dualidad de jerarca y anfitrión de la torería tricolor y quien además hizo gala de sus remembranzas afines con los alternantes.

Por orden de alternativa ‘El Pana’, enfundado en elegantísimo terno ojo de perdiz, camisa de chantú, seda al cuello rematada con su inseparable gorra torera, ajuar salido de algún aparador chipén de la Gran Vía madrileña, apareció o más propiamente se dejó sentir la gitanería personificada en la figura de ‘Rafaelillo’, ataviado en seda de sobrio color gris catafalco contrastando con el blanco pureza del cuello almidonado y la piel fina del elegante chaleco. ‘El Breco’, de casaca marina, gazné cachondón y taleguilla gris Oxford, cual torero inconfundible.

‘El Pana’ se reveló como un hombre de sensibilidad social y de entrada manifestó que pa’ las próximas elecciones municipales va por la ‘Silla’ y metido en cosas de la política narró que cuando bajó a los dominios del chamuco se regresó porque ahí había rete hartos malandrines…y sintetizó que su vida en los alberos no escribirá el epílogo hasta que haya confirmado en Madrid y como a este ‘Tío Pana’ le sobra narrativa que va de los claroscuros, que los ha padecido todos, a lo luminoso de la vida, pues siguió y siguió bordando una faena colosal como en sí lo es su vida la cual algún día llevará a la literatura y de ahí a la pantalla grande.

Las normas de etiqueta torera daban sitio a ‘Rafaelillo’, el que llevó a la concurrencia por un recorrido histórico de esa su vida gitana y que está bordada por lances de fantasía, penurias y también alegoría, lo que le dio y le sobró pa’ tener a todo mundo con los oídos prestos a cada una de sus palabras que surcaron las olas de los mares pa’ llevarnos a su aventura española y de ahí, en retache, dando pie a lo que ahora, como académico en tauromaquia, predica y de lo que no está de acuerdo en que los noveles no parezcan toreros fuera del ruedo donde ahora se disfrazan de ‘pants’ y sentenció que sin torería jamás brotará un torero.

‘El Breco’ salió en una de esas noches con la vena a flor de piel, sacándose a Porta Gayola de los forros de la chaqueta su pachita inspiradora con la que lidió al alimón recuerdo tras recuerdo y en vuelo de ese capote quedó testimoniado como lo que es, un auténtico torero de la legua, en la que nos dijo que lo mismo le ha hecho a la toreada que a la artisteada y desde luego a la flamenquería, la cual le ha dado cuerda hasta pa’ haberse crucificado a la afueras de la plaza de Texcoco en busca de una oportunidad. Habló de su piel zurcida a cornadas y discrepó de las escuelas taurinas, rematando su faena con un poema que parece ser de su autoría. ‘El Breco’ traía sed y se fue a saciarla.

Vendría la parte de la convergencia del arte, la cual estuvo a cargo de las artistas de la lente Mónica Jiménez, Rache Conti y Fabiola Ortiz jóvenes promesas que por lo que mostraron van pa’ figuras de la fotografía a pasos agigantados.

Mención de lujo merece la muestra de ‘Moda Taurina Didimex’ que brindó al auditorio ese artista del diseño y la producción que lo es Don Francisco Campero, el que en premier esa noche exhibió la colección hispano-mexicana para esta temporada de invierno.

La lección ahí quedó cuando se confeccionan carteles con arte y atractivo, la afición acude a raudales trátese de la manifestación taurina de la que se trate.

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