El Bardo de la Taurina

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“CIERTOS TOROS”

Y a propósito de toros peludos y rabones, vaya revuelo que ha causado el artículo que en marquesina dice  ‘24 de junio de 1526 Hernán Cortés y los “Ciertos Toros” publicado en la Gaceta Taurina junio 2020 y donde a la vera se le “…viendo correr ciertos toros…” 1526 – 2026, todo esto bajo la tutela del Director General  de la gaceta el bibliófilo numero 1 por antonomasia que lo es Don Salvador García Bolio (director@bibliotoro.com) el trabajo de investigación que se realizó por treinta años es espléndido en su contenido, e interesantísimo en cuanto a las imágenes que en el cuerpo de La Gaceta Taurina aparecen y que queda enriquecido con el capitular que le sigue que es el denominado “Efemérides, junio de 1734 se lidian Cíbolos” igualmente con ilustraciones de elevado interés todo lo cual puede ser ampliado si se accede a http://www.bibliotoro.com

Todo ello le va a resultar a usted de sumo interés y de alto escaño en lo cultural lindando en lo histórico, pues la conquista de lo que ahora es el territorio nacional (que no patria) no se entendería completa en lo cultural, en lo popular y en el rubro del arte, sin la conocida Fiesta Brava, la cual hay que decir en México como ceremonia, como festejo, como tradición es más antigua a la aparición de a quien se conoce como la Virgen Guadalupana, y la cual desde siempre ha sido usada o hasta profanada con intereses políticos y comerciales,apoyados con la fuerza de los medios publicitarios y mercadológicos, sin ir más lejos ahí esta como ejemplo el uso que el movimiento político que las manda cantar en palacio usa pa’ su identificación el cual proviene del apelativo de la virgen que brotara de un ayate en 1531, siguiendo la leyenda española aquí adaptada al terruño y a su gente en tiempos de la conquista, de la cual al respecto Doña Gabriela García Padilla nos dice que previamente en este territorio ya había aparecido la Virgen de Los Remedios lo que sucedió en 1519.

El peor enemigo de la tauromaquia

Bueno volvamos con Don Salvador García Bolio, a cuyas virtudes de historiador y editorialista habrá que sumarle el que sus investigaciones y deducciones que ha trasmitido a este escribano se están tornando en algunos casos como pavesas a la discrepancia que podrían alcanzar las llamas de la pasión en cuanto al origen de los toros que en un principio fueron lidiados en estos lares, de lo cual usted se percatará una vez que haya leído lo que hemos venido recomendando, qué temas más ardientes y qué bien le hace la Fiesta Brava que se avive la polémica lo cual en mucho va a ayudar a salir de este letargo, que es el peor enemigo de la tauromaquia tricolor, la cual se vino pa’ abajo desde el momento en que ciertos sectores  muy localizados se subieron a la hamaca.

En otro tenor, el tenor taurino “Salvador el grande”  ha echado a pique literalmente lo que hoy se puede considerar como un mito de ser válidas todas sus deducciones y que lo fue el lugar, sitio, sede o coso, dónde por instrucción y gusto del conquistador Hermán Cortés se llevó a cabo el primer festejo taurino en tierra del águila y la culebra y el que se creía y muchos daban por bueno, se realizó en lo que hoy es el terreno donde está anclada la Catedral Metropolitana y que en realidad fue la segunda después de la que se conoció como la Catedral de Zumárraga,  de la que también hay que decir fue construida una vez que la primera iglesia que se hallaba en la desembocadura de la hoy calle de Madero y de la Plaza de la Constitución fue insuficiente.

Continúa la cátedra y García Bolio con voz templadita dice que lo que se celebró como primer festejo no fue una corrida, tal cual se conocen hoy, sino que se trató de un festejo más bien de lanceros de toros, tal vez recortadores y algunos valientes en función de hacedores de suertes, lo que si asegura, que cuando menos para ello debieron de haber intervenido unos diez jinetes que por sus evoluciones ecuestres, tal vez de un insipiente rejoneo, no hubiesen cabido en el terreno rectangular del hoy, templo monumental, el cual comenzó a construirse en 1573 y si el festejo, corrida se celebró en 1526 o 1529 en la llamada Plazuela del Marqués, ¿A dónde echaron todas las piedrotas del Templo Mayor?  Que ahí debieron de haber quedado entre las Casas Viejas de Moctezuma, hoy Monte de Piedad y la Catedral vieja que es, el actual Sagrario de la Catedral de la CDMX.

¿Conferencia o debate?

Sin duda el tema va dar pa’ mucho y Don Salvador García Bolio se convertirá en el taurino de moda, así que desde aquí propongo a la Asociación Nacional de Matadores… bajo la tutela de su representante ejecutivo el MT Francisco Dóddoli convoque al multicitado personaje S. G. B. al Dr. Jorge Uribe Camacho, al Lic. Julio Téllez García, especialistas en la historia de los orígenes  del toro, sin que falte la maestra Gabriela García Padilla quien de entrada, con rigor asevera -un cíbolo, un bisonte y hasta un borrego, se pueden torear pero nunca se podrá considera una corrida de toros-  y le esclarezcan al público muchas de las dudas y a la vez enriquezcan a quienes se deleitan con los puntos históricos que se tejen en torno a los orígenes reales de la Fiesta Brava en México, detalles como por ejemplo, el que fuimos enterados que el primer festejo y algunos inmediatos no fueron dados con toros españoles sino con cíbolos o bisontes mexicanos ¿What? Y también nos expliquen la versión de que en Tlaxcala, existen tantas ganaderías porque ahí en aquellas épocas fueron instalados los rastros y carnicería y del ganado que llegaba a los mataderos, apartaban los toros criollos o de media casta.

La logística pa’ el evento podría ser mediante una trasmisión virtual con pago por evento, o esperar hasta que el semáforo se ponga en verde y entonces si una tertulia con cuota de acceso venta de vinos, tapas, música, exhibición pictórica, todo está dado; Tema, Expositores, Sede y un público que estará ávido de eventos de categoría.

 

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