El Bardo de la Taurina…

José María Mendoza. Foto: twitter

JOSÉ MARÍA ES CANELA PURA

El domingo recién ido con José María Mendoza no todo fue como pa’ resumirlo en lo triunfal y si decir que también hubo de lo que no debió de haber habido, y por tratarse de quien se trata que es una auténtica promesa, tenemos que señalar las anomalías ¿A ver con qué comenzamos?, y es que hubo culpas pa’ repartir sin ir en un orden la primera sería preguntar, ¿Qué la gente que trabaja pa’ el hijo del patrón del consorcio no se ha percatado de la clase de torero que es José María?, un torero de clase excelsa, ¿hasta dónde persuadió el apoderado?, ¿o por qué tuvo que resignarse con la de Aurelio Franco, que era pa’ novilleros más cuajados, encimistas, no pa’ un purista?, ¿O qué acaso le aplicaron la de ‘Date de santos que lo ponemos’ ¿Entonces por qué no lo programaron con una novillada que le fuera bien para el lucimiento de su arte?, ¿Que no les convendría a todos que Mendoza hubiese triunfado de cabo a rabo?, lo cual hubiese logrado con  bureles de los que hoy llaman novillos artistas, ¿entonces pa ’que desperdiciarlo con esos animales feos por dentro y por fuera, eso sí alguno (s) parecían toros?, ¿qué ya se les borró  de la mente que la faena más hermosa que en esta plaza en sus setenta y tantos años de esplendor y decadencia que haya realizado un novillero sin picadores la ejecutó, precisamente José María? demostrando con ello su potencial que es insospechable por las alturas a las que puede llegar a volar.

Otra, si todos sabemos que los hermanos Macías van a su contraestilo ¿Por qué programarlo junto a ellos desinflando la tercia por todos lados, ¿entonces?, ahora sí que en el tim que lo acompañaba se notó la ausencia  del académico, el cual no sabemos si sigue vigente o con todo este relajo de la CNTE a lo mejor ya el amigo de Tepito se quitó de la docencia, el caso es que cerca del novillero vimos al Matador Sergio Flores quien seguramente no se quería perder el ver cómo le hace José María pa’ templar lo trazos de arte de profundidad, de estética y sentimiento, lo cual sea dicho se contraponen con el estilo bélico, rígido, impulsivo que tiene en su repertorio el tlaxcalteca, deseando fervientemente que ninguno de los dos vaya a intentar un mestizaje torero porque en esto la esencia de cada uno, es virtud de autenticidad, así que nada de revolver la gimnasia con la magnesia.

Además de pigmentar cuando los novillos lo permitieron el coleta sacó un valor sordo meritorio pero no apantallador y una enjundia sin aspavientos lo que fue sumando hasta con los gavilanes que en conjunto fueron moneda de cambio, donde una peluda le valdrá pa’ escribir su nombre en otra marquesina que esperemos sea muy pronto.

Y solo un favor, una súplica, un ruego, un torero tan fino a pesar de su juventud, de sus impulsos, de la emoción, de la enjundia y hasta de los nervios, jamás de los jamases debe de aventar, lanzar, arrojar la montera que es sagrada por eso va en la cabeza porque es una corona, un símbolo de elegancia, tradición y respeto y así hay que tratarla, si no estamos en el parque de béisbol pa’ volarse la barda, en fin, así es esto donde hasta un encierro que obligatoriamente debe traer edad y kilos, es motivo pa’ palmear a su criador y me voy con una fulminante como su estocada, José María con ese nombre podía haber nacido en Alicante, por eso y por muchas otras cosas más ¡Cuídenlo!, porque además de que es canela pura, va a ser el último gran torero que toreó en la Plaza México.

 

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