El Bardo de la Taurina

Percance de Enrique Ponce.

‘PONCE LOS PUSO A MAULLAR’

Desde siempre he sido de la creencia que tratar de hacer una crónica de lo sucedido en un festejo taurino a través de lo que se ve por televisión, viene siendo lo mismo que narrar el festín de una noche de Luna de Miel, haciéndolo desde el atrio de la iglesia, con el agravante que quienes lo hacen tratan de ocultar el hecho, de que la reseña se la están sacando de la manga, por ello debería de ser obligatorio o por lo menos un compromiso moral y ético, que al hacer ese tipo de crónica, se ponga en la parte de arriba, un enunciado de ‘Elaborado a partir de la televisión’ y ¡ya estuvo! máxime que el engaño comienza cuando los camarógrafos reciben la orden  de solo panear donde la gente este apretujada como muéganos, lo que por lo regular en México no se da en los tendidos  medios, altos o los generales.

Ya después los habilidosos, aunque estén en la plaza, saldrán de frescos como la lechuga a la hora de narrar o teclear y con sabiduría empezarán a arreglarles la técnica a los toreros y a descubrir lo que no existe, sin faltar el tuteo melcochero sazonado con los diminutivos cariñosos, así reitero que el otro día vi a través de la pantalla, las transmisiones de Valencia, en donde aparecía un torero al que no lo conozco personalmente, se llama Andrés Roca Rey, de él no diré lo que todos ya sabemos, que tiene una hambruna incontenible por ser alguien dentro de éste mundillo y para ello se carga unos tompiates más grandes que eso ‘huevos de pascua’ que parecen de avestruz.

Andrés Roca Rey.

Yo solo preguntaría a los mexicanos que han surgido durante los últimos diez años, lo que los hace contemporáneos de este peruano, ¿es la moda? o lo que se acostumbra ahora, torear con esa verdad, con esa enjundia, con esa entrega, con ese corazón que no le cabe en el pecho, ir por todas, no enmendar los terrenos, pelearle hasta con su propia sombra, ¿eso es lo de hoy? Y otra pregunta ¿por torear así es que los empresarios andan tras él?, ¿es por eso que llena hasta el reloj las plazas donde lo anuncian?, excepto México, como lo haría sí lo anunciaran siempre con toros, ¿es por eso que tiene en sus arcas el oro y el moro?, ¿o cómo está la cosa?, ¿será que es extraterrestre?, ¿será que los peruanos son superiores a los mexicanos? Es más ¿Quién es más famoso Juan Diego o Fray Martín de Porres? Bueno siendo así que no nos extrañe que cuando la hegemonía española se acabe de todos modos un peruano las va mandar cantar aquí.

Otro asunto de los muchos que no entiendo es en que sí por la rendija de los rumores de frente a la Feria de San Isidro se han colado un par de toreros aztecas de los que siendo benévolo cuando menos uno sobra, ¿de donde salió esa volada de que México debería de tener más nombre ahí?, ahora sí que me asumo como un ignorante que no entiende nada, y por eso creo que esto no va a cambiar hasta que los carteles no sean conformados con toreros hambrientos de ser alguien, con la capacidad pa’ romper moldes, hamacas, algodones y monopolios, por eso cuando se ven anunciados nombres frescos como Rodrigo Cepeda, a quien veremos en Texcoco, seguido de un charro fresco Joaquín Gallo, o a Roberto Román en la fila de los novilleros, por citar algunos que marcan diferencia por ser diferentes, lo que hace que no pasen desapercibidos, además de que carecen de conformismo.

Enrique Ponce.

El domingo pasado a las ocho de la noche vi y escuché cibernéticamente el programa del Dr. Leopoldo de La Rosa Rugerio, producido por la Dra. Florisa Barquera Cervera ‘Desde el Tendido TV’, donde el titular entrevistó al periodista que jala el tren Leonardo Páez, quien calificó a Enrique Ponce como un torero Marca, pa’ mis adentros me dije; – ‘Si lo dice quien se autonombra “El Hijo del Hombre” habría que decir ‘esta es palabra de Dios’. Bueno esto da pie pa’ recomendarle a usted vea la entrevista que fue espléndida por ambas partes, el Dr. De La Rosa supo perfectamente que cuando se tiene a un invitado de esa talla hay que darle su aire, sin prisas y dejarlo colocado justo pa’ la siguiente pregunta, la faena no tiene desperdicio, búsquela en la plataforma, el programa es el número sesenta de la nueva temporada.

Leonardo Páez comenzó diciendo –Que es un crítico fuera de cacho, fuera del contexto positivo, dice que desde hace años predica en el desierto, como todo mesías que se respete. Más adelante agregó –hay una confusión de valores taurinos… ya le preguntaré a mi hermano el de ¿la fiesta en paz?, ¿cuáles valores?, bueno como estará la cosa que en una de las últimas corridas de la temporada cuando estaba yo a punto de acceder a la plaza por la entrada de atrás, escuché una vocecilla de castrati  ahorcada por un paliacate de plástico, bajo la visera de los Dodgers, una bota de látex sobre la panza y una paleta Tutsi en la boca me decía con tono preocupado -¡No, no Bardo!, el feng shui nos dice; que no hay que entrar a ningún recinto por la parte de atrás, ¿serán esas las tradiciones y los valores que cuidan los new fans de la fiesta?

Y antes de apagar la pantalla no puedo dejar de soslayar el bajo nivel taurino con el que en las redes sociales se abordó la contrariedad poncista, sacándola de contexto por ignorancia, por amarillismo o por hacerse notar: ‘¡Urgente! Cae Enrique Ponce… se tambalean Sevilla y Madrid’, ‘Se acabó Ponce y con él muere el arte’, ‘Gravísimos daños se duda que vuelva a torear’. Todo porque sus limitaciones o protagonismo no les permitieron decir: ‘Un error del torero lo llevó a recibir una cornada limpia en la nalga y lesiones en una rodilla que se hallaba en proceso de rehabilitación’. Pero es Enrique Ponce y por ello hasta sus detractores se subieron al tren, o lo que es lo mismo los gatos en el tejado queriendo robar la luz de la estrella. Seré la gata bajo la lluvia y maullaré por ti. Rafael Pérez Botija. Madrid 1981.

 

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