El Bardo de la Taurina

Casi siempre menos de un cuarto hasta llegar a lo raquítico en el tendido.
Casi siempre menos de un cuarto hasta llegar a lo raquítico en el tendido.

EL PORVENIR

Después de tantas expresiones generadas por la melancolía que provocó el ‘clausuramiento’ de la temporada de Toros Mixta que se dio al alimón entre los años 11 & 12 de este siglo en el mentado ‘Embudo de Cemento’, que durante el serial tarde a tarde ratificó su seudónimo, pues a lo largo de las veintiún tardes que duró el espectáculo, el concurrente infaltable en todos los atardeceres sin que faltase uno solo, lo fue precisamente ‘El Cemento’, lo que quiere decir que no hubo en lo individual o en conjunto toreros y toros capaces de que al conjuro de su (s) nombres ‘El Cemento’ fuera anulado, aunque no puedo dejar de soslayar que en esto existió complicidad por parte de la empresa, pues estoy seguro que con un puñado de imaginación a la hora de conformar los carteles, la cosa hubiera mejorado, aunque eso sí, sin un programa promocional vía publicidad adecuado, dudo, que se hubiesen podido cristalizar algunos llenos.

Las causas de que todo esto se registrara son varias pero en lo concreto se debió a que se anunció una temporada de ‘Toros’ y éstos en lo esencial quedaron a deber, es decir, el trapío ese que hace que el toro jale gente a los tendidos y luego les trasmita el miedo a los aficionados provocándoles que todo lo que hagan los toreros sea digno de admiración… pues no se dio ¿entonces por qué habría de esperarse que se registraran grandes entradas propias de Temporada Grande? o sea todo fue lógico una Temporada Mixta en lo torístico igual a mediana en el mejor de los casos y casi siempre menos de un cuarto hasta llegar a lo raquítico en el tendido.

Ahora lo que realmente interesaría, sería primero una vez evaluado, a ‘calzón quitado’, el resultado de lo acontecido, pues tomar las medidas para que lo saldado en rojo se pueda alterar en los tiempos del porvenir. Luego analizar fríamente de los logros torerísticos, cual es el valor de lo que cada espada acumuló y, en base a ello, pues brindarles un desarrollo y/o apoyo para irlos solidificando y aquí tendríamos que hacernos una pregunta o tal vez dos y casi creo que hasta ahí ¿De las cuarenta y nueve orejas que son el número que se baraja, entre las que se ‘ganaron’ y las que se ‘otorgaron’, que ojo no es lo mismo, al igual que pasa con los tres rabos, cuántos de éstos trofeos realmente tienen validez?, ¿Quiénes son los ‘mocha orejas’ en los que se puede confiar en el plano internacional?, ¿Quiénes son a los que ‘sus retazos peludos’ les alcanzarán sólo para algunas plazas y ferias importantes en territorio azteca?, y ¿A cuáles nomás les redituará para chirrionar en cosos bullangueros cuya real importancia es tan solo que ahí están? ¿Verdad que después de hacer esta clasificación, no todas las campanas van a repiquetear igual? Lo que nos lleva a preguntarnos ¿Entonces por qué tanta bulla, tanto alboroto, tantos nombres prometedores? Así que ¡aguas! no nos vayamos ahogar en un espejismo.

Y aquí incluso cabe plantearse el ejercicio triste que significaría preguntarse ¿Y de los actuantes a quiénes se les debería de invitar al retiro en aras de oportunidades para jóvenes prometedores? Sé que esto es duro e incluso doloroso ¡Sí! pero también necesario.

Seguramente que al llegar a estas alturas de la lectura ya habrá quienes estén entrando en desacuerdos, los cuales aplaudo pues son sinónimo, primero de contar con su tiempo de lectura, y seguidamente de estar colaborando a la polémica, lo cual en una fiesta de pasión siempre será necesaria y hasta saludable en todos los ordenes. Y ya que me referí al orden que en la fiesta es tan necesario, pues sin él se trasgrede todo orden como sucedió en la mortuoria temporada en donde muchos de los carteles se armaron desordenadamente, y si hay alguna duda de que así fue permítaseme preguntarle, lector, aficionado, público, medios, empresarios, de cara a la próxima Temporada Grande en la Plaza México, por tomar un número de festejos como lo pudieran ser los tres últimos ¿Con quiénes de los matadores  y ganaderías participantes conformaría en su totalidad el cartel inaugural para la Temporada 2012 – 2013, buscando Tronío y Trapío que garanticen un lleno hasta el reloj?, la respuesta es clara, con ninguno ¿Entonces por qué no se cerró a tambor batiente disputándose la Oreja de Oro entre los espadas más connotados que aún se hallan en ‘Nacolandia City’?, ¿Qué los grandes banquetes no se rematan poniéndole la cereza al pastel? , ¿Entonces? Pues porque aquí todo se da en desorden.

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