El Bardo de la Taurina

Juan Pablo Llaguno.
Juan Pablo Llaguno.

¡QUE MÉNDIGA ESTÁ LA SITUACIÓN!

Como esta semana estaremos recordando a los niños jóvenes que se la rifaron en el Cerro del Chapulín, pues viene bien la fecha pa’ ocuparnos de los mozuelos novilleriles que en esta temporada, casi en mayoría, se uniformaron de bonsáis, es decir de poca estatura, hablando esto a lo largo del territorio tricolor donde el bosque no creció hasta alcanzar altura, presencia, jerarquía. ¿Y a qué se ha debido esto? Pues a varios factores que bien merecen ser analizados no sólo aquí, sino en todos los apartados que tienen que ver con la fiesta.

Pero vayamos al primer punto que creo es del que parten los demás y es que de un tiempo acá los novillos que se están mandando a las plazas de toros, con las honrosas excepciones de la trilladada frasecita, ya no cuentan con la mínima presencia de respeto que emana de la edad, el trapío que incluye peso, corpulencia, cornamentas, bravura lo que hace que los aspirantes y los veteranos la vean muy fácil y no tengan temor y respeto a enfrentarse a esos ‘enemigos’, dando como resultado que se enrolen en las filas novilleriles individuos que serían incapaces de hacerlo si supieran que se las iban a ver con verdaderos novillos.

Pero sigamos reconociendo errores o si se quiere con la repartición de culpas, que son muchas, porque en esto todos tenemos cola que nos pisen, empezando por el pecado de las empresas de acartelar a seudo-aspirantes a novilleros que de esto no tienen ni la más mínima idea. ¿Por qué entonces se les monta en un cartel? Las causas pueden ser varias comenzando porque a los asesores de las empresas les pareció interesante X o Z muchacho, pues a revisar la capacidad de los consultores porque por doquier se les cuelan insolventes. Otra razón lo puede ser que vienen recomendados por algún influyente y entonces lo lógico sería pensar que si ellos mismos no han sido capaces de recomendarse con sus actuaciones, mejor que los benefactores le recomienden la nocturna más cercana a su casa. Otra que se estilaba era que cualquiera que vendiera un fajo de boletos toreaba, lo cual creo que ya está en desuso, pues ahora con eso de la inflación y de la Reforma Hacendaria parece que hay que contribuir con sus cornúpetas a manera de impuesto de presentación, el caso es que como sea la fórmula no ha funcionado ¿y cómo va a caminar si ahí andamos tropezándonos con la misma piedra? Como esa de la necedad innecesaria de no reconocer que desde siempre las novilladas son presente que mira al futuro, por eso cuando se anuncia a féminas en un cartel con el único interés de explotar el morbo que no deja de ser atracción como todo el amarillismo, pues se está desperdiciando un puesto y uno o dos bureles para el desarrollo de quienes tienen inmensamente más posibilidades de sobresalir en esta fiesta que es pa’ machos ¿o qué, la fuerza física no es factor a considerar? Y aquí permítaseme subrayar que esto lo asevero porque tengo los pelos de la burra ‘embaselinados’ pa’ quien los quiera despeinar rebatiendo lo evidente, como lo es el hecho de que las mujeres en el ruedo no son más que un espejismo y sí no, pregunto a los empresarios y al público en general ¿el nombre de una torera que actualmente se le pueda considerar como ídolo, o como una figura, o como una torera del grupo especial, o como una lidiadora de primera línea? ¿Le seguimos?, ¿Quién?, ¿Entonces pa’ que andarle haciendo al sembrador de estrellas, si ya sabemos que de esa especie ninguna va a brillar?

Los Forcados Hidalguenses.
Los Forcados Hidalguenses.

Así que sigamos exprimiendo que la herida está infectada y si la pus no se aborta, la gangrena terminará aniquilando a la semilla de la novillería, esa que actualmente no ha demostrado pasión, enjundia, decisión, entrega, sacrificio, orgullo, que les permita pisar solventemente un albero ya no digamos convencer, esperanzar, ilusionar, alborotar ¡Qué va! y vuelvo a solicitar que me maten el gallo negándome que en esta Temporada de Lluvias en la Jumbo Plaza la terna de triunfadores dignamente la componen los Forcados Hidalguenses, el subalterno Juan Ramón Saldaña y un solo novillero llamado Juan Pablo Llaguno, ante eso me quedo con aquello que dijera ese gran taurino Antonio Espino ‘Clavillazo’, ¡Qué méndiga está la situación!

Léa también

El Bardo de la Taurina

 VERDADES QUE NO ESTÁN VERDES No quiero sonar dramático, bueno quiero sonar como sea, si …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *