Soraya: “La medalla de oro cambió mi vida”

Soraya Jiménez con Damaris Aguirre. Foto: Conade
Soraya Jiménez con Damaris Aguirre. Foto: Conade

* La campeona olímpica en Sydney 2000 convive con deportistas y entrenadores del equipo de levantamiento de pesas

Por Aránzazu Ramírez García

La medallista olímpica en Sydney 2000, Soraya Jiménez Mendivil compartió sus experiencias con los alumnos-deportistas de levantamiento de pesas del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR).

Soraya Jiménez, quien fuera la primera mexicana en conquistar una medalla de oro en Juegos Olímpicos, habló de todo lo que fue su trayectoria deportiva y del largo camino que la llevó a la conquista del título olímpico:

“No es fácil, hay que tener mucha paciencia y empeño para llegar a la meta, en el camino siempre hay cosas buenas y cosas malas pero hay que aprender a sortearlas y seguir adelante, cuando se tiene en mente a dónde quiere llegar, no permitan que nada ni nadie lo impida”, enfatizó.

Al referirse al trabajo de su entrenador, Soraya apuntó: “Siempre hay que ser disciplinados y hacer mucho caso a los consejos de los entrenadores, aunque uno quiera siempre más, siempre ir más rápido; muchas veces mi entrenador (el búlgaro Georgui Koev) me decía que ya habíamos terminado el entrenamiento y yo quería seguir sin pensar que podía lesionarme seriamente, o al contrario, yo le decía que no podía y él siempre me alentó; por eso debemos confiar en las indicaciones de los entrenadores”.

Soraya con los deportistas. Foto: Conade
Soraya con los deportistas. Foto: Conade

Al recordar aquel 18 de septiembre de 2000, Soraya comparte con cierta nostalgia su experiencia en la tarima del centro de convenciones de Sydney:

“Levanté en mi tercer intento en el envión 127.5 kilogramos, después recuerdo que solté la barra y entonces brinqué de emoción, corrí a abrazar a mi entrenador; eran como las 9 de la noche de allá cuando recibí la medalla, entonces vino el Himno Nacional y sientes cómo se te eriza toda la piel, es un momento indescriptible”.

Así recuerda Soraya Jiménez aquel día de hace ya 10 años, cuando México tuvo a su primera campeona olímpica, y Soraya de entonces 23 años de edad, escribió con letras de oro su nombre en la historia del deporte.

A la distancia, Soraya Jiménez sabe que es una privilegiada del deporte, sin embargo, añade: “La medalla de oro sí me cambió la vida, pero no hay que tomarlo a la ligera, es un cambio favorable pero crece la responsabilidad, de alguna forma ya no eres la misma, sales a la calle y la gente te conoce, te saluda, te felicita por lo que hiciste, por lo que lograste y eso compromete mucho”.

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