Se perdió un juego pero se ganó respeto

Gran demostración de las Blue's en su juego, que no obstante perder, demostraron vergüenza deportiva y pundonor.
Gran demostración de las Blue's en su juego, que no obstante perder, demostraron vergüenza deportiva y pundonor.

Ciudad de México (ANN).- Las canchas de la Benito Juárez vivieron su día de fiesta, ya que se jugaron los juegos por el campeonato de todas las categorías. Pero para las Blue’s, era más que un campeonato y con ese entusiasmo se presentaron en busca de la victoria. Las primeras dos canastas fueron de ellas, ante el delirio de los aficionados que abarrotaron la cancha, familiares, amigos, amigos de los amigos, todos expectantes, sin hacer caso al terrible sol que quemaba y quemaba.

Era un juego digno de una final, la culminación de toda una travesía, desde Lyon, Francia, ocasión extraordinaria para festejar a a las deportistas en familia y compartir con todos.

El juego otra vez, se puso ríspido, difícil, peleado, la ansiedad y el deseo de ganar fue una carga muy pesada para las niñas, menudearon los errores, los horrores, las violas, las fallas, los faules. Para cuando terminó la primera mitad, que se fue como agua entre las manos, el marcador era adverso 21-8 a las Blue’s, parecía que la historia estaba escrita.

Sin embargo, al regreso, Chabe se apuntó en el marcador con un tiro de tres!!, y dio la voz de ¡a la carga Blue´s!! Las niñas se revolvieron como fieras heridas, como leonas en celo, y sacando fuerzas de flaqueza aplicaron una presión que obligó a las contrarias a perder balones y a fallar tiros. Otra vez Chabe, repitió la dosis y ahora sí la reacción era una realidad, luego fue, Jordy (vamos Jordan) gritó una muchacha a un lado de uno de los padres de las niñas que aseguraba a sus compañeras, -así le decían, era buenísima, pero la edad, la edad; que lindo reconocimiento, así cada una de ellas puso su granito de arena, en los tableros, en la presión, en el rompimiento, gritándole a los árbitros. Así se fueron hasta los últimos diez segundos, perdiendo por tres y con el balón desde la línea de base contraria. Era una jugada, empate con un tiro de tres o buscar la canasta fácil y faul para el extra. Todo se definía en esos larguísimos diez segundos…

Se perdió el balón, el juego, pero se ganó mucho en el reconocimiento y admiración de estas deportistas, en la convivencia entre todos, en la hermandad que cada día es más estrecha, efectivamente el juego se perdió, pero la esperanza y la ilusión se mantienen vivas, intensas, abantes. La aceptación del resultado significó la esencia del juego, ganar o perder es una lucha que se define en la cancha, triunfar es un anhelo que se lleva en la mente y se anida en el corazón…¡Forza Blue’s!!!!!

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