Política Deportiva

La educación física debe ser ejemplo directo tanto en casa como en las escuelas, a través de la práctica del ejercicio físico y de una dieta equilibrada.

COMBATE LA OBESIDAD CON ACTIVIDAD FÍSICA

Por VÍCTOR M. RODRÍGUEZ OCÁDIZ

 

A los maestros con afecto

Mayúscula tristeza se reflejó en los docentes al escuchar al Jefe del Ejecutivo mencionar que en los más de 500 días de su gestión, no se ha hecho nada para combatir la obesidad, y por ende la diabetes e hipertensión en la población mexicana. Los tres factores son los principales contratiempos que ostentan las personas que adquieren el COVID y aumentan el riesgo de perder la vida.

Si anteriores gobiernos no hicieron nada para detener los citados padecimientos, no se vale señalar, -si aceptaste la responsabilidad de dirigir una nación-, tal manifestación a grito abierto, digas que no se hace nada.

Cuando la actual administración estaba en campaña, y luego ganó la presidencia, varias asociaciones de educadores físicos de gran prestigio presentaron en propia mano, planes y programas educativos que contribuyen a evitar la obesidad y el sedentarismo.

Tal parece que nunca leyeron las propuestas o bien no les interesó de la responsabilidad adquirida. Solamente desaparecieron de un plumazo la política educativa anterior, sin razonar que algunos rubros estaban bien y prueba de ello los concentraron de nueva cuenta.

Muy fácil para los encargados de educar a niños y jóvenes de la nación. Aumenten la actividad física en las escuelas de educación inicial hasta la media superior. Siempre desde antaño se les ha solicitado que las clases de educación física deben aumentarse a cuatro sesiones por semana.

Nunca les ha interesado dicha situación, al contrario, desaparecieron a la institución encargada de organizar dicha especialidad no solamente en la capital del país. Ahora los directores y educadoras que no saben nada acerca de lo que representa estimular y desarrollar las habilidades de los educandos, son quienes dictan las normas.

El secretario de Educación Pública, ahora que está escondido en su escritorio, debe darse cuenta y estudiar un poco, los beneficios de la educación física. Procurar que los servicios sean al igual que en otros rubros como el turismo sea de la mejor calidad.

Existen maestros que tienen 22 horas, tienen 12 en un plantel en Miguel Hidalgo, dos en Iztacalco y las restantes en Tláhuac. En muchas ocasiones debido al tráfico en la Ciudad de México, no llegan a los planteles en donde cubrirán el resto de sus horas.

La Ley de Educación señala que el docente debe estar cerca del sitio donde habita, pero eso de nada vale. Con esta situación, el servicio no es de la calidad que se requiere. Los niños no son atendidos como lo señalan sus derechos.

Faltan, al igual que médicos, enfermeros y personal de hospitales, más de 80,000 profesionales de la mencionada especialidad. Habrá que preguntar en municipios que conocemos, si existe un educador físico.

Aunado a lo anterior, el responsable de la educación en México, no le interesa cómo están las aulas de las diversas escuelas e instituciones formadoras de docentes. Ojalá se diera una vuelta a la Escuela Superior de Educación Física y observará que la alberca prácticamente no existe. También habrá que sustituir a la directora de normales, una educadora de origen, que en lugar de preocuparse por las instituciones a su cargo, le pone trabas, simplemente porque odia a los educadores físicos y a la maestras de preescolar, etc.

Antes de referirme a la cuestión médica que a nadie del ejecutivo le interesa, debemos decir que lo aprendido en el patio escolar, el alumnado lo puede repetir en su domicilio, o bien en el parque, o en un deportivo.

Ahí no solamente recordarán sus hábitos aprendidos en casa o escuela, también se alimentarán de forma adecuada, tendrán cuidado de su higiene. Pronto los veremos enfundados en un uniforme en vez de beber en la esquina de su hogar o bien en pandillas dedicadas al robo.

La Comisión Nacional del Deporte no tiene un programa ni estrategia para brindar a la población en general, la oportunidad de ejercitarse, no como deportistas de alto rendimiento, sino simplemente para mejorar la salud. Pero es no importa, lo que realmente es primordial es buscar una gubernatura.

LA OBESIDAD

La Comisión Nacional del Deporte no tiene un programa ni estrategia para brindar a la población en general.

Uno de los factores de mayor riesgo, tal como lo señalamos, es la Obesidad, una enfermedad crónica, multifactorial, de prevalencia frecuente, calificada como la epidemia de nuestro siglo y que pone en riesgo a gran parte de la población en el orbe.

Este padecimiento se debe a dos factores, el primero a la disminución de la actividad física como ya lo señalamos. En la Cámara de Diputados varios educadores físicos expusieron ante la Comisión de Salud esta problemática y a nadie le importó.

Ahora los niños, jóvenes y adultos están acostumbrados e un nuevo estilo de vida sumamente sedentario. Las consecuencias no solamente no son puramente estéticas, están íntimamente ligadas a las complicaciones metabólicas y cardiovasculares que posteriormente resultan en una enorme repercusión económica y socio sanitaria para el estado.

El consumo excesivo de alimentos de gran contenido calórico es el otro factor del sobrepeso y la obesidad. En alguna ocasión se subió el precio de los refrescos y solamente dejó al gobierno 50 millones de pesos diarios, porque no existe una cultura de la nutrición.

Este tipo de enfermedad denominada hipocinéticas, abarcan varios contratiempos de salud. Además de la problemática cardiovascular, también afecta la salud mental, dolores de espalda, neuromusculares, osteoporosis, hipertensión, diabetes y algunos tipos de cáncer.

 

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