Política Deportiva

JAVIER ZÚÑIGA, LUIS CANSECO, ESTUARDO LÓPEZ Y EL LUCHADOR JESÚS DÍAZ MENDOZA (VILLANO I).

ENEFOS

LA GENERACIÓN OLÍMPICA

LA DE LAS ILUSIONES Y LOS DESENGAÑOS

Por Alfredo Cuéllar

Entre más grandes son las ilusiones,

más duelen los desengaños

Anónimo

OBJETIVO

Este ensayo presenta una opinión libre y metafórica de la Generación de ENEFOS, 1967 -1969, el autor, es un testigo de ese accidente institucional histórico que se llamó la Escuela Nacional de Educación Física, en corto ENEF, y que evolucionó, a ESEF (Escuela Superior de Educación Física) en gran parte por la influencia de las ideas generadas, en esa generación, y por maestros y personajes relacionados con dicha generación.  En este ensayo ofrezco la razón de las ilusiones y los desengaños, cuál era la misión no escrita de la ENEF, su estructura y su plan de estudios.  También, hago una clasificación de los estudiantes, hablo de los maestros, describo como fue el liderazgo, y los líderes, y finalmente interpreto que legado dejó esta, la Generación Olímpica, la de las Ilusiones, y los Desengaños.

ENEFAS, LAS INOLVIDABLES COMPAÑERAS

No es posible escribir este ensayo sin mencionar a las compañeras.  Mientras que los grupos “A”, el “B”, y el “C” eran de puras damas (nos tocó la colita de las teorías y modelos que justificaban la separación de géneros), la verdad es que todas fueron inteligentes, valientes, decididas, bellas amazonas adorables.  Todo lo que escribo en este ensayo las incluye a ellas.  Es un milagro que no hayamos terminado todos casados con ENEFAS.

 ¿POR QUÉ ILUSIONES Y DESENGAÑOS?

La generación de la ENEF fue la de las Ilusiones y los Desengaños porque nunca en la historia conocida hubo tantas esperanzas para el campo de la Educación Física y el Deporte, y consecuentemente, cuando la cultura de corrupción y oportunismo político se impuso, las ilusiones se tornaron en desengaños mayores.

LAS ILUSIONES

LEOPOLDO TOLEDO Y ARTURO GUERRERO.

¿Qué produjo las ilusiones?  Los momentos históricos e icónicos del 68, concretamente el movimiento estudiantil; los Juegos Olímpicos, por primera vez organizados por un país “en emergencia”, eventualmente re bautizado como del 3er mundo, y vuelto a rebautizar como país jodido a merced de sus malos destinos; las construcciones olímpicas, supuestamente el despegue de nuestra nación como potencia deportiva (pobres incautos que creíamos que una gran casa hace rico a un pobre); y finalmente buenos, y regulares líderes.

LOS DESENGAÑOS

Y, ¿los desengaños?  Porque las culturas matan cualquier iniciativa que no sea respaldada por un plan de cambio cultural.  Al tocarnos el momento más glorioso del PRIismo, con todos sus componentes que años mas tardes lo hicieron caer estrepitosamente: corrupción, mentiras, banalidad, abuso, y simulación, nuestras ilusiones fueron asesinadas por estas realidades.  Una a una de las ilusiones se fue como el agua del mar sobre manos empeñosas que quieren tener un pedazo del océano para siempre.  Los líderes que egresaron de la misma ENEF, se convirtieron en profesionales ajenos a la EF.  Los maestros inspiradores se quedaron solos o sucumbieron ante la fuerza de destinos implacables.  Los Juegos Olímpicos en México fueron modelo y parte aguas, pero igual no tuvieron significación en el olimpismo que siguió su marcha de corrupción y adoración a lo financiero.  Las instalaciones olímpicas se hicieron elefantes blancos-grisáceos, sin trascendencia mayor por falta de un plan mas integrado y por la ignorancia de los que sí podían hacer algo.  El movimiento del 68 tuvo sólo impacto y relevancia política, aunque muchos autores clamen lo contrario, pero en realidad refinó el autoritarismo y el gatopardismo del PRI sirviéndole para que la cultura política creada, desarrollada, y dominada por el PRI, tuviera un segundo aire.

MISIÓN, ESTRUCTURA

Cuando llegamos en 1967 a la ENEF sus instalaciones eran cuasi-nuevas.  El modelo era más bien europeo-normalista, con gran potencial pero carente de visión a mediano o largo plazo.  Era una organización educativa que vivía al día, donde los directores tenían mucho poder con pocos o nulos balances de los maestros o los mismos alumnos que sirviera para limitar el poder concentrado en el Director.

La misión: educar físicamente a los niños y jóvenes de México. El plan  de estudios era una mezcla de deporte, y mínimos elementos históricos, y algo de didáctica motora, este componente del currículo, fuera de las aulas, o sea la parte práctica, hacía las delicias de nosotros los alumnos porque era lo que nos daba identidad, además, muchos por primera vez jugaban y para su asombro no los regañaban porque estaban estudiando, no jugando.  El otro componente eran clases psico-pedagógicas.  La otra pieza del plan eran cursos de anatomía-fisiología-primeros auxilios, enfocado a lesiones deportivas.  Finalmente, un componente filosofo-histórico-cultural.  El modelo pedagógico de nombre innombrable era: filo-histo-psico-bio-peda-culto-deportivo.  Fue como fue, y nos hizo lo que nos hizo.

LOS COMPONENTES

En instalaciones hermosas, rodeadas de campos deportivos, recuérdese que la escuela sigue estando en la Ciudad Deportiva.  Solo quedaban las mas importantes variables de la fórmula educativa:  los alumnos y los maestros.  Dicen que Harvard no tiene más mérito que ser altamente selectivo de sus alumnos, y buscar a los mejores maestros del mundo.  El resto es solo el relleno de un modelo exitoso.  El examen de admisión a la ENEF daba ciertas ilusiones (¿más ilusiones?), una parte era de conocimientos generales, y el otro físico.  Supuestamente muy selectivo.  Pero eventualmente los recomendados, muchos de los cuales eran mejores que los seleccionados, corrompían al modelo por los innumerables compromisos políticos (¿) a criterio del Director y su respectivo grupo.

ENEFOS (ALUMNOS DE LA ENEF)

Esos alumnos ENEFOS eran:

Los Normalistas (estudiaban en la normal en la tarde, o ya habían terminado ésta, y corrían a su trabajo porque ya tenían una plaza). En esta misma categoría había un número limitado de los que sin ser normalistas iban a otra escuela (prepa, danza, deporte, o carrera técnica).  Pero los pongo en el mismo grupo porque la vida de ellos, en la ENEF, era de las 7 a la 3 PM.

Los Deportistas (se habían destacado en algún deporte y antes de pasar sus glorias deportivas, o ya cuando se anticipaba que habían pasado, pensaban en garantizarse una vida magisterial en la EF, o el deporte.

Los de Ascenso Social, no eran normalistas, no eran grandes deportistas, pero de una escala social debajo de la media veían la oportunidad de encontrar que hacer y como hacerle en el México de entonces.  Estos habían sido inspirados por un profesor en servicio, o por familiares o amigos.

Los Encarrilados, los que no habían elegido una cosa, u otra, deambulaban por el mundo como no se que soy, ni a donde voy, y como salvación alguien de la familia, o una amistad les decía, “éntrale a la ENEF”.

Los Visionarios, amaban y creían en el deporte, en la actividad física como objeto, y sujeto de su vida y su destino.

LOS MAESTROS

Todos los maestros fueron buenos, pero algunos fueron mas buenos que otros.  La principal gran división era, los maestros que vivían por y para la EF, y por tanto estaban mas tiempo en la ENEF, y tenían mas tiempo para interactuar con los alumnos; y los maestros que por angas o por mangas sus cátedras eran solo un componente de una ocupada vida profesional y, por tanto, por mas buenos que fueran no podían convivir mucho con nosotros.   Sin embargo, todos los maestros dejaron profunda huella en nosotros.

La verdad, nos guste o no, la ENEF era una escuela de medio tiempo, de las 7 a las 3 PM.  Y era además sin profesores de tiempo completo.  Los que tuvimos la suerte de vivir para la ENEF todo el horario diario sin tener que correr a otras actividades, sabíamos que casi se volvía un desierto la Escuela durante las tardes.  Claro, había entrenamientos de futbol americano, de danza, de volibol, y de basquetbol, y otras actividades.  Pero cero clases, nada académico.  Eso tenía ventajas y desventajas.  En las últimas, que se desperdiciaban unas lindas instalaciones.  Y de ventaja es que se quitaba el estrés de los alumnos que vivíamos para la ENEF.  No había muchos maestros en las tardes.

La ENEF tuvo algunos rasgos positivos, no intencionados, pero resultaron en algo tan bueno que casi llega al nivel de bendiciones.

Escuela de Libre Albedrío con Democracia Auténtica.  Estábamos tan sólos, sin maestros encauzadores, consejeros, padres, familiares o docentes de medio tiempo, que los retos como alumnos, o como grupo se resolvían entre nosotros mismos ya era un lujo que un egresado viniera a darnos un consejo.  Eso presentaba un laboratorio de líderes rotativos, donde la gestión era natural y autorregulada.  Nuestras reuniones eran rápidas, y al punto, y se llegaba a conclusiones seguidas de decisiones que todos respetaban.  Si alguna vez la democracia sucedió y fue practicada fue en los grupos “D”, “E”, y “F”.

Jerarquía Natural. Un poco al estilo de los mamíferos no muy evolucionados se establecían rangos jerárquicos a partir de la convivencia y de resultados.  Esta jerarquía permitía flexibilidad y dinamismo para incluir a todos, o casi todos los que querían ser incluidos.

Justicia y Equidad Social.  Lo mejor de todos se aportaba a todos sin mayores aspavientos, y la escala social o económica que son notables en otras escuelas, en la ENEF fue eliminada, o disimulada con inteligencia.  Solo había una clase social: nosotros y nadie discriminaba a nadie (al menos no evidentemente).  Las demandas de la escuela, porque había demandas innegables, hacían que algunos se auto eliminaran, y otros se pegaban a los más aventajados y salían adelante.

Líderes estudiantiles.  Pocas generaciones tuvieron retos tan apremiantes como la llamada Generación Olímpica, pero antes de hablar de los retos conviene dejar constancia que fueron tres las generaciones olímpicas. 66-68, 67-69, y 68-70,  todos los miembros de estas generaciones vivieron los retos que a continuación explico: El reducir tres años a dos para igualar a calendarios “A” y “B”, fue tremendo esfuerzo, aunque poco se hable de eso, porque era en realidad el contenido de tres años resumido en 2 (más o menos), lo que equivale a doble esfuerzo.  El Conflicto de 1968, incluyendo Tlatelolco, y la difícil situación de la escuela que identificándose con los demás estudiantes y simpatizando con la huelga estudiantil, teníamos que responder a nuestras funciones en la organización de los Juegos Olímpicos; tratar de liberar a compañeros detenidos por participar en manifestaciones y protestas, y la división entre los mismos estudiantes ir a la huelga (incluyendo interrumpir nuestras actividades en la organización de los juegos), o bien apoyar el movimiento pero sin ir a la huelga para cumplir con los juegos; negociar con las autoridades la reducción de más de la mitad de la escuela para la construcción del Palacio de los Deportes, asegurándonos de que el famoso escenario sería propiedad de la escuela (una manipulación más y otro desengaño de la cultura PRIista); la tabla gimnástica en el zócalo en la bienvenida a la Juventud del Mundo, magno evento que despegaba los festejos de inauguración de los XIX Juegos Olímpicos; la participación de cientos de jueces, y otras funciones en los mencionados juegos; y finalmente, recuperar el tiempo puesto en la organización de los Juegos Olímpicos que todavía mermó más el calendario escolar y que hizo que la trascendente vida en la ENEF se redujera a unos 26 meses, ¿quién podría decir que 26 meses nos marcaron para siempre?

EL LEGADO

Hay dos tipos de legados, los indiscutibles y los descubribles.  En los indiscutibles está que fue una generación de excepción.  Nadie jamás se enfrentó a los retos que tuvimos nosotros, y salimos más que airados, diría sin temor a exagerar, fuimos gloriosos.  No tengo datos duros, pero no es mucho exagerar que la mayoría siguió estudiando.  La generación tiene fisioterapeutas, médicos, abogados, economistas, diplomáticos, arquitectos, antropólogos, ingenieros, contadores, comunicadores, académicos con maestría, maestrías, doctorado, y doctorados, los más puros y especiales son los que se quedaron de educadores físicos representándonos a todos.  Algunos de nuestra generación han destacado en la política (¿), en universidades extranjeras.  Tampoco puedo asegurarlo, pero es muy probable que los miembros de nuestra generación sean los que más han hecho aportaciones a teorías, modelos, ensayos, revistas, libros, congresos, y a la profesión en lo general.

Entre lo descubrible, está primero ofrecer los datos duros, la información de encuestas y estudios sobre esta generación y sus miembros.  Igualmente, las aportaciones que en México y el extranjero han hecho algunos de sus miembros.  Sería ideal un estudio de casos con otras generaciones. O tal vez el salón el Salón de la Fama de la Educación Física.

Dejo fuera hablar de los paradigmas que mantienen a la Educación Física como sub-profesión, o subvaluada; cómo la famosa pugna Educación Física bis-a-bis Deporte fue avasalladoramente ganada por el deporte; cómo muchos de los estereotipos de los gloriosos profesionales de la EF siguen vigentes sin hacer justicia entre la sociología de las profesiones, de los pleitos entre organizaciones deportivas; de la influencia (positiva y negativa) de hombres y mujeres de México en el olimpismo; de lo que ha hecho, y no ha hecho el Instituto Nacional del Deporte; del específico humor vulgar y refinado de los profesores de EF; y muchos apasionantes temas que se pierden en el arcón de la ignominia.

Tampoco es casualidad que esta generación sea la que organice la mas bonita y emotiva reunión de egresados.

A todos les ofrezco mi afecto y bendiciones de siempre.  Estoy orgulloso de haber sido parte de esta generación.

 

 

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