Javier Gutiérrez no logra la hazaña

Javier Gutiérrez... seis kilómetrros lo separaron de cruzar por segunda vez el Canal de la Mancha.
Javier Gutiérrez... seis kilómetrros lo separaron de cruzar por segunda vez el Canal de la Mancha.

* El nadador mexicano se enfrentó a condiciones climáticas adversas. A pesar de ello, se logró la venta de sus brazadas en el Canal de la Mancha a favor de los niños con cáncer

Tras nadar ocho horas y presentar principios de hipotermia, el nadador mexicano Javier Gutiérrez se quedó a seis kilómetros de concretar su segundo cruce al Canal de la Mancha, cuya hazaña estaba dirigida apoyar el programa de “Brazadas por la Vida: México nadando por los niños con cáncer”.

“Tengo sentimientos encontrados, en lo deportivo estoy triste por no concretar el cruce, pero por la causa de Brazadas por la Vida estoy contento, porque se lograron recaudar algunos fondos para los niños con cáncer”, comentó Javier Gutiérrez, vía telefónica desde Dover, donde se encuentra acompañado por la nadadora de aguas abiertas Paty Guerra, quien fungió como “pacer” y la entrenadora Margarita Nolasco.

A pesar de quedarse al margen del reto, las brazadas que dio Javier Gutiérrez en un trayecto de casi 40 kilómetros recibieron importantes donativos para la Asociación Aquí Nadie Se Rinde en la búsqueda de fondos para 16 trasplantes de médula ósea que den una alternativa de vida a pequeños que padecen esta mortal enfermedad.

Fue la tercera ocasión en que Javier Gutiérrez viajó al Canal de la Mancha. Su primer intento en 1998 también resultó infructuoso, quedándose a una milla de la costa francesa, mientras que en 1999 concretó su cruce con récord latinoamericano de 8 horas 16 minutos. En su tercera visita, el objetivo sería nadar por debajo de las 8 horas y ubicarse entre las 10 mejores marcas de la historia del canal.

“Me quedo con las granas de regresar, lo más seguro es que lo planee para el año que entra, siempre he sido una persona que si no logro lo que quiero, no paro hasta conseguirlo”, mencionó ya recuperado físicamente.

Sobre lo sucedido, señaló: “íbamos muy bien las primeras cuatro horas, después el mar se empezó a picar, era una licuadora literalmente, la temperatura del agua bajó más de lo que teníamos contemplado -16 grados-, nunca subió, también tragué mucha agua y eso me afectó el estómago, ya no podía comer bien y el frío me entumió un poco”.

La decisión de frenar el cruce fue de su entrenadora Margarita Nolasco, al observar su paso lento y verlo afectado físicamente: “al final traía un poco de hipotermia, nadé cerca de 8 horas, me quedé a seis kilómetros,  yo no me quería salir, sentía más cansancio que frío pero fue una decisión del equipo, de seguir nadando hubiera terminado en algo trágico, porque con la hipotermia se te olvida respirar y corres el riesgo de perder la vida, es cuando dices mejor regreso el año que entra”.

Javier Gutiérrez agradeció el apoyo recibido por Acuática Nelson Vargas para su cruce, así como la confianza de la Asociación Aquí Nadie Se Rinde para contribuir a su causa de apoyar a los niños con cáncer.

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