Alegría en la Delegación Mexicana

* Estalla la alegría y euforia, por la conquista de dos medallas de bronce en las pruebas de levantamiento de pesas con Aremi Fuentes Zavala, y en taekwondo, con Alejandro Valdez

Aremi Fuentes (México) levantamiento de pesas. Foto: deporte.org.mx
Aremi Fuentes (México) levantamiento de pesas. Foto: deporte.org.mx

Singapur, Singapur.-  En el seno de la Delegación Mexicana que participa en los Primeros Juegos Olímpicos de la Juventud, había alegría y euforia, por la conquista de dos medallas de bronce en las pruebas de levantamiento de pesas con Aremi Fuentes Zavala, y en taekwondo, con Alejandro Valdez.

La primera en llegar a la residencia olímpica después de su competencia en la división de los 63 kilogramos y someterse a examen antidopaje, fue Aremi Fuentes Zavala, quién de inmediato fue recibiendo de sus compañeros abrazos y felicitaciones, en reconocimiento a su trabajo realizado, y por convertirse en la primera mujer mexicana en ser medallista olímpica, en los Juegos de la Juventud.

Con una sonrisa entrecortada y  timidez al hablar, Aremi agradecía todas las muestras de cariño recibidas, aunque, en su interior había inconformidad por solamente haber conseguido la medalla de bronce, cuando había entrenado bajo las órdenes de su entrenador Roberto Moreno, para ser campeona olímpica.

Sentía que pudo haber hecho más durante la competencia, en sus ojos se reflejaba su descontento, pese a haber combatido con rivales de alto nivel competitivo como fueron la rusa y la ucraniana.

Todo mundo en la Delegación le pedían que les enseñará la presea, otros que aún no han participado se la colgaban en señal de buena suerte” ésta medalla se la dedico a mi familia, a todo Tonalá, Chiapas, a todo México. Me hubiera gustado darles la satisfacción de contar con una campeona juvenil…pero”, dijo.

Vamos a festejar le insistían sus compañeros, de pronto, a ritmo de regeton, su mirada cambió y su ánimo mejoró, “vamos ésta medalla debe ser la más importante de tu vida deportiva porque fue obtenida en unos Juegos Olímpicos”, le insistían. Otros que ya habían competido y que no había conseguido subir al pódium, le decían “nosotros hubiéramos querido tener esta presea”.

Las muestras de admiración continuaron para ella, hasta que llegó la hora de descansar y todo mundo se fue a sus cuartos.

Mañana será otro día para Aremi, otra vez a levantarse temprano para realizar los entrenamientos correspondientes, pero seguramente sentirá la satisfacción del deber cumplido.

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