Bloqueo 2 Vs. 1

En la película Siempre hay un Mañana, el actor Joaquín Cordero encarna al padre Lambert. Foto: 2neweb.com
En la película Siempre hay un Mañana, el actor Joaquín Cordero encarna al padre Lambert. Foto: 2neweb.com

* Primer cetro del IPN en 1945

* Su artífice, Lambert  J. Dehner

* La Liga Premier, ni con televisión

Por Ricardo García Estrada

A diario surgen acontecimientos importantes en todas las actividades y los aparecidos en el futbol americano del IPN son recordados en grande, como sucederá próximamente para conmemorar los 75 años del nacimiento de su primer equipo en categoría mayor.

El festejo con ese fin correrá por cuenta del Comité Organizador de Ex Jugadores y ex Porristas de Futbol Americano de la institución, que no debe dejar pasar desapercibida otra fecha significativa: la correspondiente a la conquista de su primer campeonato en el circuito superior, hace 65 años.

A propósito de ello, en días recientes la televisora de Avenida Chapultepec exhibió en uno de sus canales la cinta Siempre Hay un Mañana, que es un pasaje de las experiencias de Lambert James Dehner al frente de los Burros Blancos.

Dehner, un sacerdote benedictino que impartía clases en el Colegio Guadalupe de esta ciudad, es el artífice de la proeza acaecida en 1945 para romper la cadena de 12 gallardetes logrados por el equipo de la Universidad en forma consecutiva, a partir de 1933.

El torneo de entonces, disputado a dos vueltas, reunió únicamente cuatro escuadras, las antes señaladas, así como la Asociación Mexicana de Jóvenes Cristianos (YMCA, o La Guay como se le conoce más en nuestro medio) y los Tigrillos de Educación, cuyo mecenas habría de ser años más tarde Germán Espino Lima, el inolvidable Bodega.

En los inicios del torneo de hace 65 años, los Burros Blancos tuvieron en su caja de coacheo a Salvador Sapo Mendiola, quien los llevó a la victoria frente a la YMCA, 21-0, pero días después el reverendo asumió el control total de los pollinos.

Enterado de muestras de rebeldías entre los jugadores, el coach estadunidense (oriundo de Kansas City) impuso una férrea disciplina para transformarlos en deportistas educados, no sin inyectarles una buena dosis de mentalidad ganadora, que tanta falta les hacía.

Tras su apretada caída en el primero de los tres clásicos de 1945, mismo que perdieron los borricos 6-0, parecía que la Universidad estaba en camino de adjudicarse su decimotercera corona al hilo.

Sin embargo el estratega religioso mantuvo su optimismo de poder ir lo más lejos posible con sus Burros Blancos, sabedor de que en el futbol americano una derrota no siempre es sinónimo de fracaso total.

En su segunda entrevista con los universitarios, el equipo albiguinda  jugó mejor y los venció, 20-7, para propiciar un tercer encuentro entre ambos y definir así cuál de ellos sería el monarca.

El tercer Poli-Universidad resultó como casi todos: peleado sin contemplaciones, mientras en las tribunas del estadio Nacional el ambiente estaba en todo su esplendor, a cargo de emocionados espectadores que impulsaban a la victoria a su equipo predilecto con Huelums, Goyas y demás cánticos de apoyo.

Nuevo rey

Anastasio "Latigo" Gerner.
Anastasio "Latigo" Gerner.

Los pupilos del padre Lambert tomaron al delantera 7-0 por la vía aérea con pase de Octavio Navarro a Anastasio Látigo Gerner, de 20 yardas aproximadamente, y punto extra de Arturo Góngora.

La respuesta de la Universidad, que aún adoptaba el mote de Pumas, se produjo de inmediato por medio de Alberto Chivo Córdova quien en una escapada de casi 80 yardas dejó el balón a dos de la tierra prometida, para que arribara a ella Omar Cardona y acercar así a su equipo en el marcador  6-7, al fallar el tanto adicional Fernando Domínguez Montes.

En el último periodo Manuel Pibe Vallarí emprendió vistosa huida de 70 yardas para ampliar la ventaja del IPN a 13-6, sin poder remacharla Enrique Cerillo Mariscal, quien erró el intento extra.

La Universidad se lanzó con todo en pos del triunfo y estuvo cerca de conseguirlo, cuando Joaquín Tigre Jiménez atrapó un pase de 30 yardas enviado por Omar, para establecer el que sería definitivo 12-13, sin posibilidades de empatar toda vez que Domínguez Montes frustró su siguiente propósito de anotar el extra.

Manuel "Pibe" Vallarí.
Manuel "Pibe" Vallarí.

Así fue como el Poli se convirtió en el tercer equipo en coronarse en categoría mayor, o primera fuerza, en la historia del futbol americano de México, detrás del Centro Atlético de México (CAM) y la Universidad.

El IPN terminó en esa temporada con marca ganadora de 7-1 y entre sus víctimas incluyó por segunda vez a la YMCA, 12-0; Educación, 18-0 y 28-7 y también a Stephen F. Austin High School, 12-6.

La Universidad, conducida asimismo por otro estadunidense, Bernard A. Hoban, concluyó con récord de 5-2. A cambio de sus tropiezos frente al Politécnico dio cuenta de Educación, 12-0 y 21-0 y la YMCA, 18-6 y 45-6.

Modesta presunción

Francisco González, el entrenador que orilló al destierro a los equipos del ITESM y a dos incondicionales de otras instituciones, antes de refugiarse en la Liga Premier de la Conferencia Nacional de Instituciones Particulares (Conadeip), anda presumiendo que tres cadenas de televisión transmitirán en vivo la primera temporada de esa liga, a partir del próximo 11 de septiembre.

Los Borregos del Tec de Monterrey les diseñaron una liga a modo para eternizarse en el trono.
Los Borregos del Tec de Monterrey les diseñaron una liga a modo para eternizarse en el trono.

A decir de González lo anterior significará para la Premier un arma importante “para contrarrestar la tradición de la ONEFA que aglutina a equipos de las instituciones educativas del país de más arraigo y popularidad en el futbol americano (de liga mayor), como la UNAM, IPN y UANL”.

Con ese fin, asegura el entrenador de los Borregos de Monterrey, éstos pueden cambiar su horario de juegos, de viernes por la noche, a sábados e incluso domingos.

Creo que esa presunción de González no representa ningún atractivo, porque es casi un hecho que la próxima temporada mayor de la ONEFA acaparará una vez más las preferencias del público, sin importar que sus partidos no los difundan medios electrónicos.

Ver juegos entre escuadras de una misma institución, entre ellas una que desde ahora se perfila como la número uno en su torneo, no es imán significativo para los espectadores amantes de este deporte.

Lástima que los medios electrónicos de las principales casas de estudios públicas, ni los ajenos a ellas, no divulgan éste ni otros deportes amateurs, si no veríamos de qué cuero saldrían más correas.

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