Sucedió un 15 de Mayo y Lanzando Para Home

POR ALFONSO ARAUJO BOJÓRQUEZ

Mientras se peleaban John McGraw de los Orioles de Baltimore y Tommy Tucker de los Comefrijoles de Boston el 15 de mayo, empezó un fuego en las tribunas del jardín derecho, que las destruyó completamente y el fuego se extendió a 170 edificios más. Por varios meses, jugaron en el Congress Street Park.

Christy Mathewson de los Gigantes se puso en 6-0, consiguió su tercera blanqueada consecutiva el 15 de mayo de 1901, al derrotar a los Orphans de Chicago por 4-0. Su antagonista Jack Taylor, que lanzó también todo el juego. Con esta victoria, los Gigantes llegaron al primer lugar de la Liga Nacional.

Los Tigres de Detroit llegaron al Hillton Park, la casa de los Highlanders, el Miércoles 15 de mayo de 1912. Dio comienzo el partido y una persona discapacitada de nombre Claude Lueker, le estuvo gritando majadería a Ty Cobb, hasta que no se aguantó, subió a la tribuna y lo golpeó. Cobb fue suspendido.

Vaya juego en el Ebbetts Field de Brooklyn, el jueves 15 de mayo de 1919, que durante 12 entradas estuvo 0-0. En la parte alta de la entrada 13, los Rojos hicieron la friolera de 10 carreras, siendo una limpia y terminaron ganando por 10-0. Saben cuantos pitcheres lanzaron, Hod Eller por Rojos y Al Mamaux por Robins.

El jueves 15 de mayo de 1969, en una doble cartelera entre Sultanes de Monterrey y Diablos Rojos del México, Héctor Espino, batea cuadrangular a Alfredo Ortiz en el primer partido y a Felipe Leal en el segundo juego, imponiendo récord de más jonrones en seis partidos, que finalmente fue de ocho.

Un homenaje a un pelotero mexicano, en un estadio de Grandes Ligas. El sábado 15 de mayo de 1999, en el Bank One Ball Park de Phoenix, los campeones Diamondbacks de Arizona, se lo brindan a Héctor Espino, con la presencia de sus esposa, hijo y varios invitados especiales, entre ellos el presidente de los Naranjeros, Enrique Mazón Rubio.

LANZANDO PARA HOME

El béisbol está lleno de historias sobre lanzadores jóvenes con gran velocidad, pero sin control que nunca aprendieron a aprovechar el poder de sus brazos. Los bomberos zurdos, en particular, han sido notorios por carencia de control. Sandy Koufax fue el zurdo que superó el legendario desenfreno para convertirse no solo en un miembro del Salón de la Fama, sino también en uno de los jugadores más dominantes del juego.

Antes de convertirse en jugador profesional de béisbol, Koufax, nativo de Brooklyn, Nueva York, asistió a la Universidad de Cincinnati con una beca deportiva para jugar basquetbol.  Como delantero del equipo de primer año de la UC, Koufax fue un buen reboteador y promedió 9.7 puntos por juego.

El entrenador de baloncesto de primer año de la Universidad de Cincinnati, Ed Jucker, también era entrenador de béisbol de la escuela. Jucker no tenía idea de que Koufax era un jugador de béisbol y Koufax pidió una prueba, solo después de que se enteró de que el equipo de béisbol, haría un viaje de promoción a la exótica Nueva Orleans.

Debido al clima frío de principio de temporada la prueba de Koufax se llevó a cabo en una casa de campo poco iluminada debajo de las tribunas del estadio de futbol de la UC. Las rápidas, pero erráticas bolas rápidas de Koufax aterrorizaron al veterano receptor del equipo, que después de tres lanzamientos, se quitó la máscara y el guante, se las entregó a Jucker y dijo: “Alguien más, tendrá que catcharle a este tipo”.

Años más tarde, después de que Koufax se convirtiera en la imagen colectiva del país, a Jucker le gustaba platicar sobre el cambio de deporte de basquetbol a béisbol y decía: “Soy la persona que convirtió a Koufax como el gran pitcher que fue”…

En los años de 1962 a 1966, Koufax ganó 14, 25, 19, 26 y 27 juegos y fue líder en la Liga Nacional en efectividad en cada uno de esos años con 2.54, 1.88, 1.74, 2.04 y 1.73. De por vida ganó 165 juegos por 87 derrotas y efectividad de 2.76… Después más lanzamientos.

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