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EL BÉISBOL DE LOS 1980s

Por Héctor Barrios Fernández

En los 1980s el béisbol trajo una mezcla de estilos como los que había tenido por separado en más de medio siglo.
Tan sólo en la primera temporada de la década, en 1980, tres jugadores batearon sobre .340, incluyendo uno que bateó .390, diez jugadores se robaron 50 o más bases, incluyendo tres quienes robaron 96 o más, tres jugadores batearon entre 40 y 48 home runs, dos lanzadores ganaron 24 o más juegos y uno ponchó a 286 bateadores.
Un jugador conectó 49 dobles, cuatro jugadores recibieron más de cien bases por bolas, un pitcher completó 28 juegos y tres lanzadores salvaron 30 o más juegos.
Pocas décadas en la historia del béisbol como ésta, en la que un grupo de jugadores tuviera éxito en diferentes facetas del juego.

Esto no podía durar para siempre, sólo duró la mayor parte de los 1980s.

El béisbol está regularmente dominado por pocas estrategias o enfoques, sólo en períodos de transición no tenemos jugadores de gran éxito en muchos aspectos diferentes.

Cuando el bateo de poder domina, la velocidad en las bases disminuye, el pitcheo de poder domina al bateo de poder.

A mediados de los 1980s, el béisbol comenzó a ser afectado por la reducción de la zona de strike.
Entre 1980 y 1990 las bases por bolas intencionales se incrementaron en un 6%, los ponches en un 18%.

Para mediados de los 1980s, los aficionados notaron los primeros síntomas del incremento de cuadrangulares que alcanzaría grandes niveles en los 1990s.

Los cuadrangulares por juego que en 1976 habían caído a 1.15 por juego o .58 por equipo por juego, para 1986 el promedio fue de 1.81 por juego, el nivel más alto en veinte años.
En 1987 fue de 2.12 por juego, récord para ese tiempo.

Las bases robadas mantuvieron niveles históricamente altos en los 80s.
Los juegos completos cayeron de un 20% en 1980 a 10% en 1990.

Lo mismo que en los 1970s, no hubo expansión de equipos, ninguna franquicia cambió de ciudad en los 1980s, esta década fue la única desde los 1940s en la que la geografía del béisbol no cambió.

El inmenso crecimiento de los salarios en el béisbol, dio a los jugadores la oportunidad de verse a ellos mismos como verdaderos profesionales y comportarse como tales.

A finales de los 1970s, los jugadores de béisbol, aún las estrellas, necesitaban trabajar en diferentes actividades ajenas al juego para poder subsistir.

Recuerdo haber escuchado que Richie Hebner, tercera base de los “Piratas” de Pittsburgh, trabajaba de sepulturero en un panteón cuando estaba fuera de temporada.
Los salarios millonarios de los 1980s, hicieron posible que los jugadores se mantuvieran en programas de acondicionamiento físico fuera de temporada.

También los altos salarios provocaron un distanciamiento de los jugadores con la prensa y los aficionados.
La cercanía de aficionados con sus ídolos, comenzó a desaparecer y sólo tenían noticias de los jugadores cuando se miraban envueltos en problemas con la ley.

Nacieron en esta década Robinson Cano, Mark Texeira, Curtis Granderson, Alfredo Aceves, Adrián González, Justin Verlander, Joakim Soria, Josh Hamilton, Yu Darvish, Miguel Cabrera, Alberto Pujols, Stephen Strasburg, Prince Fielder, Yovani Gallardo, Tim Lincecum y otros que han llegado al estrellato.
Fallecieron, Elston Howard, Ken Boyer, Earl Averill, Joe Cronin, Waite Hoyt, Roger Maris, Norm Cash, Red Ruffing, Dick Howser, Babe Herman, Ted Kluszewski, Harvey Kuenn, Carl Hubbell, Donnie Moore, Carl Furillo, Lefty Gomez, Bill Terry, entre otros.

En los 1980s la asistencia a los estadios fue de casi 459 millones de aficionados, los Dodgers fueron los reyes en ese departamento en la década con casi 31 millones.
Nomás en 1982 metieron 3,608,881 para ser el año con más asistencia en el período.

Los Marineros de Seattle fueron los que menos gente llevó a las taquillas con 9,841,630 en estos diez años.

Con más cuadrangulares en una temporada, encontramos que en 1987 Mark McGwire y Andre Dawson conectaron 49.
Mike Schmidt fue el que más cuadrangulares conectó con 313.

El equipo con mejor porcentaje de ganados y perdidos en el período lo tuvieron los Yankees con 854 ganados 708 perdidos y .547 de porcentaje.
El equipo con más alto porcentaje en un año lo fueron los Mets de 1986 con 108-54 y .667, los peores equipos fueron los Orioles de 1988 con 54 ganados y 107 perdidos, .335 PCT.
El equipo menos ganador en los 1980s, lo fueron los Marineros de Seattle con 673-893 y .430 PCT.
Tuvieron su mejor década los Angelinos de California, Royals de Kansas City, Astros de Houston, Cerveceros de Milwaukee, Expos de Montreal, Blue Jays de Toronto, Mets de New York, básicamente la mayoría de equipos que fueron de expansión.

Tuvieron década de gatos negros, los Bravos de Atlanta y los Indios de Cleveland.
Los Rojos de Cincinnati que fueron un poderoso equipo entre 1961 y 1981, perdieron 101 juegos en 1982 y han estado subiendo y bajando desde entonces.

El pitcher más ponchador en un año dentro de la década fue Mike Scott en 1986 con 306 ponches, en estos diez años el que más chocolates recetó fue Nolan Ryan con 2,399.
Los bateadores con más alto porcentaje fueron George Brett en 1980 con .390 y en la década Wade Boggs con .352, los que recibieron el título de jugador del año fueron Mike Schmidt en 1980 y 81, luego Robin Yount, Cal Ripken, Ryne Sandberg, George Brett, Wade Boggs, Alan Trammell, José Canseco y Will Clark.

El nombramiento de pitcher del año correspondió a Steve Carlton en 1980 y 1982, Steve McCatty en 1981, Dan Quisenberry en 1983, Dave Stieb en 1984, Dwight Gooden en 1985, Roger Clemens en 1986 y 1987, Orel Hershiser 1988 y Bret Saberhagen en 1989.
El pitcher con mayor velocidad fue Nolan Ryan, la mejor curva perteneció a Mike Boddicker, el mejor brazo en los jardines, Jesse Barfield, los bateadores con mayor número de carreras producidas, Don Mattingly en 1985 con 145 y en la década Eddie Murray con 996.
Los jugadores más rápidos en las bases, Willie Wilson y Tim Raines.
El máximo robador de bases, Rickey Henderson en 1982 con 130 y 838 en la década.
El mejor staff de lanzadores correspondió al de los Royals de Kansas City de 1985.
Algo de lo más común hoy en día, Steve Bedrosian fue el primero en lanzar 200 innings sin haber completado ningún juego de los que inició, una rareza en esos días completar un juego, aquí en México los Yaquis de Obregón tardaron aproximadamente 10 años en que uno de sus lanzadores completara uno.

El mejor jugador entre los que nunca ganaron el título de más valioso, Eddie Murray.
En los 80s se construyeron dos nuevos estadios, el Hubert H. Humphrey Metrodome de Minnesota en 1982 y el Skydome de Toronto en 1989.

La de 1986, está catalogada como la mejor Serie Mundial de esta década, los equipos participantes fueron Medias Rojas de Boston y los ganadores Mets de Nueva York.

Los lanzadores con más triunfos fueron, en 1980 Steve Stone con 25 y Jack Morris con 162 en la década.
Los de más alto porcentaje en ganados y perdidos fueron David Cone en 1988 con 20-3 y .870 de PCT. y Dwight Gooden con 100-39 y .719 en la década.

Cinco grandes aspectos negativos para el béisbol, la guerra entre jugadores y propietarios de equipos por el dinero, las huelgas, escándalos por drogas, aficionados borrachos en los estadios y la violencia en los mismos, horribles estadios y largos y aburridos juegos.

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