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LOS MUCHACHOS DEL VERANO
Por Héctor Barrios Fernández

A 4 de octubre de 1955, ciudad de New York.
En una de las más mágicas tardes en el béisbol, los “Dodgers” finalmente se deshicieron de su etiqueta de mala suerte y por siempre llegaron a ser conocidos como los “Muchachos del Verano”.
Por cierto, esto tardó mucho tiempo en convertirse en realidad.
Los Dodgers de Brooklyn tuvieron suficiente talento como para alcanzar la Serie Mundial por cuatro ocasiones entre 1947 y 1953, pero nunca fueron lo suficientemente buenos como para ser llamados el mejor equipo del pueblo.
Por completo tal distinción perteneció a los Yankees, quienes derrotaron a los Dodgers en esas cuatro Series Mundiales, además ganaron seis títulos en el mismo tramo del 47 al 53, incluyendo cuatro en fila bajo el mando de Casey Stengel, comenzando en 1949.
Era casi un hecho que estos dos equipos se enfrentarían año con año en ese tiempo.
Liderados por jugadores como Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Tommy Henrich y Billy Martin, los Yankees ganaron a los Dodgers en siete juegos en 1947, en cinco en 1949, de nuevo en siete en 1952 y en seis en 1953.
A la vez que se creaba una gran rivalidad contra el enemigo deportivo de los Dodgers en la Liga Nacional, los Gigantes de New York.
Las series perdidas contra los Yankees produjeron algo más que odio hacia los Bombarderos del Bronx por parte de los aficionados de los Dodgers.
Hubo una especie de aura de invencibilidad rodeando a los Yankees y nadie sabía eso mejor que los mismos Dodgers.
En 1952 un periódico de Brooklyn especuló diciendo que: “Tal vez los Yankees son jugadores profesionales de la Serie Mundial, quizá los ‘Bombarderos’ lanzaron una especie de hechizo sobre sus oponentes y los ponían nerviosos antes de la batalla. Pero todo día se llega…”
Para el deleite de los aficionados de Brooklyn, ese día finalmente llegó en 1955.
Las juventudes estaban encantadas en la época del rock and roll y con Bill Halley y su “Rock Around the Clock”, los Dodgers estaban bailando alrededor de sus enemigos deportivos de la Liga Nacional, logrando llegar a otra Serie Mundial contra los odiados Yankees.
El as entre sus lanzadores era Don Newcombe con record de 20-5 en 1955.
El jardinero central y estrella del equipo Duke Snider bateó para .309 con 42 cuadrangulares y 136 carreras impulsadas.
El receptor Roy Campanella tuvo .318 con 32 para la calle.
Pee Wee Reese, Jackie Robinson, Carl Furillo y Gil Hodges también contribuyeron a entregar otro título a sus seguidores, dejando atrás a los Bravos de Milwaukee por 13 ½ juegos.
Su quinta Serie Mundial comenzó con un pronóstico muy predecible, los Yankees ganaron los dos primeros juegos en su estadio, ahora ellos necesitaban una victoria más en los siguientes tres juegos en Brooklyn para ponerse camino a otro título Mundial.
Aún los aficionados Dodgers más optimistas estaban pensando:
“Aquí vamos de nuevo”.

Jackie Robinson optimistamente declaraba: “Vamos a ganar esta, si la perdemos nos llamarán fracasados el resto de nuestras vidas y no queremos eso”.
Ya en el “Ebbets Field,” el asunto cambió, Johnny Podres lanzando por los Dodgers, consiguió la victoria, en su cumpleaños 23, Campanella conectó cuadrangular en el juego 4, por segundo día consecutivo en una victoria de su equipo 8-3.
Después los Dodgers vinieron por su tercera victoria consecutiva con Duke Snider conectando par de cuadrangulares.
Más de 64,000 aficionados llenaron el estadio de los Yankees para los dos últimos juegos de la serie.
El sexto juego fue para los Yankees al son de 5-1, preparando el camino para un séptimo partido, dejando pensar que la serie se iría del lado Yankee.
Después de todo el equipo de casa había ganado los seis juegos jugados hasta este punto, además era contra los Dodgers de Brooklyn, acostumbrados a perder.
Casey Stengel les había dicho a los reporteros: “No se preocupen, los Yankees siempre toman sus precauciones en las Series.”
Walter Alston envió a la loma a Johnny Podres para el juego final, contra el ganador del juego dos, Tommy Byrne.
Podres les dijo a sus compañeros que si le daban una carrera, él haría el resto.
Años más tarde, Podres no recordaba haber dicho eso, pero sus compañeros aseguraron que eso les dio la confianza suficiente.
Los Dodgers anotaron esa carrera en el cuarto inning, cuando Campanella conectó doblete y anotó con sencillo de Hodges.
En el sexto, un error del cuadro Yankee y un elevado de sacrificio del mismo Hodges, trajo al plato a Reese con la segunda para los Dodgers.
Lanzando por la esperanza de una franquicia y el largo sufrimiento de los fanáticos sobre sus hombros, Podres se mantuvo brillante sobre la loma, se metió en problemas en el sexto inning, pero fue rescatado por una de las más grandes atrapadas en la historia de las Series Mundiales.

Con dos hombres en base sin out, Yogi Berra conectó lo que parecía un extra base hacia la esquina del jardín izquierdo, pero súbitamente se apareció el veloz Sandy Amorós que corriendo hacia la pelota, estirando su mano enguantada, hizo la atrapada muy cerca de las gradas, enseguida dobló al parador en corto quien cedió al primera base para que en una jugada muy cerrada poner fuera a Gil McDougald.
Los Yankees nunca se recuperaron, el out final del juego llegó cuando Elston Howard roleteó al paracorto, Reese dobló bajo a primera pero Hodges elegantemente levantó la pelota y todos los Dodgers corrieron adentro del campo para celebrar su primer título mundial.
Las lágrimas rodaron por las mejillas de muchos fanáticos, muchos de ellos salieron de sus casas y tomaron el “metro” rumbo al estadio en la avenida Flatbush para celebrar la victoria.
Esa victoria, dijo el lanzador Carl Erskein, significa que finalmente trajimos el respeto a la ciudad de Brooklyn, ¿Qué si celebramos? Bueno parecía que eso nunca terminaría.

Los aficionados de Brooklyn se despertaron a la siguiente mañana con una vida diferente.
Un nuevo programa de televisión infantil debutó ese día, “El Capitán Kangaroo y El Club de Mickey Mouse”.
Los Dodgers habían dejado atrás años de frustración contra sus odiados rivales, eran campeones mundiales por primera vez.
Por el momento los aficionados no tenían idea, ni querían tenerla de que su fiesta pronto terminaría.
Los Dodgers perdieron en seis juegos la Serie Mundial de 1956 y ya sabe Usted lo que allí pasó cuando Don Larsen lanzó su famoso juego, por si esto fuera poco, Walter O’Malley, dueño del equipo, anunció que los Dodgers se cambiaban a Los Angeles para 1958.
Muchos años han pasado, pero los aficionados Dodgers de hueso colorado no olvidan esa mágica temporada de “Los Muchachos del Verano”.
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