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SERIE MUNDIAL DE 1924

Por Héctor Barrios Fernández

Fue la primera y última serie en la que lanzó el gran Walter Johnson y en la última que John McGraw manejó.

Johnson de 36 años de edad, considerado el mejor lanzador derecho de todos los tiempos, en su temporada número 18 en Grandes Ligas, perdió sus dos primeras aperturas en esa serie, permitiendo 14 hits mientras ponchaba a 12 en el primer juego que se fue a 12 innings que perdió con marcador de 4-3 y permitiendo 13 hits más en su segunda derrota en el quinto juego.

Pero el “Gran Tren” como lo apodaban, estuvo en la loma en un final cardiaco, ganando en relevo.

Extraños acontecimientos en el séptimo juego, eclipsaron algunas maniobras astutas por parte del manejador de los Gigantes John McGraw y su joven contraparte Buck Harris, el manejador de 27 años que llevó a Washington a su primer y único banderín.

McGraw había decidido jugar con su novato primera base Bill Terry contra el lanzador derecho, cambiando al veterano George Kelly al jardín en los juegos que iniciara Walter Johnson y Fred “Firpo” Mayberry.

La estrategia trabajó a la perfección, Terry bateó para .429 de promedio en la serie.

Para apaciguar a Bill en el juego decisivo, Harris le dio la pelota al derecho  Warren “Curly” Ogden para que iniciara el juego, pero solamente le permitió lanzarle a los dos primeros bateadores antes de traer al zurdo George Mogridge.

Esto, pensó Harris, sacaría a Terry del juego. Pero McGraw no retiró al novato sino hasta su tercer turno al bat, cuando levaba de 2-0, trajo a batear de emergente  a Irish Meusel.

Entonces Harris retiró del montículo a Mogridge y trajo primero a “Firpo”Marberry y finalmente al triunfador Walter Johnson.

Sin embargo todas estas maniobras, no pueden igualarse con las subsecuentes vicisitudes del destino.

En la parte baja del octavo, con los Gigantes ganando 3-1, Washington llenó las bases con Harris viniendo al bat.

El joven manejador-jugador de los Senadores roleteó directamente al novato tercera base de escasos 18 años de edad Freddie Lindstrom que debería haber acabado con la rebelión senatorial.

Pero la pelota dio un bote inesperado en el pedregoso campo del estadio Griffith y pasó sobre la cabeza de Lindstrom, este anormal e inesperado hit trajo las carreras del empate, entrando Johnson para lanzar el noveno inning.

Los equipos se fueron sin anotar hasta que el dedo señero apuntó hacia los Gigantes en el doceavo.

El receptor de Washington Muddy Ruel, bateando con un out sin gente en base, conectó un elevado de foul atrás de home, parecía un fácil out.

El receptor de los Gigantes Hank Gowdy se quitó la careta, la lanzó hacia cualquier parte y fue por la pelota.

Había dado unos cuantos pasos cuando repentinamente tropezó con la máscara quedando su pie atrapado en ella.

La careta estaba justo en el lugar en donde Gowdy la pisaría.

La pelota cayó sin que nadie la tocara.

Teniendo una segunda oportunidad, Muddy Ruel conectó hit doble.

Después Earl McNeely conectó otra pelota directamente a Lindstrom.

Increíblemente la pelota golpeó una piedrita o algo de otro mundo hizo que la bola saltara y golpeara el hombro del novato tercera base para que se convirtiera en hit de terreno y con ello ganar el juego y la serie.

Alguien de los Gigantes dijo:

“Creo que Dios no quería que nosotros ganáramos este juego. Hicimos todo lo que se podía hacer.”

Espero sus amables comentarios en: info@beisboldelosbarrios.com

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