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SÓLO PARA YANKEESTAS I
Por Héctor Barrios Fernández

El presente trabajo es solamente para aficionados Yankees de hueso colorado o para aquellos que quieran convertirse en Yankeestas de hueso colorado o para aquellos aficionados que quieran estar enterados de lo bueno que han sido los Yankees de New York a través de los años.

Veamos.
A principios de 1934, la Compañía Hillerich & Bradsby, fabricante de los bats para béisbol Louisville Slugger, produjo bats conmemorativos de los campeones de la Serie Mundial de cada año.

Los bats, se produjeron en número muy limitado, para los miembros de los equipos y para los ejecutivos, fueron adornados con firmas de los jugadores y de los manejadores.
Cada año desde 1936 hasta 1939, los bats de H&B para los campeones mundiales fueron adornados con la firma de los miembros de los Yankees de New York.

Estos bats representan la primera vez que un equipo ganó cuatro veces consecutivas la Serie Mundial y los Yankees representan a una de las más grandes dinastías que ha tenido el béisbol.
Los Yankees de 1936 a 1939 fueron dominantes de principio a fin.

En 1936 ellos tomaron el primer lugar el 10 de mayo y nunca miraron hacia atrás.

En 1939 los Yankees se mantuvieron o compartieron el primer lugar por toda la temporada salvo cuatro días.

Los “Mulos” ganaron un promedio de 102 juegos de temporada regular en esos cuatro años.

Anotaron más carreras que nadie y permitieron el menor número de carreras entre todos los equipos de la Liga Americana, en cada una de esas temporadas.
El equipo que terminó más carca de ellos en el standing, quedó a 9 juegos y fueron los Medias Rojas de Boston en 1938, dos veces los Yankees lideraron la temporada y al final de ésta terminaron con una ventaja de 17 juegos o más.
Igualmente los Yankees fueron el equipo dominante en la postemporada. Recordemos que no había juegos de playoff y solamente se jugaba la Serie Mundial.

Los Gigantes de New York se las arreglaron para ganar dos juegos en la Serie Mundial de 1936, pero con 43 carreras anotadas y 23 en contra, los Yankees ganaron la serie en 6 juegos.

Su victoria de 18-4 en el juego 2, permanece como el mayor número de carreras anotadas por un equipo en un juego de Serie Mundial.

Al siguiente año los Yankees vencieron a los Gigantes en 5 juegos, ganando los primeros tres con anotaciones combinadas de 21-3.
El equipo representativo de la Liga Nacional, no ganó ningún juego contra los Bombarderos en los siguientes dos clásicos de otoño.

Limpiaron a los Cachorros en 1938, anotando 22 carreras por 9 de los oponentes.

En 1939 los vencidos fueron los Rojos de Cincinnati.
Lou Gehrig, aún en su mejor momento a la edad de 33 años, fue nombrado el jugador más valioso cuando ganaron el título en 1936.

Sus 49 cuadrangulares, 167 carreras, .478 de porcentaje de bateo con corredores en base y .696 de porcentaje de slugging, fueron los mejores números en las mayores, también empujó 152 carreras y bateó para .354.

En 1937, el mismo Gehrig finalizó entre los mejores de la Liga Americana en cuadrangulares, carreras producidas y porcentaje de bateo.

Sus números comenzaron a caer en 1938 y su porcentaje de bateo cayó abajo de los .300 por primera vez desde 1925, en su primera temporada completa.
Aunque el “Caballo de Hierro” jugó en todos los juegos de la temporada, anotó y empujó más de 100 carreras por treceavo año consecutivo.

También apareció en lo que fue su última Serie Mundial.

Fue miembro de los Yankees en seis equipos ganadores de Clásico de Otoño, Gehrig bateó para .361 y empujó 35 carreras en 34 juegos de Serie Mundial.
La tragedia lo golpeó en 1939.

Aunque el origen de su enfermedad no estaba claro al principio, él estaba sufriendo “esclerosis lateral amiotrófica” mejor conocida como “enfermedad de Lou Gehrig,” la cual afectó dramáticamente su habilidad para jugar.
El 2 de mayo, Gehrig informó a su manejador Joe McCarthy que él no estaría en la alineación de los Yankees ese día.

Fue la primera vez que se quedó en la banca desde junio de 1925, una racha de 2,130 juegos en forma consecutiva.

Gehrig, el capitán del equipo y nativo de New York, permaneció en la banca hasta la primavera siguiente y no jugaría de nuevo.

El 21 de junio, oficialmente anunció su retiro.

El 4 de Julio, los Yankees presentaron en su estadio “El Día de Lou Gehrig,” donde el por mucho tiempo, primera base del equipo, fue honrado con regalos y elogios.

Fue cuando dijo su famosa frase, “soy el hombre con más suerte en la tierra.” Los Yankees retiraron el número 4 de su uniforme, siendo el primer jugador de béisbol en ser honrado de esa manera.
Gehrig fue la transición entre la era de Babe Ruth y la era de Joe DiMaggio. “Joltin Joe” DiMaggio era un novato cuando los Yankees iniciaron su racha de cuatro títulos seguidos en 1936.

El jardinero central de 21 años de edad, bateó para .323 con 29 cuadrangulares y 125 carreras producidas en 138 juegos.

Al repetir como campeones en 1937, Joe lideró a la Liga Americana con 46 cuadrangulares y 151 carreras anotadas, mientras empujaba 167 y terminaba con .346 de porcentaje de bateo, finalizando en segundo lugar en la votación del jugador más valioso.

DiMaggio estuvo entre los líderes en cuadrangulares, carreras anotadas, carreras producidas y slugging en 1938.
A pesar de jugar solamente en 120 juegos, debido a una lesión y a pesar también de perder la protección de Lou Gehrig bateando atrás de él, DiMaggio fue el “más valioso” en 1939.

Terminó con el mejor porcentaje de bateo de su carrera (.381) y su cuarta temporada seguida con al menos 100 carreas anotadas y 100 producidas.
En sus primeras cuatro temporadas en Grandes Ligas, el “Yankee Clipper” tuvo un porcentaje de bateo de .341, .622 de slugging, 137 cuadrangulares, más de 500 carreras anotadas e impulsadas y cuatro apariciones en juegos de estrellas.

Además tenía solamente 24 años de edad.
Gehrig y DiMaggio pueden ser los nombres más grandes de estos arrolladores Yankees, pero este equipo también contó entre sus filas con el receptor miembro del Salón de la Fama Bill Dickey, quien entre 1936 a 1939, tuvo las mejores cuatro temporadas de las 17 de su brillante carrera.

Él bateo sobre los .300, produjo por lo menos 100 carreras y conectó más de 20 cuadrangulares en cada una de esas temporadas.

Dickey fue uno de los mejores receptores defensivos en la historia de las Grandes Ligas.

Después de todo, Bill Dickey fue miembro de siete equipos de los Yankees que ganaron la Serie Mundial.
Dickey tuvo la tarea de ser el receptor de uno de los mejores cuerpos de lanzadores de la época.
Aunque los “Bombarderos del Bronx” son mayormente recordados por su poder al plato, los Yankees de finales de los 1930s dominaron también desde el montículo.

Ellos lideraron a la Liga Americana en:

Carreras limpias admitidas de 1936 a 1939.

Su marca como equipo de 3.31 en 1939 fue, por más de una carrera, más bajo que el promedio de la liga (4.62).

Lefty Gomez y Red Ruffing fueron los aces de la rotación y ambos están en el Salón de la Fama.
Gomez quien fue el lanzador inicialista por la Liga Americana en el primer juego de estrellas en 1933 y en cuatro de los siguientes cinco, ganó la triple corona de lanzadores en 1937 (21-11, 2.33, 194).

También tuvo un record perfecto de 6-0 en su carrera en juegos de Serie Mundial con 2.86 en carreras limpias admitidas en siete juegos iniciados.
El derecho Ruffing ganó 20 o 21 juegos cada año de 1936 a 1939 y tuvo un acumulativo de 3.29 en carreras limpias, mientras el promedio de la liga fue de 4.77.

Red Ruffing, cuyos 231 juegos ganados con el uniforme de rayas, lo colocan en segundo lugar de la lista de la franquicia, tuvo 4-1 con 2.34 en carreras limpias admitidas en seis aperturas en Serie Mundial en esos cuatro años.
Monte Pearson, miembro del Salón de la Fama, tuvo record de 56-22 en esos cuatro títulos conseguidos en forma consecutiva, con mejor porcentaje de juegos ganados y perdidos que los considerados estrellas Lefty Gomez y Red Ruffing, además ganó sus cuatro aperturas en Serie Mundial con un 1.01 en porcentaje de carreras limpias.
Un veterano clave y también miembro del Salón de la Fama, Tony Lazzeri, defendió la segunda almohadilla para las escuadras de 1936 y 1937, antes de dar paso al novato Joe Gordon en 1938.
Gordon promedió 26 cuadrangulares y 104 carreras producidas en las primeras dos temporadas y en 1942 ganó el nombramiento del jugador más valioso de la Liga Americana.

Bateó .400 y produjo seis carreras en octubre de 1938 para limpiar a los Cachorros de Chicago en la Serie Mundial.
El parador en corto, Frankie Crosetti fue dos veces miembro del equipo de estrellas y máximo robador de la escuadra.

Red Rolfe jugó en la esquina caliente y bateó para un nada despreciable .308 mientras promediaba 132 carreras anotadas entre 1936 y 1939.
George Selkirk se la pasaba cubriendo el jardín junto con Joe DiMaggio y bateó sobre los .300 tres veces y dos veces produjo 100 carreras durante los años de esta dinastía.
Charlie Keller fue un novato de 22 años de edad con el equipo en 1939 y no solamente bateó para .334 con un .947 con corredores en posición de anotar durante la temporada, sino que también conectó tres cuadrangulares y bateó para .438 en la Serie Mundial.
Este puñado de estrellas fue dirigido en el campo por Joe McCarthy y conjuntado por el gerente general Ed Barrow. McCarthy, quien llegó en 1931, dirigió un total de 16 años a los Yankees y nunca tuvo en record perdedor.

Sus siete títulos de Serie Mundial lo sitúan al lado de Casey Stangel como los máximos para un manejador.
Barrow había estado con la organización desde 1921 fue testigo de seis títulos en sus primeros ocho temporadas en New York, gracias en gran parte a la adquisición de muchos de los mejores jugadores de Boston.
Barrow reforzó la alineación Yankee con Gehrig y Lazzeri a mediados de la década y continuó yendo por talento joven en todos esos años.

También tomó el “riesgo” con el prometedor Joe DiMaggio, después que éste sufriera una lesión en la rodilla en las ligas menores.
El “black bat” de 1939 fue un gran reconocimiento otorgado a la franquicia de los Yankees, pero los cuatro títulos de 1936 a 1939 impusieron una nueva barra de éxitos.

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