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JETER VA POR LA UNANIMIDAD

Ya sabe usted que el único pelotero (pitcher) que ha ingresado con todos los máximos honores por unanimidad al Salón de la Fama del Beisbol de Ligas Mayores se llama Mariano Rivera.

Su elección ocurrió en enero de este año y más tarde en julio se llevó a cabo su entronización en el recinto ubicado en Cooperstown, Nueva York.

Rivera hizo el truco con el total de votos: 425 votos, algo nunca antes visto en el mejor beisbol del mundo.

Junto con Mariano Rivera ingresaron los también lanzadores Roy Halladay (ya fallecido) y Mike Mussina, así como el boricua Edgar Martínez.

Por cierto, Rivera se convirtió en el segundo pelotero panameño en Cooperstown, y el primero desde Rod Carew, quien fue elegido en 1951.

¿Y a qué viene este tema?

Se lo diré: se aproxima la elección siguiente y por ahí suena otro candidato a también entrar de manera unánime: Derek Jeter, quien fuera el gran estelar campo corto de los Yankees de Nueva York.

No será tan fácil, por supuesto, pero de que suena… suena.

Mire lo que dice al respecto el colega Mike Lupica/MLB:  Jeter no fue el Yankee más grande de la historia. Tampoco fue el mejor torpedero de Grandes Ligas. La verdad es que ni siquiera fue tan bueno en las paradas cortas como lo era Alex Rodríguez cuando éste llegó al antiguo Yankee Stadium en el 2004 y se trasladó a la tercera base para que Jeter siguiera en el short.

Jeter nunca tuvo el mayor alcance. Nunca fue el Jugador Más Valioso de su liga. Nunca fue tan bueno en lo que hacía como lo fue su compañero de equipo, el panameño Mariano Rivera, en la novena entrada. Tal vez por esos motivos, Jeter no sea parte de algunas boletas del Salón de la Fama este año. Pero no debe ser así.

¿Tuvo Jeter números?

Claro que sí.

Jugó 20 años en Grandes Ligas y se retiró con promedio de .310. Cal Ripken Jr. en algún momento se trasladó del campo corto a la tercera almohadilla, pero Jeter nunca hizo eso. Cuando el Capitán de los Yankees tenía 40 años, jugó 145 partidos.

Al final, el promedio de por vida de Jeter fue mejor que el de Ripken por 34 puntos. Cuando dio su hit 3,000 en las Mayores, en el nuevo Yankee Stadium, fue un jonrón frente a David Price. En total, terminó con 3,465 hits, sexto en la lista de todos los tiempos.

Fue el Yankee más importante, la cara del equipo cuando los Bombarderos del Bronx retomaron el camino del éxito con el manager Joe Torre a partir de 1996. Fue el jugador que todos los niños querían ser, tal como fue el caso con Mickey Mantle en las décadas de los 50 y los 60. Era su Joe DiMaggio

Interesante del todo el artículo, el que si gusta puede terminar de  leerlo en https://www.mlb.com/es/news/derek-jeter-salon-de-la-fama-mlb-unanimidad

También hay otro artículo sobre el mismo tema de Jeter en la página de MLB del pasado 22 de julio, el que además ya lo pasé a mi twitter beisrubio. Usted decide.

“Chato” Figueroa fue un primera base excepcional

Antes de entrar con “El Chato” Figueroa, dándole seguimiento, va un fraternal saludo hasta Pittsburg (sin h), Texas, a my brother, mi hermano Fernando López Duarte, quien ya sabe usted, como se lo he comentado múltiples ocasiones, hizo historia como uno de los grandes del pitcheo de México tanto en verano como invierno.

Ok.

Vea:

El mundo es pequeño y pronto nos encontramos.

Resulta que mi hermano Martín jugó en 1960 –lo recordó esta mañana temprano en llamada telefónica desde Los Ángeles– con Gregorio “El Chato” Figueroa Valenzuela en un equipo amateur de Cananea y lo que me dijo de la excelencia de su fildeo, me lo acaba de confirmar su hijo José Héctor Figueroa Paredes.

Alberto: En todas las entrevistas para el libro dedicado a mi señor padre, que hice de jugadores y espectadores que lo vieron jugar, uno de los comentarios que era coincidente era el manejo de su defensiva en la 1B y precisamente un dato curioso era el uso su guante o “manopla” que usaba, la cual era un poco más grande de lo usual.

La forma en que la manejaba era algo inusual pues agarraba como decían en el albur “mascoteando” la pelota moviendo el guate de arriba abajo con la caja hacia abajo incluso para tomar los pick ups y como era muy espigado (delgado) media 1.93 y abría el compás hasta llegar al suelo, con lo cual ganaba siempre esa distancia que se requería para ganarle al corredor y consumar el out.

Si alguien estudia con detenimiento a los jugadores profesionales de 1B hoy, se darán cuenta que este estilo de jugar esta posición lo hacen muy pocos; existe un aprendizaje y uso del guante hacia arriba para tomar los pick ups y como la pelota se levanta después de pegar al piso, hay una alta probabilidad que no la agarren y más si el jugador quita la vista a la pelota algo también muy común que se mira en los profesionales de hoy.

El juego de la 1B siempre se ha caracterizado por ser una posición donde se privilegia a ocuparla con bateadores de poder y por eso históricamente a muchos jugadores de otras posiciones de buen bat terminan juagando esta posición y no inician ocupándola desde el inicio de su carrera beisbolística, por tanto, muy pocos jugadores dominan esta posición como lo hizo mi padre quien además de su defensiva también era buen bat pero sin ser de los mejores en los equipos que le tocó jugar por ello normalmente su turno al bat era 3ro o 5to resaltando más bien su consistencia al bateando un promedio de 0.331 en sus mejores momentos que fueron en la liga de la Arizona-México (1955-1958)

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