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La Era de la Información en el beisbol

Por Jesús Alberto Rubio

beisrubio@gmail.com

Antes de entrar en materia, mis respetos y afecto al maestro Marcelo Mojica Cruz, por sus atenciones en Alvarado, Veracruz, ya sabe usted, un entrañable amigo, en vida, del legendario Zenón Ochoa.

También estuvimos en la Perla del Papaloapan, Tlacotalpan, la cuna de grandes leyendas del beisbol, el arte y la cultura; en Tlaxcala y en Chipilo y Atlixco, Puebla, hermosísimas ciudades rodeadas también de encanto e historia.

Las vacaciones han sido placenteras, sin duda. Pero, ya habrá tiempo para los detalles. Por ahora, le diré que coincido plenamente con el historiador César González Gómez, quien desde Reynosa, Tamaulipas, hace el siguiente planteamiento y que por su interés actual lo comparto con usted:

“El beisbol está en evolución y cuando echamos una mirada a la historia vemos períodos muy claros en los que ciertos aspectos del juego se enfatizan sobre otros.

Hoy la Era de la Información ya también llegó al beisbol.

Los equipos y sus gerencias toman las decisiones más informadas, pues tienen un amplio caudal de estadísticas y expertos asesores a la mano para hacer sus contrataciones o perfilar su equipo.

Hoy los gerentes generales (quienes arman los equipos) ya no son aquellos señores veteranos de sombrero y bola de tabaco que le confiaban al instinto y a la experiencia, sino que son jóvenes egresados de las mejores universidades de Estados Unidos, que nunca jugaron beisbol y que toman sus decisiones basados en la información.

Está el ejemplo de Theo Epstein, gerente de Medias Rojas de Boston egresado de Harvard y que nunca jugó profesional. La última vez que revisé, 25 de los 30 gerentes de Grandes Ligas nunca jugaron beisbol.

De esto, hay un libro que sigue siendo uno de los grandes best sellers en temática deportiva. Se llama Moneyball, escrito por Michael Lewis que aborda con lujo de detalle esta evolución en el beisbol de Grandes Ligas hacia un perfil diferente.

Este perfil, el de los tecnócratas del beisbol, ha venido a cambiar el juego, a reintepretar muchos de sus aspectos.

Estos “tecnócratas” se acompañan de un equipo de asesores expertos en estadística, física y medicina que les aportan sus conocimientos.

Entonces, el físico le dice qué tipos de lanzamientos suelen inducir roletazos y de pronto los pitchers que manejan sinkers, splitters y rectas cortadas se revalorizaron en el mercado, pues son justamente ese tipo de pitcheos los que inducen a los rodados al cuadro y, con ello, a prevenir carreras.

Las matemáticas y el beisbol

Por el otro lado, los matemáticos han ayudado a reinterpretar el beisbol.

Beto Ávila conectando.
Beto Ávila conectando.

De pronto, las estadísticas que usábamos para evaluar talento como el porcentaje de bateo, de fildeo o la efectividad se volvieron obsoletas porque no ofrecen el panorama completo.

Ahora lo que predomina en el argot es el OBP y el OPS para la ofensiva, el UZR para los defensivos y el WHIP para los lanzadores.

Hoy los bateadores altamente selectivos en la caja de bateo como Bobby Abreu, Kevin Youkilis, Adrián González o Albert Pujols han tomado el protagonismo sobre los bateadores bravíos que le hacían swing a todo como Vladimir Guerrero, porque se ha entendido, además del talento en el contacto, que la base por bolas tiene un valor estratégico mayor a lo que se creía y que el ponche es la kriptonita de una ofensiva.

Los expertos en estadística como Bill James han ayudado a entender que para un fildeador no sólo importa qué tan buenas manos tiene y la cantidad de errores que comete, sino que igual importancia tiene el alcance. El mejor fildeador ya no es aquel que menos errores comete, sino el que llega a mayor cantidad de batazos y los gestiona correctamente.

Hoy todo mundo se maravilla con la cantidad de juegos perfectos y sin hit ni carrera que se han lanzado y que llaman al 2010 como el Año del Pitcher.

En realidad, es el Año de la Defensa, y es que en el receso de temporada muchos equipos sorprendieron al hacer sus contrataciones priorizando la defensa sobre el bateo.

Los Medias Rojas, por ejemplo, causaron controversia al dejar ir en la agencia libre a un cañonero mal fildeador como Jason Bay para contratar a Mike Cameron un bateador de poco contacto, algo de poder, pero que tiene uno de los mejores alcances defensivos en Grandes Ligas.

Igual hicieron sumando a Adrián Beltré a la tercera base, cuyo bateo se había apagado, pero que sigue siendo uno de los mejores guantes en la tercera base. Y abrieron la chequera para contratar a John Lackey un gran pitcher abridor que se sumó a una rotación que ya era muy fuerte. Es decir, que todas sus contrataciones estuvieron orientadas a la prevención de carreras.

El beisbol de Grandes Ligas es, cada vez, más inteligente.

Tú sabes que los gringos son expertos en desarrollar el “Know How,” en cómo diseñar e impulsar métodos exitosos.

En general, México va también en esa dirección, poco a poco y lentamente, pero ya hay ciertos asomos de aspirar a ser más metódicos. De seguir un plan y saber que con “echarle ganas” y rezarle a la virgencita de Guadalupe ya no es suficiente.

El beisbol mexicano es un buen ejemplo de eso.

Desde 1995 se han multiplicado los mexicanos en Grandes Ligas porque también han sido muchísimos los paisanos que han recibido capacitación de organizaciones ligamayoristas sobre el método para detectar y desarrollar talento.

Ya se sigue un plan. Ya se observan y desarrollan peloteros pensando en las características de juego que predominan en Estados Unidos.

Al estrella mexicano de Grandes Ligas le había faltado consistencia. Valenzuela comenzó impresionante, tuvo 4 o 5 temporadas buenas y luego fue otro.

Borrego.
Borrego.

Esteban Loaiza nunca pudo replicar su temporada en que peleó por el Cy Young; Beto Avila no volvió a batear sobre .300 luego de su campeonato de bateo.

El único que mostró cierta consistencia es Vinny Castilla, pero era un bateador de élite en el Coors Field y sólo buen bateador fuera de él.

En este 2010 el estrella mexicano en Grandes Ligas es más consistente. Para empezar, nunca habíamos tenido 5 jugadores ofreciendo nivel de estrellas al mismo tiempo.

Hoy tenemos a Adrián González, Jaime García, Jorge Cantú, Joakim Soria y Yovani Gallardo. Unos formados en México, otros formados en Estados Unidos, pero ahí están.

Y de ellos, 4 están replicando o mejorando su buen rendimiento en 2 o más años de forma consecutiva.

Ese es el resultado de la Era de la Información en Grandes Ligas, que ha hecho del beisbol un juego más inteligente y científico de lo que ya era, a través de un caudal de conocimientos que ya está llegando también al beisbol mexicano”.

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