Al Bat

El original rey del jonrón

Roger Connor


Babe Ruth, Josh Gibson (Ligas Negras); Hank Aaron y ahora Barry Bonds, conceptuados como los reyes del jonrón de sus respectivas épocas.

Bonds, claro, acusado/cuestionado –además de perjurio– por utilizar   esteroides/sustancias anabólicas. Como McGwire, A-Rod y compañía.

Hoy, después de todo, por sus registros en la Gran Carpa, Barry es el No. 1 en la especialidad, tanto en una campaña (73 el 2001) como de por vida (762).

Toda esta referencia, amigos, es buen pretexto para ir al exquisito documento histórico/rescate que nos ha enviado el colega Bernabé López Padilla y que ha denominado como El original rey del jonrón.

Vamos:

Roger Connor dio el primer “grand slam” en las Liga Mayores

El rey original del jonrón fue un hombre de gran tamaño que conectó el primer cuadrangular con las bases llenas en MLB y el que después disparó uno tan largo que los asombrados aficionados reunieron 500 dólares para mandarle a hacer un reloj de oro en reconocimiento.

No, no era Babe Ruth.

“El Bambino” ni siquiera había nacido cuando Roger Connor comenzó a repartir batazos de vuelta entera. Connor fue el héroe de las multitudes que llegaban al parque en carretas, la estrella en una comunidad que apenas comenzaba a jugar béisbol en la víspera del siglo XX.

En total conectó 138 jonrones, más que nadie hasta la llegada de Ruth.

Medía 1.87 metros de estatura y pesaba 99 kilos, complementados con un espeso bigote que lucía con orgullo. Bendecido con gran velocidad y poder, tenía también un comportamiento que lo ayudó a darle respeto al béisbol.

Era el tipo de jugador que necesitaba este deporte para poder ganar aceptación en un país que salía de la guerra civil, y que tenía muchas dudas sobre este pasatiempo. Nadie, sin embargo, dudó de él, quien comenzó su carrera en 1876 con los Waterbury Monitors de la Liga del Este, con los que jugaba la tercera base a pesar de ser zurdo.

Roger no fue cambiado a la primera base, una posición más apropiada, sino hasta 1881 con los “Troy”. El movimiento se realizó no sólo por una lesión que sufrió en un hombro, sino también por los 60 errores que cometió en 83 partidos un año antes.

Ese cambio le permitió a Connor concentrarse más en su bateo y ese fue el distintivo de su carrera. El 9 de septiembre de 1881 se convirtió en un ídolo con el jonrón que define a todos, un cuadrangular decisivo, con las bases llenas y dos auts en el cierre de la novena entrada.

Jonrón histórico

Troy perdía ante Worcester 7-4 cuando Connor tomó su turno con los senderos congestionados, ante John Lee Richmond, quien un año antes había lanzado el primer juego perfecto del béisbol. Roger  convirtió entonces uno de los lanzamientos de Richmond en el primer cuádruple con las bases llenas en la historia del béisbol.

En esa época no sólo los jugadores eran de paso, sino también las franquicias. Un año después del cuadrangular de Connor, Troy desapareció y él volvió a la actividad con otros compañeros en el equipo de Nueva York en la Liga Nacional. Los “Gothams” jugaban en el original Polo Grounds y el 11 de septiembre de 1886, Connor conectó un bambinazo que salió del estadio.

Batazo “endemoniado”

Charley “O Hoss” Radbourne, quien era el pítcher, comentó en aquella época que el cañonazo de Connor “se alejó con una velocidad endemoniada”.

El periódico “The Sporting News” publicó que varios aficionados de la New York Stock Exchange quedaron tan impresionados con esa demostración de fuerza, que pasaron el sombrero y al acabar la recaudación tenían suficiente dinero para regalarle un elegante reloj de oro.

Connor se convirtió en un “comodín” en el campo ya que llegó a cubrir la segunda y la tercera bases y, en ocasiones, los jardines. Nada funcionaba bien, sin embargo, y cuando cometió 96 errores en 1884, fue regresado a la primera base, en donde fue el líder de la Liga en fildeo cuatro veces.

Durante sus primeras siete temporadas, sólo bateó 22 cuádruples, pero en 1887 se transformó en una amenaza constante. En esa campaña disparó 17 jonrones y después 14, 13 y 14 las tres siguientes. Sólo en una ocasión, en 1890, fue líder de la Liga en bambinazos, pero en un encuentro disparó tres cuadrangulares, el 9 de mayo de 1888, lo que corroboró su poderío.

Primer bateador poder

“Fue el primer bateador de poder del béisbol”, recordó Bernard Crowley, biógrafo de béisbol. “Además, fue uno de los jugadores más populares de su tiempo”.

Impulsó más de 100 carreras en cuatro ocasiones y anotó más de 100 veces en ocho temporadas. Conectó 2,467 hits y tuvo un porcentaje de bateo de .317 en su carrera, ambas cifras admirables.

También disparó 233 triples, un récord en esa época después superado por Sam Crawford, Ty Cobb, Honus Wagner y Jake Beckley.

También bateó el ciclo en una ocasión y en un partido se fue de 6-6.

El 1 de junio de 1895, cuando jugaba con San Luis contra su ex equipo, los Gigantes, disparó ocho imparables en una doble cartelera. Dos días después, conectó su jonrón 112, para superar a Harry Stovey con el récord histórico, aunque en ese momento nadie le dio importancia.

Terminó su carrera en 1897 con una marca de 138 jonrones.

El 18 de julio de 1921, el “Babe” lo superó con su bambinazo 139 en una carrera que lo llevaría a disparar 714.

Los logros de Connor fueron olvidados e, incluso, su tumba no tenía marca.

En 1976, dos años después que Hank Aaron eclipsó el récord de Ruth, el primer rey de los jonrones fue entronizado al Salón de la Fama por el Comité de Veteranos. “Y hoy, su tumba cuenta ya con una lápida en el cementerio de St. Joseph”, señaló Crowley. (Hal Bock, de AP)

Jesús Varona:

Alejandro Oms, Martín Dihigo y Lázaro Salazar.
Alejandro Oms, Martín Dihigo y Lázaro Salazar.

Hablar de las Ligas Negras y de estas figuras… no debían recordarse  con nombres de las estrellas blancas de la época después de cesar la etapa de discriminación racial en el base ball del Big Show con la figura de  Jackie Robinson.

Casi siempre se ha dicho  que la exclusión fue dictada  por los dueños (Barones) de los equipos, es decir en el periodo de: 1876-1947 (*71 años). Después, para limar asperezas  hubo que reconocer a destiempo a los Leonard, Gibson, Dihigo, Torriente, Méndez, Charleston, Bell, entre otros, por su Alta Maestría Deportiva, que no sólo desbordaron en esas Ligas, sino en toda el área americana de beisbol.

Lo mejor de todo es que cuando tuvo la oportunidad esta  pléyade apartada,  puso su verdadera impronta  en el candelero de la Catedral del Baseball que está depositada en la LMB… con marcas y averages… pero ahora   con sus nombres propios y apellidos.

Fíjate Jesús que sin jugar allí  (MLB), muchos de ellos están en el Salón.

Porque,  si llegan a jugar ***estarían de todas formas en ese templo de la fama que esa Cooperstown***. Saludos a tu  buen trabajo.

Dr. Carlos Rodríguez Candila:

Hola Jesús, hace varias lunas que no me comunicaba. Hoy me recordaste a mi padre (QEPD). ¿Sabes cuánto me relataba  de la grandeza de esos dos grandes beisbolistas a los que tu columna de hoy haces reconocimiento?

Todos los Soles que en su momento vivió pues aún cuando  también vio el beisbol nocturno, su juventud fue todavía del beisbol solar.

No sé ni puedo afirmar, pero entiendo que la gorra del pelotero obviamente nace como protector de los rayos solares que en ausencia de la misma dificulta mucho la visibilidad de la pelota sobre en el terreno defensivo.

Hoy esa gorra (ya existían otras )y por otros motivos más que nada protectores del frío, sombreros protectores del sol por calentamiento y protectores de los ojos, cara y hombros, etc.

La gorra del beisbolista que ahora otros deportes adoptan, sirven para mejorar la visión del objeto a distinguir.

Vuelvo al beisbol, como deporte que lo conforma, como parte de su uniforme, tal es esta indumentaria que ya siendo prácticamente éste un juego que de diurno pasó a nocturno, lo conserva como distintivo de su estirpe porque tiene la base de estructura de cómo vestirse para jugarlo.

Queda por analizar las medias (las de las piernas), y por qué se diseñaron así.

Respecto a tu columna regreso para decirte como me contaba mi padre, las grandezas de esos y muchos grandes jugadores mexicanos que hasta hoy refrendan esas enseñanzas.

Me da muchísimo gusto que escribas esto, pero además en virtud de tu saber, te solicito sigas escribiendo más porque estás haciendo una historia del beisbol. Tienes todas las facultades que estimamos nosotros los aficionados. Te envío un abrazo y saludos a tu gran familia.

Jesús Varona evoca a José Martí (28 de enero de 1853; 158 aniversario de su nacimiento).

A José Julián Martí y Pérez: Apóstol de la Independencia de Cuba.

Martí cayó sin poder Ver,

ya que quizás no lo quiso,

que su vida fuera El Viso,

de un Atlante del Deber.

Su obra se centró en Prever,

Futuro sin Compromisos,

sobre un Ideal Preciso

en el que sucumbe su Ser.

El Exilio no le da Calma,

trae hasta Cuba el dictado,

que inmortaliza su Alma.

Así concibió el legado,

a la Altura de Las Palmas,

con Cuba en su Apostolado.

A José Martí:

Yo soy un hombre sincero

De donde crece la palma.

Y antes de morirme quiero

Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,

Y hacia todas partes voy:

Arte soy entre las artes,

En los montes, monte soy.


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