Al Bat

Giants…inspirados

* Rally de seis en la quinta, suficiente para salir victoriosos en el primero de la Serie Mundial 2010.

Por Jesús Alberto Rubio

Ambientazo en el AT &T Park de Frisco: La magia de los Giants sigue dando de qué hablar y, con una elocuente ofensiva, han tomado la delantera en el inicio del 106 clásico otoñal quitándole lo invicto en postemporada al estelar Cliff Lee.

Un  general Lee que perdió la batalla ante Tim Lincecum, aunque muy lejos del duelo cerrado pronosticado: 11-7.

El gran triunfo, un paso Gigante en su  anhelo de ganar una Serie Mundial desde aquel 1958 cuando procedentes de Nueva York llegaron a la bahía y al Golden Gate.

De nuevo, han jugado por nota…. Y Juan Uribe volvió a pegar de jonrón para dar el puntillazo, como en el sexto de la serie por el campeonato ante los cuáqueros de Filadelfia.

Hoy dieron el primer campanazo, especialmente entre los errores de un sorprendido Vlad Guerrero improvisado en el jardín derecho, pero todo fuera como eso; los bats Gigantes nadie, ni Cliff Lee, los pudo detener.

Se ha escrito el primer capítulo de esta gran serie otoñal, y de qué forma, con una fanaticada que difícilmente podrá conciliar esta noche  el sueño… si no es que todavía anda bailando y festejando a un lado de la hermosa Bahía Willie McCovey.

Seis grandes carreras en la quinta y tres en la novena, el Waterloo para los Vigilantes de Texas.

Caray… ahora a ver si el fuego y la artillería de Frisco repite la escena de hoy o si el Llanero Solitario y su Plata reaccionan victoriosos.

Carlos Córdova Sanés:

Soy seguidor de su columna beisbol en Kiosco Mayor…el comentario que sugiero es el siguiente: hoy que está de moda el proyecto de construcción de un nuevo estadio de beisbol en Hermosillo, ojalá y se busque por todos los medios posibles que preservara el nombre de Héctor Espino como un verdadero homenaje a ese gran pelotero que sirve de ejemplo de entereza y profesionalismo dentro y fuera del ámbito del beisbol.

Me gustaría en lo personal que usted, en compañía de otras personalidades, tuvieran ese poder de convocatoria para lograr tal cometido; pienso que si se cabildeara adecuadamente entre la población en general y autoridades correspondientes, se lograría tal cometido.

Gracias”.

Heriberto Corral:

Estimado amigo:

Con relación a la excelente columna que publicaste ayer lunes, referida a Héctor Espino te comento lo siguiente:  Durante mi larga vida me ha tocado conocer personalmente a muchos, pero muchos jugadores amateurs y profesionales a lo largo y ancho de la República Mexicana (mi trabajo me permitió viajar mucho por todo México), inclusive a algunos peloteros amateurs que tenían enormes facultades para jugar hasta en las ligas mayores, pero desconozco la razón por la cual no llegaron.

Respecto al terreno profesional, me tocó conocer y tratar a Héctor Espino, al que considero el mejor jugador mexicano de todos los tiempos (desbancó  a Claudio Solano, que hasta entonces había sido mi ídolo).

No voy a hablar de sus grandes hazañas ni de su vida personal, puesto que de eso ya se ha comentado de sobra. Sólo quiero referirme –porque lo recuerdo como si fuera ayer-, a aquella fría mañana de noviembre de 1960 cuando tuve el gusto de conocerlo, saludarlo y platicar por primera vez con él.

En aquella ocasión me encontraba anotando un juego de la Liga interbarrial de 1a. Fuerza de San Benito para el periódico “La Opinión”, cuyo cronista era mi inolvidable amigo José Elizalde, cuando de pronto llegaron al terreno de juego Héctor Espino, Juan de Dios Villarreal, Andrés “Avestruz” Rodríguez, Jorge Fitch y Miguel Sotelo.

Con excepción de Miguel, los otros eran de nueva contratación y Marco Antonio “Marciano”  Manzo, los había llevado precisamente para presentarlos a la afición, pues en esos tiempos y a esa hora, se jugaban simultáneamente muchos encuentros de gran calidad.

Después convivimos mucho tiempo y con todos los jugadores en el establecimiento comercial que era propiedad del papá del “Marciano” Manzo, hasta que el destino hizo que me trasladara a Baja California, en donde lo seguí tratando cada vez que venía con el equipo y cuando fue manejador en Tijuana,  hasta que un trágico di de septiembre, encontrándome en un juego de beisbol en San Diego, dieron a conocer su fallecimiento.

Yo en lo particular no lo podía creer, hasta que hablé a mi casa en Hermosillo y me confirmaron la triste noticia. Pero sigue siendo el Rey….!”.

Lapsus mentalis, nos ocurrium frecuentium

Mire, tal cual, como llegó (para que se me quite) de parte del colega Cesáreo Suárez Naranjo (No todo es dulce en la viña del Señor): “Pues, mi estimado Jesús, ¿qué te puedo decir? ¡Mil disculpas! Pues en tu nota de hoy encuentro que dices: “Bochy, en su cuarta temporada con los Gigantes, ya estuvo de timón en la Serie Mundial de 1998 con San Diego, que fue derrotado en cuatro por los Tigres de Detroit”. ¿Qué, qué? Recordemos que los Tigres de Detroit ganaron a los Padres, en 1984, 4 juegos a uno. Y la Serie en 1998 la jugaron contra nuestros Yankees.

Así que, como te decía antes, se vale “una fe de erratas” a tus notas.

Muchos saludos”.

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