Al Bat

Los Clásicos Otoñales

*En lo que ya es la era moderna del beisbol, fue en 1903 cuando se realizó la primera confrontación (World Series), con los entonces Peregrinos de Boston (hoy Red Sox), coronándose (ganaron 3 de 5) ante los Piratas de Pittsburgh de la Liga Nacional.

*El clásico había sido una gran idea del magnate de los Piratas de Pittsburgh, Barney Dreyfuss, quien se la propuso al dueño de los Peregrinos, Henry Killilea, “cuando menos por ese año de 1903”.

¡Corren los minutos…!

Red Sox vs Cardenales: difícil pronosticar un ganador, ¡pero eso es lo de menos! lo grandioso de esta gran confrontación, por el alto perfil de ambos contendientes, es que nos puede llevar hasta un séptimo juego en medio de registros históricos.

Imagínese un séptimo y definitivo partido, qué ambientazo y drama, ¿no?

A la víspera de estas series, como preámbulo, siempre me pregunto cuántas hazañas, hechos históricos, sorpresas, jugadas notables e inolvidables nos deparan de cada Serie Otoñal.

Si, la llamada entre los románticos y tradicionalistas del beisbol, como “El Clásico de las Hojas Muertas” por escenificarse en Octubre… ya en el otoño.

Por supuesto que cada serie, con todo y que muchas veces sólo se carga de un lado en cuatro juegos, siempre tiene algo de pasión, pletórica y fascinante.

Sabemos a través de la historia ¡cuántas heroicidades aparecen en este firmamento, como aquella aquel único juego perfecto que se ha visto en estas confrontaciones: la del 8 de octubre de 1956 con un Don Larsen ¡lanzando juego perfecto ante los Dodgers de Brooklyn!

Sin duda, un hecho histórico en lo que fue el antiguo Yankee Stadium, algo que parece eterno y sin que parezca vuelva a suceder… aunque sabemos que en el beisbol ¡todo puede suceder!

No podemos negar que las series mundiales siempre están rodeadas de un encanto y una magia que envuelve a millones de aficionados al tornarse fabulosas e incitantes en todos sus aspectos.

Un postre exquisito que de no poder estar presentes en el mismo escenario, cuenta con el maravilloso soporte tecnológico llamado satélite que nos trae a nuestras pantallas de televisión el más mínimo detalle de tan singular evento.

Todo puede suceder

Además de un potencial NO NO, o juego perfecto, la expectativa siempre es poder gozar espectaculares trabajos de pitcheo como las de aquel enorme Bob Gibson de los Cardenales de San Luis ante Yankees (1964), Medias Rojas (1967) y Tigres de Detroit (1968).

¡Quién será el nuevo héroe de la película del pitcheo; podrá alguien emular a aquel formidable Bob Gibson?

O bien, por qué no pensar en jonrones decisivos para ganar el banderín otoñal como el que en 1960 Bill Mazeroski le pegó a Ralph Terry al cierre de la novena del séptimo partido que dejó a los Yankees cimbrados en el terreno de Pittsburgh para dar de último momento el título mundial a los Piratas de Danny Murtaugh en otra de las finales más dramático e inolvidables en la historia de Series Mundiales…

Aquella coronación de los Bucs sucedió con todo y que los poderosos Yankees anotaron 55 carreras por 27 de Piratas; dieron 91 imparables contra 60; 10 jonrones por cuatro de los Bucaneros y palizas de 16-3, 10-0 y 12-0.

En ese horizonte histórico también surge la figura, impactante y espectacular, del gran Babe Ruth tanto pítcher como toletero en Series Mundiales… y qué decir de los tres cuadrangulares de Reggie Jackson en el sexto juego de la serie de 1977 para impulsar a la corona otoñal a NY ante los Dodgers.

Y ahí también quedaron para la historia las heroicidades fildeando y bateando de los piratas Roberto Clemente (1971) y Willie “Papá” Stargell (1979) ante Orioles; los cuatro de vuelta entera de Gene Tenace en 1972 cuando los Atléticos le ganaron en siete a

Cincinnati; el porcentaje de .500 de Billy Martin en la confrontación del 53; el memorable jonrón en 1988 de Kirk Gibson ante Dennis Eckersley de Oakland en lo que fue el último banderín ganado por Dodgers; el inolvidable palo de cuatro esquinas en 1993 de Joe Carter para la coronación al cierre del noveno capítulo de los Azulejos ante los Filis en el famoso Skydome….

Y así.

Lo invito a que, a través de la REMEHIBE, disfrute grandes momentos en series otoñales:

http://www.conexioncubana.net/blogs/remehibe/grandes-momentos-en-series-otonales/

Juan Antonio Jasso:

Qué bonito es este juego mi estimado amigo. Ti refieres al bajo rendimiento de Fielder y Cabrera pero te diré una cosa. Cuando el béisbol te marca para un destino exitoso lo demás lo hace a un lado. Así David Ortiz a pesar de su bajo porcentaje de bateo fue clave en momentos importantes, lo mismo que Jacob y Elsbury, Drew o Pedroia.

Y ya ves las jugadas tan espléndidas que estaba haciendo el cubano Iglesias y sin embargo en esa desafortunada del séptimo capítulo falló y luego vino el grand slam de Victorino. A lo que voy es que la magia de este juego da eso precisamente. Premio a quien mejor hace las cosas. Cardenales y Red Sox fueron los mejores en números y eso va más allá de cualquier cosa. Que pases buen día amigo.

Jesús Varona:

Los Play Off son series cortas donde al diablo suele jugar con los detalles. La Serie Mundial, es un producto de ese subproducto, por mucho que se redoble el drum y le demos al Platillo, es otra serie mínima, donde en cada almohadilla suele esconderse Lucifer.

No siempre ganan los mejores en este tipo de torneo, aunque sin duda llevan la mejor parte del potaje ya elaborado. Hay equipos como los NYY, que se imponen y componen mejor con frecuencia en ellos. Otros no llegan a pesar de haber sobrepasado la temporada con éxito. Por eso que viva el dios del beisbol amigo. Saludos de tu tocayo <<j>>

Dr. Carlos Rodríguez Candila:

Ni hablar, así es el beisbol y por tanto sin ser una cajita de sorpresas, todo es resultado excepto cuando los peloteros cometen errores como es el caso de Yasiel Puig que le propinó a su equipo LOS DODGERS después de dar tremendo batazo al jardín derecho.

Su egolatría plenamente demostrada en muchas actitudes, vencido por la vanidad que lo lleva olvidar que juega con un equipo y no es por ejemplo un tenista que se las rife solo y como aquel refrán trillado “Después de Mi El diluvio” denota engreimiento cuya postura en nada ayudó celebrando un jonrón que bien pudo ser el llamado de: CAMPO, toda vez que nunca venció la barda como puede apreciarse en video y todo el tiempo que perdió y aun llegar a tercera base siguiendo celebrando su hazaña.

Tiene muchas facultades para a través del tiempo logre con apoyo psicológico para ser el gran pelotero que parece ser, y lo que es jugar beisbol, un deporte de conjunto cuya virtud ofrece a las grandes estrellas estar bien ubicados que cada juego depende de adecuada condición mental y física.

Por eso la grandeza como hoy se exalta en un Michael Wacha o el nipón Uheara, quienes asumieron la responsabilidad para lograr el éxito que ya tienen y van por más.

Por cifras y estadística se espera una gran serie que siempre la balanza se ha inclinado entre estos dos equipos a favor de San Luis y no me atrevo a presagiar ganador, después de ver el manejo de Leyland que un juego y me extraña porque tiene mucha experiencia, estar usando en juego casi a todo su staff de pitcheo, casi un lanzador por cada bateador y perdió.

En alguna nota señalaba que la modernidad no es sinónimo de progreso, el fracaso de Detroit también habrá que analizarlo con la óptica de estrategias poco calculadas y hacer lo que hizo el Sr. Leyland. Saludos.

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