Santiago de Cuba ya no es el mismo

* Ya Santiago no es ni remotamente aquel conjunto aterrador que ponía a temblar al rival que tuviese en frente, ya Santiago no es sinónimo de fuerza ni poder, se ha ido degradando y echando a un lado esas cualidades que como conjunto lo han hecho reinar en esta pelota en donde el trono ya le puede pertenecer a cualquiera.

Por Darien Felipe

La Habana .- No va quedando ni la sombra de aquella aplanadora que quitaba de su camino a cualquier rival que encontraba tras su paso, los nombres de aquellos hombres se van bajando con la frente en alto y el orgullo de haber hecho historia en la pelota cubana, algunos de ellos marginados y víctimas de las injusticias que sobre ellos se cometieron, pero se irán satisfechos de haber cumplido con su gente que es lo que importa.

Ahora Santiago se va preparando para seguir sin ellos, y mientras se prepara para el despido de varios de sus íconos anda atravesando un mal momento que en cada salida se va poniendo de manifiesto y sin síntomas de cura visibles a corto plazo.

Ya Santiago no es ni remotamente aquel conjunto aterrador que ponía a temblar al rival que tuviese en frente, ya Santiago no es sinónimo de fuerza ni poder, se ha ido degradando y echando a un lado esas cualidades que como conjunto lo han hecho reinar en esta pelota en donde el trono ya le puede pertenecer a cualquiera.

Me bastó vivir de cerca este mal momento en la subserie contra Pinar del Río en el San Luís pinareño, me sentí torturado, disminuido en medio de una inspiración local que superó por mucho a un Santiago que no se encuentra y que ha cada paso se va alejando de sus tiempos de glorias que no aparecen en los planes de las nuevas figuras para ser rescatados.

La nueva estrella no se ve y los indómitos parecen obligados a tomar un receso en los planos estelares de la pelota cubana, detrás de otros conjuntos que nos llegan con nuevas energías y deseos de hacer su historia, porque la historia esta ahí para seguir escribiéndose y no es patrimonio de nadie.

Ya en esta vida ni Santiago es el mismo, ha cambiado como mismo lo han hecho mis amigos y mis cantantes de cabecera esos que me cautivaron con una melodía y una letra que ha quedado en el tiempo. Extraño al Santiago luchador, ese al que cualquier ventaja le era pequeña, el que jugaba a ritmo de conga, el del rojo intenso y el de los grandes batazos, extraño a mi Santiago el que no veo aparecer y ese que anda por ahí no lo siento como al de antes.

El gran Santiago parece ir quedando en aquel pasado glorioso, cargado de títulos y nombres, de motivaciones y deseos, dos cualidades ausentes por completo del conjunto indómito que se nota dormido y distraído como cansado y aburrido, con las fuerzas agotadas esas que ya no son recobradas por su conga, que tampoco le es tan fiel.

Pueden que digan que ya pasó nuestro tiempo, pero es que los grandes no tienen un tiempo definido, para ellos siempre es su momento, no hay que esperar un periodo o una época para decir presentes, Santiago de Cuba está, es cierto que anda lejos de ser el de antes, que la vida nos ha quitado pero aquí estamos, no para ser olvidados o para dar lástima, es para saber darnos nuestro lugar, el lugar de los GRANDES.

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