Leo Rodríguez… el gran Leo de siempre

Leo, como sería conocido después, era un tiro jugando shortstop o la tercera base.
Leo, como sería conocido después, era un tiro jugando shortstop o la tercera base.

Por Alejandro León Cázares

Pocos, muy pocos peloteros se pueden dar el lujo de batear para .300 de porcentaje en su primera temporada en la Liga Mexicana, y uno de ellos es Leo Rodríguez. El nativo de Tlahualilo, Durango debutó en el ya lejano año de 1949 con los guindas de Torreón y fue el cuarto mejor bateador de los, laguneros que dirigía entonces el inolvidable Guillermo “Memo” Garibay.

Dilio Rodríguez fue el líder de bateo de esa temporada con un fabuloso .360 de porcentaje, seguido por Jesús “Chanquilón” Diaz  con .334, y Pedro “Charolito” Orta con .328, fueron los tres únicos que superaron al entonces novato del año, Leonardo “Negro” Rodríguez.

Leo como sería conocido después era un tiro jugando shortstop o la tercera base, en ambas posiciones era líder y muy pronto se empezaron a fijar en él, los buscadores de Grandes Ligas.

Leo fue de los primeros en participar en la Liga Arizona-Texas, que por aquellas épocas era como jugar en la antesala de las Ligas Mayores y precisamente en 1954, fue firmado por los Piratas de Pittsburgh, y al año siguiente llegó de nuevo a la Liga Mexicana por el convenio que tenían los Tigres de Alejo Peralta con los Piratas de Pittsburgh y así fue como Leo obtuvo el cetro de bateo de la campaña 1955 de la Liga Mexicana, con porcentaje estratosférico de .385. Y Ayudó a los Tigres capitalinos a obtener su primer gallardete en el beisbol mexicano. Duró dos años como préstamo para los felinos y de 1957 a 1960, militó en el Columbus, sucursal triple A de los filibusteros.

Leo Rodríguez, Zacatillo Guerrero y Raúl Castro. Foto: forolm.com
Leo Rodríguez, Zacatillo Guerrero y Raúl Castro. Foto: forolm.com

Se le comparaba entonces con los grandes antesalistas de la gran carpa como Ken Boyer o Brook Robinson, hasta que el manager de los Piratas Danny Murtaugh opinó “Yo vi jugar a Leo Rodríguez en campos que ninguno de los que me mencionen jugaría, y Leo jugaba ahí sin cometer error”.

En 1960 sufrió Leo una aparatosa lesión en un pie. La fractura era difícil e inclusive se dudaba que Leo volviera no solamente a jugar, se temía que no volviera a caminar. Mientras se recuperaba de su lesión Leo se bebía materialmente todos los libros de enseñanza beisbolera y al año siguiente regresó a la Liga Mexicana enfundado en la franela de los Diablos Rojos del México.

Militó en las filas escarlata de 1961 a  1965 y retornó a los Diablos en 1971 ya como maestro e instructor. Muchos de los estrellas de hace algunos años, le decían maestro, y también las Ligas Infantiles supieron de su maestría.

Los Diablos Rojos del México le han hecho algunos homenajes, pero increíblemente no han retirado su glorioso número 9, cuando que tiene mil merecimientos para esto. En 1980 fue entronizado al recinto de los inmortales, junto con el cronista y ex presidente de la Liga Mexicana Eduardo Orvañanos, el umpire Carlos Alberto González y Ramón Montes de Oca.

La semilla sembrada por el formidable Leo Rodríguez ha rendido varios frutos, sus hijos Leo Rodríguez Jr. actual coach de tercera base de los Suiltanes de Monterrey, su hijo Carlos que llegó a militar con Yankees de Nueva York y Medias Rojas de Boston y ahora sus nietos Carlos Rodríguez Pimienta, profesional en Liga Mexicana, Antonio Rodríguez y Fernando León Rodríguez, destacado pelotero amateur. Ojalá que4 esta humilde nota sirva para refrescarles la memoria a algunos directivos. Leo merece un gran homenaje por sus aportaciones tanto de calidad de juego, como de maestro del Beisbol.

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