Joe Cambria, el cazador de talentos

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

                                                         Cambria, Joe.

Desde que comenzó la pelota en Cuba, allá por el siglo IX, los scouts, a quienes en español llamamos cazatalentos, pululaban por la Isla con el propósito de enriquecer el béisbol norteamericano, y se puede afirmar que afinaron bien la puntería, pues fuimos, desde entonces, la segunda plaza de este apasionado deporte.

Hoy nos referiremos a quien encabezó, holgadamente, ese renglón. Un figura ágil con vista de águila para los negocios, captador de figuras que serían ídolos en nuestra patria y bien allá de los mares.

Joseph Carl-Joe Cambria, conocido en Cuba por Papa Joe (1890-1962), en sus años mozos patrulló los jardines. Nació el 5 de julio de 1890, en Messina, Italia, y falleció el 26 de septiembre de 1962, en Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos. Cuando era un niño, su familia se radicó en los Estados Unidos.

Jugó en las Ligas Menores, hasta 1916, cuando se fracturó una pierna. Se desempeñó en dos campañas de la Liga de Canadá, clase C, con el Berlin Green Sox (1911) Clase D y Berlin Bussy Biss (1912). En 140 juegos y 470 veces al bate, conectó 113 hits (.240), con 5 dobles y dos triples. En 1931 dirigió el Hagerstown/Parkersburg/Youngstown. En 121 juegos, alcanzó un balance de 56-65 (.463).

El béisbol no era nada nuevo para Cambria, que había sido dueño de los Senadores de Albany clase A y del Baltimore Black Sox de Ligas Negras, como después alentara la creación, con quienes tuvo participación inversionista, de los Havana Cubans de la Liga de la Florida clase D. El italoamericano era un individuo de ‘vista larga y buen olfato’ a la hora de observar a jugadores noveles o de campo amateur.[1]

Sempiterno apostador en las vallas de gallos, quizás reconoció que no sería un buen pelotero y apuntó sus largos radares hacia la captación de jóvenes talentos, destacándose con el Washington Senators desde 1934, equipo que tempranamente fijó sus pupilas en la Isla de Cuba. Hasta asimiló costumbres nativas: fumador de tabacos, sombreros criollos…

Fue el más famoso de los scouts norteamericanos, que recorrieron la Isla de Cuba en busca de talentos para llevarlos al big show.

En plena Depresión Griffith redujo gastos en donde pudo en los Senadores, especialmente bonos y salarios, que significaban la mayor parte  de los costos del club. Como un esfuerzo por asegurar peloteros baratos, Griffith envió a Cambria a Cuba en 1934; el primer prospecto de Cambria fue Roberto Bobby Estalella.[2]

Después vendrían Fermín Guerra, Roberto Ortiz y el venezolano Alejandro Carrasquel, Tomás de la Cruz, Julio Bécquer, Pedro Ramos y el mismísimo Camilo Pascual, entre tantos otros. No ocultó su preferencia por los jugadores cubanos.

La función de Cambria en Cuba le produjo a Clark Griffith una cantidad notable de bigleaguers, algunos de ellos como Camilo Pascual, Pedro Ramos, Mike Fornieles… quienes, por elegir al Washington sin esperar una opción mejor, perdieron la posibilidad de jugar para otra Organización de más fuerza (…) Tal vez Camilo Pascual no haya podido lograr números impresionantes por sus 8 rotundas campañas perdedoras, un desperdicio monumental, con ‘los primeros en la guerra y en la paz; pero últimos en la Liga Americana.[3]

Joe Cambria y sus contratados.

A raíz de su visita a Pinar del Río, Cuba, en el 2016, Pedro Ramos me contó que Cambria había ido al Corojo de San Luis (su zona de residencia), para verlo lanzar y si tenía opciones para el Washington. Así fue, de inmediato lo firmó. Recuerda que cuando ya era un abridor con los Senadores, se le acercó y le dijo: “Tú no vas a servir aquí, te gustan demasiado el trago y las mujeres, no te cuidas lo suficiente”. Evidentemente, el scout erró.

El cazatalentos se las traía:

No es raro que, ante el talento que proliferaba en la Isla, apareciera alguien como Joe Cambria para cosecharlo. Al hacerlo, le insufló un poco de vida a la moribunda Liga Cubana, al mejorar su imagen de profesionalismo, pero a la larga provocó la desaparición de la Liga Amateur, porque se llevó a sus máximas estrellas. Uno de sus críticos fue Jess Losada, quien montó una campaña contra el scout en las páginas de Carteles, en las que acusó a Cambria de firmar a los jugadores con un contrato en blanco.[4]

Con el tiempo montó una especie de empresa, contratando a otros cazatalentos como Merito Acosta y Cheo Ramos. Sin demostrarse legalmente, alguna vez fue acusado de vender a los jugadores sin esclarecer bien los contratos, ni preocuparse de ellos.

Su principal papel lo jugó en la década del cuarenta, cuando adquirió un edificio de apartamentos en La Habana, así como un bar llamado “Triple A”, en las afueras del Gran Stadium de La Habana, hoy Latinoamericano, detrás de la cerca del jardín central.

Fue uno de los propietarios de los Havana Cubans, de la Liga Internacional de la Florida, equipo que vendió a Bobby Maduro, quien en 1954 lo convirtió en los Cuban Sugar King. Quizás su principal captación la haya hecho a inicios de la década del sesenta, cuando por intermedio del jugador de Ligas Menores, Roberto Fernández Tápanes, radicado en Los Palacios y vio jugar a quien sería uno de los mejores bateadores de las Grandes Ligas, con tres títulos de bateo en la Liga Americana.

Según el lanzador Vicente Llano, de Los Palacios, en Pinar del Río:

Oliva vivía en Corralito, término de Consolación del Sur, pero había venido a jugar con nosotros en Los Palacios. Aquella tarde se apareció Tápanes con aquel hombre fumando tabaco, que era Joe Cambria. Ellos vieron todo el juego y al terminar se reunieron con nosotros. Tony esa tarde se ponchó dos veces, pero hizo un tiro tremendo desde el right field y sin pensarlo, Cambria dijo que ése era el que quería llevarse, a pesar de que otros botaron la bola. Ese hombre tenía vista de águila, pues mira lo que rindió Oliva allá después, cuando entonces era prácticamente un desconocido.[5]

También el popular scout captó, fuera de Cuba, al lanzador venezolano Alejandro (Patón) Carrasquel. Y como una contribución exclusiva de super scout, fichó a estelares como Babe Phelps, Mickey Vernon, Cal Ermer, Walt Masterson, Pete Runnels y Jake Powel, entre muchos otros. En nuestro país realizó esas funciones, hasta la desaparición de la Liga Profesional Cubana.

Preston Gómez fue seleccionado por Cambria y el jugador lo valoró en su justa medida, con las palabras que siguen a continuación, tomadas del libro citado de Michael M. Oleksak, p. 67:

Joe normalmente buscaba en los equipos que estaban jugando en La Habana, pero su secreto era que conocía exjugadores en todas las ciudades, lo que podría llamarse perros de presa. Se ponían en contacto con él cuando veían algún chico con buenas expectativas y Joe acostumbraba acudir a esa ciudad. La mayoría de los buscadores americanos permanecerían en La Habana, pero Joe recorría toda la Isla. Siempre llevaba alguien consigo que le servía de intérprete. Creo que Joe entendía el español, pero no lo hablaba. Firmaba entre 10, 15 y a veces hasta 20 al año. Los que él consideraba que tenían oportunidad de jugar un béisbol de alto nivel, e incluso jugar en la liga mayor, los enviaba al club de Washington; a los otros los enviaba a clubes de Ligas Menores; sus amigos siempre estuvieron buscando peloteros…”

Hombre de negocios, vinculado desde muy joven a la pelota, Joe Cambria nos dejó una huella ambivalente, pues recorrió desde San Antonio a Maisí en la caza de los talentos que se reproducían en la Isla. Muchos le debieron su firma, pues se integraron al Béisbol Organizado de los Estados Unidos y venían frecuentemente para la Liga Profesional Cubana. Una buena parte engrosaron las Grandes Ligas.

A la hora del recuento, podemos afirmar que el carismático Cambria está, por derecho propio, en el imaginario beisbolero de nuestro país.

(Con documentación de Baseball-Reference.com, Roberto González Echevarría, Andrés Pascual, Ángel Torres, Severo Nieto, Jorge Alfonso, Alfredo Santana, Ismael Sené, Tony Oliva, Pedro Ramos, Camilo Pascual Félix Julio Alfonso López, Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, James A. Riley, Rogelio A. Letusé La O, Michael M. Oleksak, Preston Gómez, René Molina, Jess Losada, Eladio Secades, Juan Ealo, Juan Antonio Camejo, Roberto Llende, Yasel Porto Gómez, y otras fuentes).

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Julio de 2019.

[1] Andrés Pascual: En Cuba le llamaban Papa Joe a Cambria. Béisbol Mundial, 14 de julio de 2011.

[2] Michael M. Oleksak: Béisbol Latinoamericano en las Grandes Ligas, p. 67.

[3] Andrés Pascual: Ídem.

[4] Roberto González Echevarría: La gloria de Cuba. Historia del béisbol en la Isla. Editorial Colibrí, Madrid, Espala, 1999, p. 445.

[5] Emilio Caro Reyes: Documental 9 innings n Vueltabajo. Entrevista a Vicente Llano. Los Palacios, P. del Río, 2007.

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