CUBA en la memoria

ESTATUAS EN EL PARQUE CENTRAL

DE “NUESTRA REINA” A NUESTRO APOSTOL.

(Publicado por D. Jácome)

Los primeros tiempos de la “Manzana de Gómez” antes de ser tal como hoy la conocemos. La foto superior, de 1893, corresponde a la época en que la construcción se había detenido y, como les comenté en la publicación anterior, se les llamaba las “ruinas de Zulueta”. A la derecha de la foto se encuentra el “Teatro Albisu”, donde luego se construirá, en octubre de 1927, el “Centro Asturiano”.

Con motivo de las fotos anteriormente publicadas, hice mención de dos momentos históricos que dieron motivo a cambios en la estatua que presidió nuestro parque Central en La Habana. Para ampliarles sobre este tema, esta publicación.

El primer parque que se construyó fuera de las murallas, como continuidad del Paseo de Isabel II, fue el “Parque Central”, después llamado “del Prado” o “Martí”. En su primer medio siglo de existencia, lo presidieron varias estatuas. La primera fue de la Reina Isabel II, de niña y en material de bronce.

Pero la presencia de la estatua de Isabel II en el Parque Central fue intermitente. Como ya les comenté, a primera ocasión que ocupó el pedestal fue el 19 de Noviembre de 1850 y desde su privilegiada ubicación pudo ver como el Prado se convertía en una arteria importante de una gran ciudad…

En 1869 los Borbones caen en desgracia y es sustituida por Cristobal Colón, que por suerte al no pertenecer a ninguna ideología, ni partido, sirvió de comodín. Esto ocurrió durante los años la Revolución española de 1868 (La Gloriosa) contra la monarquía, pero Colón duró poco, porque en seis años los Borbones arreglaron el asunto (siempre lo saben arreglar) y en 1875 vuelven a subir a Isabel al pedestal.

Isabel II ya era toda una mujercita y la nueva estatua, en esta ocasión de mármol de carrara, fue tallada por el escultor italiano Philippe Garbeille. Con la restauración de la monarquía en 1874, Isabel II volvió a presidir desde su pedestal en el Parque Central durante 25 años más, hasta marzo de 1899 en que fue retirada.

Era lógico porque, una vez terminada la Guerra del 98, ya “casi” éramos una Nación, por lo que se decidió acertadamente poner algún personaje cubano. Por suerte, en esta ocasión, los Borbones no decidieron nada. Y la estatua de Isabel II fue trasladada al “Museo de Cárdenas”, ciudad que la reclamó, con derecho, pues fue esta Reina fue quien otorgó el título de “Ciudad” a esta población matancera.

Desde este momento, hasta 1905, el pedestal estuvo solo, a la espera de un nuevo monumento, colocándose provisionalmente, de 1902 a 1903, una “Estatua de la libertad” hasta que finalmente se inauguró la de Nuestro Apóstol, que hoy majestuosamente preside el parque central habanero.

Para decidir quién sería el nuevo personaje, se hizo una encuesta. De las 105 personalidades encuestadas, a favor de Martí solo votaron 16, que aunque pocos, fueron suficientes, ya que el resto de las propuestas alcanzaron un número menor: Carlos Manuel de Céspedes (13), Estatua de La Libertad (8), José de la Luz y Caballero (7), Cristóbal Colón (5), Cuba Libre (4), La República (3), y la Independencia, la Revolución y la Concordia (2 votos cada una), al igual que la estatua del rebelde cacique Hatuey.

Un solo voto obtuvieron las siguientes personalidades: Félix Varela, José Antonio Saco, Narciso López, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, Marta Abreu y Máximo Gómez, así como también dos propuestas que reflejaban la influencia de los Estados Unidos en el destino de Cuba, ocupada en ese momento por tropas norteamericanas tras la derrota de España en la guerra iniciada en 1895. Una de ellas era George Washington.

No faltó quien opinara que debía colocarse allí la “Fuente de la India” y “…cuando tengamos gobierno estable y personalidad, ya veremos qué se pone… “. Es evidente que el futuro no lo tenían muy claro.

El domingo 6 de noviembre de 1904 es colocada la primera piedra, no sin antes introducir en la bóveda abierta una caja que contenía el acta, levantada in situ, varias ofrendas y algunos ejemplares de diversos periódicos del día, incluidos “El Fígaro”, “La Discusión” y “Diario de la Marina”, así como un ejemplar de “Patria” correspondiente al 14 de diciembre de 1895.

Finalmente el 24 de febrero de 1905 se develó el Monumento a Nuestro Apóstol José Martí en el Parque Central. A las 9 de la mañana se izó la bandera nacional, por el ilustre general Máximo Gómez, a los acordes del Himno Invasor. Después de un breve discurso de Gómez, se develó el monumento por el señor presidente de la República, a los acordes del Himno Nacional.

Al acto asistieron Leonor Pérez, Carmen Zayas Bazán y Amelia Martí, y el mismo concluyó cuando por iniciativa de Juana de Varona, hermana del general Bernabé Varona, “Bembeta”, se colocó en el pedestal del monumento un clavo de oro con la inscripción “La hermana de Bembeta”.

Por la tarde, a las tres y media, miles de niños desfilarían frente a la estatua, que aún permanece allí…

¿Y la de Cristóbal Colón? …En el Museo de la Ciudad, Habana.

¿Y la estatua de Isabel? …Del Museo de Cárdenas fue “llevada” también al “Museo de la Ciudad” en La Habana. No sé si con el consentimiento de ella, pero seguro que no con el de los cardenenses, que ostentaban de un gran museo: El “Oscar María de Rojas”.

¿Y los Borbones? En Madrid… todavía ¿Aún tendrán esperanzas de volver a subirse al pedestal en La Habana?

Por el clavo de oro no me pregunten…

 

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