Al Bat

* José Luis y Blanca Elvira

Por Jesús Alberto Rubio

beisrubio@gmail.com

Hermosillo (ANN).- ¿Por dónde empezar…?

Todo se conjunta: aniversario de la Asocrode y excelentísima doble reunión; detalles del  ex pítcher José Luis Ortiz, su hija Blanca Elvira y el colega Amaranto Celaya; del doctor Arturo León Lerma; la convivencia con Cornelio García y Chuy Bustamante…

Igual: El desayuno de aniversario por los primeros diez años de vida de la Asociación Sonorense de Cronistas Deportivos (Asocrode), en grado de excelencia. Y qué decir de la reunión campestre.

Hoy, primero, doy continuidad a la historia del ex pítcher mundialista  José Luis Ortiz y de quien el colega Amaranto Celaya, desde Puerto Peñasco, nos dice:

“Estimado Jesús: Me dio un enorme gusto esta nota en donde plasmas de una manera sencilla y amena una verdad. La grandeza de José Luis Ortiz, y las causas de su inexplicable retiro,  cuando estaba en el pináculo de la gloria como amateur y de su condición de pitcher, en el cual todos los que supimos de su trayectoria y dedicación estábamos seguros de su triunfo en el beisbol de paga.

Efectivamente, fue por amor, eso me lo han confirmado tanto su esposa como él, ya que me puedo jactar de ser amigo de ellos.

José Luis, llegó a Peñasco como tornero y se retiró siendo un ilustre y capacitado tornero. Jóvenes, la pareja, eran los primeros en llegar a los bailes y los últimos en retirarse, después de haber bailado toda la noche. Era un placer ver esa armonía que destellaban y que hoy reflejan.

La última vez que me encontré a su esposa, será cosa de 15 días, me informó que estaba muy delicado de sus rodillas, pero que de lo demás estaba entero.

Sale poco, pero lee y ve todo lo que se relaciona con el beisbol. Desde los sesentas a mediados de los ochentas, fue el chef ampáyer de Peñasco. Estoy casi seguro que te ampayeó, pues las veces que el profesor Hodgers trajo a sus Búhos, José Luis y “La Ratona” Celaya fueron los que marcaron bolas y outs; de eso estoy seguro, pues no recuerdo otra ocasión en que el equipo Universitario vino a Peñasco, sin haberlo convenido con el maestro.

Fue un ampáyer respetado por su imparcialidad, gran conocimiento y sobre todo su serenidad para las decisiones.

Formaron una familia que mucho queremos en Puerto Peñasco, y quisiera por favor me otorgues la gracia de poder publicar y reproducir esta nota en mi medio, para con ello homenajear a ese ser que tanto le debemos los que amamos a nuestro deporte local.

Un abrazo fraternal de tu amigo: Amaranto Celaya Celaya.

Elvira Martínez Escárrega

En otro correo, el amigo Amaranto, agrega:

“Estimado Jesús: la esposa de José Luis Ortiz se llama Elvira Martínez y tuvieron 6 hijos a saber: José Luis, que fue basquetbolista y juega en las ligas de veteranos de Peñasco. Le llamamos ” El Patas”, con todo respeto, unas hijas preciosas todas, y respetuosamente porque son casadas y con varios hijos: Alma, Blanca, María Eugenia y la menor Claudia.

El único hijo que le salió pitcher es Edgardo “El Galo”, quien es derecho y  es un entusiasta promotor de ligas y pitcher de primera y segunda fuerza en Peñasco. Viene siendo el penúltimo de sus hijos.

Casualmente recuerdo el golpe del “Nene” Barreras en la barda. catcheaba el “Chicharrón” Pérez y abrió por Peñasco ese juego, el Betolio Martínez, hermano de doña Elvira, un amigo al que extrañamos todavía y que falleció trágicamente, dejando un recuerdo imperecedero por su carácter y hombría al pitchear.

Fíjate Jesús, que en una ocasión, lo recuerdo como si fuera ayer, el que anotó ese juego, don Rafael López Gómez, “El Pajarito”, a quien envío el mejor de nuestras menciones a su memoria en donde esté, me regaló la hoja de anotación de ese juego, junto con otras, sabedor de que me iba a agradar y,  espero encontrármelos después de bucear en el destartalado, mohoso y herrubroso baúl de los recuerdos.

A ti, te recuerdo jugando en Peñasco, y siento una enorme alegría y satisfacción ese hecho ya que tuve la fortuna de convenir los juegos con el queridísimo Profesor Gustavo Hodgers.

Un abrazo, y mi agradecimiento por hacernos traspasar el umbral de los años, los años bonitos que ya no volverán”.

Gracias, Amaranto.

Blanca Elvira Ortiz Martínez:

“Hola, Jesús: mil  gracias, aquí me tienes en lágrimas de la emoción por lo que dicen ustedes de mi papá ya que además de ser la tercera en el orden de sus hijas, soy y seré eternamente su fan número uno y la que siempre está a su lado viendo y comentando cuanto juego de beisbol ve en la tele.

Sí, Amaranto Celaya, gran amigo de mis padres, quien conoce muy bien su historia.

Le pediré a mi papá, si aún hay tiempo, me haga un breve resumen de su paso por ese hermoso deporte.

Te pasaré los nombres de nosotros y el de mi madre: somos 6 hijos; 4 mujeres y 2 hombres. Tiene 18 nietos y 4 bisnietos.

Mi madre es Elvira Martínez Ezcárrega, también originaria de Empalme. Somos Alma, José Luis, Blanca Elvira, María Eugenia, Edgardo y Claudia.

Te diré también que Ronnie Camacho debe de tener más fotos de mi papá ya que son contemporáneos y grandes amigos compañeros de equipo.

Te envío de nuevo mi agradecimiento y de parte de mi padre, que no se ni como decirle de esto que no le vaya a acelerar su lastimado corazón, ¡Muchasss gracias!

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