Al Bat

Roban placas de Espino

La madrugada del miércoles se robaron las tres placas de bronce de la base de la estatua a Héctor Espino en el Estadio Monterrey; ocurrió luego de recordarse, el día 7, su 13 aniversario de fallecimiento.

Para el Club Naranjeros de Hermosillo,  el deceso de Felipe Leal, su Novato del Año en los 60´s, no fue noticia e importante. No así para Diablos, Saraperos, Sultanes, la LMP y LMB.

Por Jesús Alberto Rubio

beisrubiogmail.com

Mire, dos temas: el insultante robo de las placas de bronce de la base de la estatua a Héctor Espino ubicada en el Estadio Monterrey… y el olvido/desinterés de la página del Club Naranjeros de Hermosillo en torno al fallecimiento de Felipe Leal, su Novato del Año en la temporada de 1965-1966.

Incluso, por su historial con el equipo multicampeón, la tarde de su deceso me comuniqué vía telefónica a sus oficinas para informarles del sorpresivo fallecimiento de “Brazo Fuerte”, contestándome un directivo de la organización, pero desafortunadamente no pasó de ahí con todo y el envío de la noticia, la que desde esa noche circuló por todos los sitios de Internet.

Sin embargo, hasta esta tarde de viernes, lamentablemente no han abordado, para nada, tan sentida desaparición física de uno de sus grandes lanzadores y que era un ejemplo en el beisbol y el deporte.

Caray.

Hoy, en esta columna, comparto textos publicados sobre la muerte de Felipe Leal, tanto de los clubes Sultanes de Monterrey y Diablos Rojos, como de los Saraperos de Saltillo. Incluso, del doctor Carlos Rodríguez Candila. (LMB y LMP, en sus portales, comparten la noticia póstuma).

Pero, antes, increíble lo que acaba de suceder (bueno, a como están las cosas, en una sociedad mexicana donde se pierden respeto y valores…), veamos el hurto a las placas del “Supermán” de Chihuahua:

Increíble pero cierto

La noticia, proporcionada este viernes por Horacio Ibarra Álvarez, historiador del Salón de la Fama del Beisbol Profesional de México y Edgardo Arrambide Paz, director de Relaciones Públicas del Club Sultanes de Monterrey:

Primero, Horacio nos dice:

“Hace algunos días estuvimos frente a la estatua de Héctor Espino, concretamente el martes 7 de septiembre, con motivo de la conmemoración del treceavo aniversario del fallecimiento de Héctor Espino y hoy los Sultanes informan que se robaron las placas.

Sí, al igual que aquella placa de bronce que estuviera colocada a las afueras de la entonces llamada tienda Blanco, entre Colón y la Calzada Victoria, que también fuera hurtada por los amantes de lo ajeno, así acaba de pasar con las que lucían la estatua del chihuahuense, situada en la explanada del Estadio Monterrey, a un costado de la Avenida Manuel L. Barragán.

En la primera estaba grabado el nombre de más de 100 peloteros y cronistas de la vieja guardia que pasaron por aquel lugar, en camino hacia el desparecido parque Cuauhtémoc, que quedaba atrás de la fábrica de galletas (PASA).

En las recientes había una referencia al mejor bateador mexicano de todos los tiempos y sus grandes récords obtenidos en las dos ligas de beisbol profesional más importantes de la república.

Es una pena que pase este tipo de atrocidades, en donde se pierden reliquias de enorme significado para el equipo regiomontano.

Aunque hay que reconocer que esto no es lo único que se ha perdido en la historia beisbolera de Monterrey. Por ejemplo, en el Salón de la Fama está el Trofeo ganado por Los Pequeños Gigantes de 1958, pero nadie sabe o al menos nadie ha investigado donde se encuentra el de 1957.

Nadie sabe tampoco donde quedaron los Trofeos correspondientes a los campeonatos de los Sultanes de los años 40s., e incluso el de 1962, los únicos que se tienen son los de la Era Maiz, o sea, los obtenidos de 1991 a la fecha. ¿Dónde quedaron aquellos trofeos conseguidos por los Sultanes?, ¿dónde quedó el acervo fotográfico de más de 50 temporadas de la escuadra regiomontana?, por lo visto, la rapiña ha estado en todas partes”.

Enseguida, Edgardo Arrambide, advierte:

“El robo sucedió después de que se realizaban trabajos de mantenimiento a la misma estatua de Espino, quedando las huellas de tenis de quienes llevaron a cabo este reprobable hecho”.

Saraperos y Felipe Leal:

“Se va una persona que era completamente impulsora del beisbol, que se desprendía de su propio tiempo para dárselo a los demás; su legado perdurará siempre”, expresó Eduardo Valenzuela, gerente general de los campeones de la MLB, los Saraperos de Saltillo.

Los ecos del sensible fallecimiento de Felipe “Brazo Fuerte” Leal, han llegado a todo Saltillo, y el equipo de sus amores, Saraperos, no podía quedarse en silenció y expresaron su sentir.

La directiva, encabezada por los señores Álvaro Ley López, presidente y Sergio Ley, presidente adjunto, lamentaron la muerte del serpentinero que fue parte de la primera final disputaba por el equipo verde en su historia y mandaron sus condolencias a los familiares y allegados de Leal”.

Diablos Rojos:

“Lamentamos confirmar la noticia sobre el fallecimiento de Felipe Leal “Brazo fuerte”, el miércoles pasado a las 18:00 hrs. en Saltillo.

Pitcher de gran velocidad y además tremendo con el bat, tanto que era llamado por Tomás Herrera a batear de emergente con regularidad.

Lanzó un juego sin hit ni carrera en la Liga de Texas y perteneció a los California Angels”.

Club Sultanes:

“La afición, medios regios y directiva del Club Sultanes, lamentamos el deceso un gran hombre de beisbol, quién hasta el fin de su vida a los 67 años, llenos de beisbol, se nos adelantó: “Brazo Fuerte” Felipe Leal García.

Por ello, nuestras condolencias a su esposa Graciela Domínguez y su hija del mismo nombre, a la gente de Saltillo que lo adoptó y él entregó su gran sabiduría de deportista, tanto en el terreno de juego a los jóvenes, como a la afición que lo escuchaba por la radio en su papel de analista y amplio conocedor del tema. Para toda la familia del beisbol, una irreparable pérdida.

Fue de gratos recuerdos para la afición regia el paso de “Brazo Fuerte” Felipe Leal García, al verlo enfundado en el uniforme de los Sultanes de Monterrey, con Miguel Sotelo como su manager.

De sus 14 temporadas en la Liga Mexicana de 1965 a 1979, llegó a Sultanes en 1973 después de haber iniciado esa campaña con Puebla donde dejó marca de 1-4.

El resto de esa temporada con Monterrey tuvo un buen desempeño de 3.47 PCLA a pesar de su 4-8, con 54 ponches, dejando globalmente 5-12 y 3.84 de efectividad.

Al año siguiente, inició la temporada 1974 con Sultanes dejando marca de 2-2, con efectividad de 2.86 y 16 ponches, antes de pasar a reforzar a los Dorados de Chihuahua.

No hay espacio suficiente para escribir sobre Felipe Leal García, en Paz Descanse”.

Así es.

Felipe Leal, una fortaleza del pitcheo mexicano de su tiempo.

Dr. Carlos Rodríguez Candila:

Estimado Lic. Jesús A. Rubio. Desde “En lo Alto de los Magueyes” me uno al dolor de la familia de Felipe Leal. Tuve la fortuna de verlo lanzar con los Diablos ¡Qué forma y fuerza! Sólo Alberto Joachín lo hacía igual en ese tiempo si mi memoria no falla y considero que además lanzaban las nueve entradas, al estilo Vicente Romo o José Peña, con velocidad  de 95 millas/ promedio.

Le creo al “Kalimán” Robles los guantes dañados por la fuerza con que llegaban sus lanzamientos. De gallarda figura y efectividad como los números que citas.

No es una pérdida. Es como los grandes se van. Puedo pensar que los familiares y amigos de Felipe les dará trabajo superar la ausencia físico-material; sin embargo su historia quedó firme en la mente de miles de aficionados y jugadores, de la calidad de pitcher quien fue además,  como atinadamente señalas, un extraordinario bateador y que bueno que todavía no se inventaba “El designado”. Saludos, amigo, a la familia y recibe un abrazo de la nuestra”.

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