Al Bat

Adiós a “Brazo Fuerte”

Felipe Leal García murió ayer miércoles a las seis de la tarde a consecuencia de un repentino infarto; el inesperado desenlace entrenaba a su equipo juvenil en el campo de la Universidad Autónoma del Noreste (UANE).

Por Jesús Alberto Rubio

beisrubio@gmail.com

El beisbol lamenta el repentino y sensible deceso de “Brazo Fuerte”, Felipe Leal, un lanzador a la altura de los mejores en México, con un nicho de oro en el Salón de la Fama de Tamaulipas. Un grande del pitcheo y un ejemplo a seguir en el beisbol.

Debo decirlo: la llamada telefónica de Pepe “Monterrey” González, ayer noche, imposible dejarla un lado. El colega no podía ocultar su tristeza ante la inesperada noticia. Sentí de inmediato su amistad y admiración hacia Felipe Leal.

Hoy, nos unimos a esta pena, uniendo sentimientos con su esposa Graciela, su hija del mismo nombre y familiares.

Precisamente, ayer, sorprendido y lamentando la noticia, en la tarde-noche me di a la tarea de localizar, vía telefónica en Magdalena de Kino, a Sergio “Kalimán” Robles, su compañero con los Naranjeros en la campaña 67-68 y luego cuando fue de refuerzo a la Serie del Caribe con Guasave en febrero de 1972.

Su sentir, también era de enorme tristeza.

Recordó cómo la clase de pitcheo, basado en velocidad y curvas, le forzó a ser mejor receptor: “Fue uno de los que lo me hicieron mejor cátcher; su curva, la picaba mucho y su vertiginosa velocidad era en ese tiempo algo fuera de serie. Además, su forma de ser, personalidad, amistad, algo inolvidable”, expresó con un dejo de emoción el buen “Kali”.

Raúl Guzmán Vázquez:

Apreciable Jesús: Por tu conducto, me enteré del fallecimiento del Gran Lanzador Felipe Leal. Te agradezco mucho que compartas con nosotros tu apreciado trabajo periodístico.

Conocí a Felipe en 1963, jugando en la Liga Otoñal de Monterrey, con el Equipo de Edimburgh, Texas, al lado de una gran cantidad de prospectos de esa brillante época y, posteriormente, pasó a la Liga del Norte de Coahuila, con Nueva Rosita, donde se distinguió por su profesionalismo, entrega y una gran velocidad a la hora de lanzar.

En 1965, lanzó con Palaú, en la misma Liga. Iba cada fin de semana desde su natal Matamoros a la plaza donde jugaba.

En una ocasión, llegó tarde a un partido que se  jugaba en sábado; salió del dogout a la loma, lanzó sin calentar, desperdicio dos bateadores para poner en condiciones su brazo; les dio sendas bases por bolas, sacó la entrada, pero le anotaron una carrera y perdió 1 a 0.

En otra ocasión, me tocó presenciar que le descompuso dos guantes a Filiberto “Bimbo” Sánchez, quien era su receptor y siempre cargaba dos guantes; ellos hacían muy buena batería pues eran coterráneos, aunque Felipe era de Matamoros, Tamps. (29 de mayo de 1943), y el “Bimbo”,  nativo de Valle Hermoso, Tamps.

Fue precisamente en la Liga de Coahuila, donde lo observó Andrés Tanaka, quien lo recomendó a la oficina de Diablos, teniendo una estancia exitosa, que lo llevó a probar en el  Beisbol de EU con el Seattle, en ese entonces en Triple A.

A su regreso a nuestro país, estuvo por aquí en Monterrey, por cierto, llegó lastimado de  su brazo de lanzar y sólo su pundonor y preparación física, además de que era también un buen bateador, lo hicieron tener todavía buenos momentos en el beisbol mexicano. Descanse en paz el gran “Brazo Fuerte”.

Una terrible curva:

Ronnie Camacho, consternado, nos dijo: “Todo le funcionaba; tiraba duro de verdad, pero ese lanzamiento en curva era terrible, tan rápido como su recta. Me enfrenté varias veces y nunca lo ví flojo. Era lo mejor que había en aquella época”.

Dr. Vicente Arturo Carranza F.

“Mi sangre… Claro, todo el beisbol de luto y el sonorense ni se diga. Felipe, tremenda persona, gran deportista y culto pues gustaba de la lectura y era un gran profesionista…”.

Sus orígenes en la pelota profesional

El colega regio Gaspar Garza nos dice que los orígenes de Felipe en la pelota profesional están  en la Liga Norte de Coahuila, con el equipo de la Sección 14 de Nueva Rosita, de donde fue reclutado por los Diablos Rojos de México con quienes jugó de 1965 a 1970.

“En una entrevista que le hizo en Monterrey, el nativo de Matamoros, Tamaulipas en 1943, le contó: “Estudiaba en Educación Física en la Universidad y viajábamos desde Matamoros por el lado americano, por Brownsville, Mc Allen para llegar a Coahuila. El “Bimbo” Sánchez fue el que me recomendó y recuerdo a gente como Guadalupe Medina Canul, Ramón Ramírez, Pepe Cantú,  que como yo, llegamos a jugar en aquella liga”.

Felipe le detalló que fue una etapa que disfrutó domingo a domingo y le ayudó mucho por el fuerte nivel de competencia del circuito: “Eso me ayudó a introducirme en el beisbol profesional. Cuando vienes del beisbol amateur, uno siempre tiene algunas dudas: si puedes o no. Por ello guardo un gran recuerdo de nuestro mánager Chuy Moreno y de toda la gente de Nueva Rosita, donde yo jugué con los Mineros”

“Brazo Fuerte”, como lo bautizó el “Rápido” Esquivel, le expresó a Gaspar que a toda esa gente de beisbol siempre les guardaba un gran cariño.

Con aquel equipo, en 1963, ganó nueve juegos consecutivos y luego dos más en el play off para darle el campeonato a la Sección 14, con Chuy Moreno de mánager.

“Al año siguiente ya no regresé a la Liga del Norte. Me fui a jugar a una liga de South  Dakota en Estados Unidos. Allá me mandó mi coach de la Universidad, y jugué con Rapid City, y me tocó enfrentarme a Don Sutton”.

Luego, citó que en 1965 jugó con los Tuzos de Palaú: “Andrés Tanaka era el catcher y recomendaba gente a

los Diablos Rojos del México. Ahí lancé poco…como cuatro partidos y luego me fui a la

Liga Mexicana y a la Invernal de Sonora-Sinaloa.”.

Ignacio Peña

Sobre su incursión a nuestro beisbol invernal, el colega Ignacio Peña, quien nos proporcionó tres excelentes fotos de Felipe Leal, nos cuenta:

“El tamaulipeco se distinguió por su velocidad, en aquellos años en que los lanzadores que superaban las 90 millas eran poco. Felipe era uno de ellos.

También fue de los pitchers que eran buenos con el bat en las manos, muchas veces entraba como emergente, al estilo de Alfredo Ortiz”.

Así fue, Ignacio.

Novato del Año

Desde que debutó en esta pelota, mostró grandes credenciales que le dieron el título de Novato del Año (temporada 1965-66) por su marca de 12-7, excelente 1.55 y 195 ponches, cifra con la que superó la marca que tenía Miguel Sotelo (156) en la quinta edición (1962-1963).

Con los Naranjeros lanzó  hasta la temporada 1967-1968; se fue el 68-69 y 69-70 con Venados; la 70-71 tiró para Obregón y luego con los Algodoneros en la 71-72 en la que fueron campeones, única título del equipo en su historia en este beisbol.

En dos Series del Caribe

A Felipe Leal –a quien obviamente admiré por su forma de lanzar y el perfil que mostraba dentro y fuera del terreno de juego– le tocó estar presente en dos clásicos caribeños: la de 1972 en República Dominicana, y en Venezuela (1973) con los campeones Yaquis de Cd. Obregón.

Sus actuaciones, nada de otro mundo: dos apariciones (5.1 episodios), tuvo 0-1 con 8.44 de efectividad y seis abanicados.

Volvió con Obregón por dos años más y luego estuvo con Mexicali en el 76-77 para terminar su ciclo activo en este beisbol de invierno. (53-50, 2.93 y 806K).

Dos años de 18 triunfos

Con los Diablos Rojos tuvo dos temporadas con 18 triunfos: en 1966 fue el mejor pítcher del equipo con 18-11, 2.77 y 217 abanicados. En 1970, tuvo 18-10, con 3.91 y 170K, que le dio el liderato en el circuito.

En 1968 ayudó a la obtención del campeonato, el tercero entonces del equipo. Logró 12-6, con 3.33 de efectividad y 119 ponches.

El banderín lo obtuvieron en el último juego del rol regular al vencer 1-0 a los Broncos de Reynosa con cuadrangular del Paquín Estrada en el segundo capítulo y serpentina de Ramón Arano. Tomás herrera fue su mánager.

Con los Diablos Rojos, en cinco años, registró 55-44, 3.61 y 639 ponches.

Enorme año en Saltillo

En 1971 arribó a Saltillo para jugar su única temporada con los Saraperos y demostrar su enorme calidad: 17-12 (máximo ganador del team); cuatro blanqueadas, además de establecer el récord vigente en ponches que les cité en mi anterior columna: 223, que también le dio en la LMB el campeonato en la especialidad; todo ello lo convirtió en un ídolo de la afición saltillense.

Leal también lanzó con otros equipos: Puebla, Monterrey, Chihuahua, Tecolotes, en donde fue campeón en 1977 (Jorge Fitch de estratega), y Tampico, en donde finalmente se retiró en 1979.

En este beisbol veraniego, acumuló 116-128, con 1,381 ponches y 3.60 en carreras limpias.

Promotor y dirigente

Ya en el retiro profesional, Leal fue coach y mánager del Icojuve en la Liga Dominical, timón  de Osos de UANE en la Liga Universitaria y del CBTis; coach de Saraperitos en 2008 y 2009; presidente de la Liga Amigos del Deporte hasta 2009 y de la Liga Juvenil Inter Ejidal. También fue director del Instituto Estatal del Deporte en Tamaulipas.

Felipe Leal con amigos...
Felipe Leal con amigos...

Los últimos años trabajaba como docente en un Cbtis como  profesor de Educación Física e Inglés, además de coordinar una liga de beisbol

de secundarias de la SEP. Incluso, era comentarista de radio en las transmisiones de los Saraperos.

Trabajó en Radio Lobo 610 de Amplitud Modulada con los cronistas Pepe “Monterrey” González, Juan Castillo

Borja y Toño Herrera.

José Félix Martínez:

“El beisbol era una pasión que disfrutaba intensamente. Lo confirmó promoviendo ligas, instruyendo niños y jóvenes, con su don de gente amable y su experiencia, además de ser un profesional en su desempeño.

Me tocó compartir con Felipe las transmisiones de beisbol de los Saraperos en el año 2005 en Radio Lobo, junto a Pepe “Monterrey” González y disfrutamos esa etapa contando anécdotas, datos, detalles y estadísticas, sin descuidar la crónica del juego y muchos  aficionados nos felicitaron por ello.

El ideal de Felipe era que se creara un museo del deporte en Saltillo, lo que él hizo en Tamaulipas, cuando fue Director del Deporte en ese estado, también presentó un proyecto del deporte municipal al actual ayuntamiento, donde colaboramos con gusto con él, pero eso quedó sin respuesta.

Felipe Leal confirmó lo que he dicho que “el beisbol es para hacer amigos”,  se ha ido físicamente pero quedará para siempre el recuerdo de su amistad y los conocimientos que transmitió como promotor deportivo, por eso debe descansar en paz , luego de haber cumplido su misión en esta vida”.

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