Al Bat

Garmendia: todo pundonor

Lo prometido es deuda.

Gracias a don José María “Choya” Muñoz Medina y su hija Tere Muñoz, de gratos recuerdos en el boliche sonorense, hoy les comparto magníficas fotos y más información del gran Memo Garmendia.

Una vez concluida la Serie del Caribe, qué mejor hoy reiterar el valor y dimensión que legó el primer campeón nacional amateur de peso welter sonorense.

La historia del boxeo mexicano nos dice que Memo Garmendia fue algo por demás especial, dejando siempre constancia de valentía, poderío y fortaleza sobre los entarimados.

Quienes vivieron su época, lo califican como un tipo de entrega, coraje y de pundonor sobre el ring; un hombre que siempre arriesgó para dar el espectáculo en los encordados.

Su nombre real fue Guillermo Muñoz Medina, recibiendo el apodo de Memo  Garmendia del inolvidable promotor boxístico, Oscar Romo Kraft, quien al descubrir su talento, lo bautizó de esa manera por vivir en la calle que lleva su nombre en el centro de Hermosillo, su ciudad natal.

Cuentan quienes le conocieron que de adolescente, a sus 17 años de edad,  se interesó en el boxeo cuando veía entrenar en la Arena Sonora a aquellas glorias de su tiempo, Tony Mar, Paulino Montes y Jesús “Chucho” Llánes, entre otras figuras sonorenses y, más que pronto, se subió a los cuadriláteros para también iniciar una nueva aventura en su vida, del todo fructífera en el deporte del Marqués de Queensberry.

Oscar Romo sería orgullosamente su mentor en aquellos días, expresando siempre la proyección que tendría en el box aquel joven prospecto.

Campeón nacional welter

En su trayectoria, a Memo siempre le resultó imborrable aquel diciembre de 1948 cuando se coronó campeón nacional amateur welter  en un torneo celebrado en Ciudad Juárez, el primero en lograr esa hazaña para un púgil sonorense.

A partir de ahí, paseó su calidad por diversas ciudades como uno de los grandes prospectos para el boxeo profesional, sin que pasara mucho tiempo para alcanzar ese nivel.

Así, en ese nuevo horizonte donde comenzó a ser reconocido, admirado y aclamado por quienes conocían de su real talento, enfrentó a gente de la talla de Tomás López, “El Conscripto”; a Arnoldo Gil, Saúl Torres, Nicolás Morán, Alfredo Cota, Rudy Jiménez, Rafael Hadad y Matías Fenoy, entre otros.

Entre los documentos proporcionados, podemos encontrar que el 18 de junio de 1951 le ganó por KO a Saúl Torres en el quinto round; luego el primero de septiembre del mismo año también hizo lo mismo (round dos) a Gabriel Barragán.

El 12 de enero de 1952 perdió por decisión en diez; el 19 de abril noqueó en nueva a Jorge Castro, para luego ganarle decisión en nueva (31 de mayo), a Rafael Hadad y al mismo “Chucho” Llánes, uno de sus ídolos cuando de adolescente lo veía boxear en Hermosillo…. Entre otras grandes e inolvidables peleas.

Pegaba como un marro

Su estilo, llamaba la atención, pero en especial su pegada: “pegaba como un marro con la derecha y siempre mostraba gran valentía ante cualquier contrincante, citó en un artículo el colega Guillermo Tapia Grijalva en su columna en el Diario del Yaqui, “Anécdotas del Boxeo Cajemense”.

Además, de acuerdo a lo que un día le dijo precisamente el boxeador Arnoldo Gil, “Memo siempre fue un caballero arriba y debajo de los cuadriláteros y muy buen amigo”.

Memo Garmendia vivió en la capital del país desde 1950 donde ya retirado del boxeo laboró en las oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de donde solía cotidianamente escribir gratas cartas a sus amigos de todo el país, en especial de Sonora.

Desafortunadamente, el domingo 22 de enero, un infarto al miocardio le hizo iniciar su  viaje a sus 83 años de edad a la eternidad tras un rico legado de hazañas, recuerdos y logros en su vida profesional y familiar.

¡Loa al gran Memo Garmendia!

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