Al Bat

Héctor Espino con Sultanes.
Héctor Espino con Sultanes.

El jonrón 46 de Espino

Por Jesús Alberto Rubio

beisrubio@gmail.com

El pasado 30 de julio, pero de 1964,  fue una fecha histórica en los anales del beisbol mexicano:

Ese día, Héctor Espino, vistiendo la franela de los Sultanes de Monterrey, conectó su jonrón 46 de la temporada y con ello impuso en la LMB todo un récord de la época.

Lo interesante fue que el cuadrangular 46 se le conectó al zurdo de los Tigres de México, Jesús Robles, en el Estadio del Seguro Social.

Un año antes, Ronnie Camacho había establecido la marca de 39 jugando con los Pericos de Puebla, pero poco le duró el gusto como se dice en el argot beisbolero.

¡Y es que el “Superman” venía con y por todo!

Recodemos que esa marca pudo haber aumentado, pero al siguiente mes los sultanes lo enviaron a jugar con los Soles de Jacksonville, Liga Internacional, Triple A, sucursal de los Cardenales de San Luis.

Al irse a EU, Espino dejó los siguientes números: .371 de promedio ofensivo (campeón bat del circuito), con los 46 jonrones (también el No. 1), anotó 115 y produjo 117, subcampeón.

Bobby Prescott aprovechó su ausencia y con 123 producidas fue el líder en la especialidad, quitándole así la Triple Corona al de Chihuahua.

Ya en aquel beisbol, Espino demostró en 32 juegos que podía “con el paquete”: bateó .300, produjo 15 y dio tres jonrones jugando de primera base y jardinero.

Lo que pasó después, en 1965 tras que los Pájaros Rojos compraron su contrato en 30 mil dólares, usted la sabe mejor que yo.

Tres jonrones por cada jardín

En el mismo Parque del Seguro Social, en aquel 1964 Espino tuvo otra jornada gloriosa: el 24 de marzo en un juego contra los Pingos pegó tres jonrones, ¡uno por cada jardín!

El primero con dos en base (tercer episodio), se lo conectó a Eusebio Elizalde por el jardín derecho; el segundo cayó en el cuarto inning  por el central ante la serpentina de Rafael Rodríguez.

Y el el tercero del día, en la sexta ronda ante el mismo Rodríguez, por el izquierdo y hombre en base.

¡Clase de poder y espectáculo!

Jesús "Zurdo" Robles, Alejo Ahumada, Alfredo Ortiz y Eleno Cuén.
Jesús "Zurdo" Robles, Alejo Ahumada, Alfredo Ortiz y Eleno Cuén.

Ronnie:

Recibimos correos de Ronnie Camacho y Manuel Arroyo Soto, sobre la trayectoria de Pedro “Charrascas” Ramírez:

Primero, Ronnie: “Excelente, mi estimado Jesús. Recuerdo muy bien al “Charrascas”; jugamos juntos en Cd. Obregón donde Moi y yo, de cariño, le decíamos “Don Ferruco”.

Siempre nos seguía y era tremendo bateador. Se hizo muy amigo de Don Larsen y a Luke Easter, en Hermosillo, una vez le pidió un bat de los que él usaba y se asustó cuando pulsó el peso del mismo.

Y es que era un bat tan largo que le daba a la arriba de las letras del uniforme y el peso… para que te cuento. Aún así, se lo llevó.

Un excelente amigo de siempre y compañero…..saludos”.

Manuel Arroyo Soto:

El vástago del “Mánager Campeonísimo”, Manuel “Shorty” Arroyo, nos dijo:

“Jesús Alberto: me dio mucho gusto saber que se encuentra muy bien de salud don Pedro “Charrascas” Ramírez y claro, me hizo recordar la anécdota de los tres juegos que le ganó Culiacán a Los Mochis para coronarse.

Decía mi padre que los directivos Cañeros ya tenían el banquete listo para celebrar ¡y nada!; la comida finalmente se la dieron a los internos del penal de esa ciudad.

Manuel "Shorty" Arroyo.
Manuel "Shorty" Arroyo.

Me decía que el último juego fue muy difícil salir del campo de pelota ya que la gente estaba enardecida. Creo que fue el campeonato (1949-1950) que más disfrutó mi padre. Te mando un fuerte abrazo y seguimos en contacto”.

Don Carlos Castillo

Desde Mérida, Yucatán, don Carlos Castillo, insigne historiador de beisbol, comenta:

“El apellido Candila, es originario de una población camino a las ruinas de Chichén Itzá, de nombre Homún”.

Carlos Castillo, agrega:

“Ya terminé el año de 1921, en que desaparece el beisbol en Mérida y sólo en los tres últimos meses ya se encuentran notas del interior del estado.

Por cierto ayer salió la fotografía del matrimonio de los padres de Juan José Pacho Burgos, en la semana hace cincuenta años. Y resulta que el papá de su mamá, fue un extraordinario lanzador allá por los años de 1917, 18 y 19 y que le valieron el apodo de “La Perla del Sur”, Juan Bautista Burgos, allá en su natal Oxkutzcab “La capital de la naranja”.

Ahora voy a gestionar si todavía está vigente la edición de mi segundo libro. Tu siempre amigo, Carlos R”.

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