Al Bat

AURELIO Y HUEVO ROMO

Ya lo había comentado con anterioridad, verá:

Vi anoche en una escena de un noticiero televisivo el monumento a Aurelio Rodríguez en Cananea.

La verdad, lamenté ver esa pobre escultura a tan grande jugador nativo de esa histórica ciudad.

Aurelio no se merece ese tipo de obra.

Y pasa el tiempo y allí está a la vista como si nada pasara.

Ahora bien: una entidad con riqueza de cobre…pudiéramos pensar en lograr el material pero fácil para dignificar la figura del gran tercera base Salón de la Fama del Beisbol de México.

Incluso, tiene nicho de oro en el Salón de la Fama del Béisbol Latino.

Mire su historial:

http://www.beisbolicos.com/86257D08000EE918/Gral/E50EF979EA02D89C862584E70068D6F5

Y le digo:

Aficionados, circuitos, comunicadores (Asocrodes/delegación Cananea); autoridades deportivas, Compañía Minera… suficiente: todos pueden colaborar para enaltecer el recuerdo de Aurelio mediante una estatua digna de su figura e historia en el beisbol de México, Estados Unidos y El Caribe.

No comprendo ni acepto la razón de mantenerse en pie esa estatua de Aurelio tan… no sé en verdad cómo calificarla.

¡Manos a la obra, amigos de Cananea… !

Huevo Romo

Esta como lo que sucede en Guaymas y su relación con el también inmortal Vicente “Huevo” Romo:

Me gustaría saber su una calle, avenida o calzada –por citar rúas–  lleva su nombre como reconocimiento a su enorme trayectoria y ser hasta la fecha el mejor lanzador mexicano de todos los tiempos.

No sé si algún estadio de beisbol amateur  lleva su nombre –me parece hay un campo de softbol llamado Vicente Romo–, pero hasta ahí.

En efecto, Romo nació en Santa Rosalía, pero creció y se incorporó a la pelota allí con Guaymas para comenzar un registro por demás notable.

Nuestro amigo Bulmaro Pacheco una vez escribió de Romo:

“Para 1952 la vida en Santa Rosalía, Baja California Sur, era mucho más dura que en Guaymas: Mucho aislamiento, pobreza, falta de abasto de las cosas esenciales para la sobrevivencia e incomunicación. Por eso, cientos de familias emigraron a Guaymas buscando mejorar sus vidas. Así fue como a principios de los cincuenta del siglo XX llegaron al sector “Las Golondrinas” del puerto, don Santos Romo Urías y doña Rosario Navarro Romo, donde lograron completar a sus once hijos, entre ellos Vicente.

Vicente empezó a jugar beisbol llanero –en San Germán– mientras alternaba los estudios en la primaria Gaspar Zaragoza, del sector Golondrinas. “Jugaba la tercera base, y un día que no llegó el pitcher abridor, el manager me mandó llamar y me gustó”, afirma. “Con el tiempo empecé a participar en el beisbol amateur hasta que Corito Varona, el recordado buscador de Tigres de México, me contactó para jugar en el beisbol profesional”.

Vicente debutó en 1961 bajo la tutela de Memo Garibay con Tigres de México y en Guaymas con Manuel Magallón como manager de los Ostioneros. Después iría con los Yaquis y completaría 14 años con los Tomateros de Culiacán”.

O sea…

Grandes números

No necesito decirle: en la LMP es líder de por vida en triunfos (182), efectividad (2.38) y en ponches (2,038),   todo en 24 temporadas.

O sea, es el poseedor de la triple corona de pitcheo de por vida en el beisbol de invierno.

Los datos nos dicen: logró 400 victorias en los circuitos de verano (LMB) y de invierno (LMP); en ambas ligas fue Novato del Año, y participó en 9 Series del Caribe con Hermosillo, Obregón y Culiacán.

Imposible no mencionar su NO NO combinado con Emilio “Pollo” Ferrer y el primer juego perfecto en la Liga Mexicana del Pacífico.

Por algo es miembro del Recinto Sagrado del beisbol mexicano; del Latinoamericano y el del Caribe…

No terminaría.

Hoy, simple y sencillamente me pregunto si en Guaymas se tiene a Vicente Romo en un lugar especial y se considera el valor de perpetuar de alguna forma más digna su enorme trayectoria.

Y ello, sin pensar en Alfredo Ríos, Enrique Romo, Jorge Rubio, Miguel Fernández, Manuel Magallón, Memo Frayde, Armando Murillo, Lorenzo López, Kiko Castro, “El Indio” Bernal, Arturo Cacheux, Ronnie Camacho, Pepe Leyva, Ramsés Chena, entre otros estrellas del beisbol de la Invernal de Sonora y Sonora-Sinaloa cuando fueron los campeonísimos Ostioneros.

Pero, por hoy, pienso en Vicente “Huevo “Romo Navarro.

Díganme paisanos.

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