Al Bat

UN CAPÍTULO HISTÓRICO INOLVIDABLE

Bien anotó hoy temprano el amigo y colega Ignacio Romero Navarrete: fue en 1976 cuando se bautizó con el nombre de “Héctor Espino” al Estadio de los Naranjeros de Hermosillo que desde 1972 hasta ese año se llamó “El Coloso del Choyal”.

“Hoy se cumplen 44 años desde aquel jueves 22 de enero de 1976 cuando el entonces gobernador de Sonora, Alejandro Carrillo Marcor, firmó el decreto para que el estadio del Choyal que contaba con más de tres años de haber sido inaugurado y sin tener nombre oficial llevara el nombre de “Héctor Espino”.

Todo indica que las autoridades estaban considerando la posibilidad de ponerle el nombre del brillante jugador al estadio y se animaron a tomar la decisión cuando en el segundo juego de la semifinal contra Los Mochis “El Superman de Chihuahua” conectó tres cuadrangulares para contribuir a que los Naranjeros lograran la victoria por 7-6.

Las palabras del mandatario fueron: “El Gobierno del Estado ha acordado en honor a este joven deportista distinguido que el estadio anónimo lleve desde hoy su nombre; queremos testimoniar el consenso de la opinión pública y perpetuar su nombre dándoselo al estadio de béisbol”.

Arcadio Valenzuela que entonces encabezaba la directiva de los Naranjeros agradeció al Gobierno del Estado esta determinación diciendo que Héctor Espino era una gran figura deportiva cuyo nombre merecía  inmortalizarse.

Por supuesto que este acontecimiento motivo aún más a Héctor Espino que fue pieza fundamental para que Hermosillo conquistara su VI Campeonato y ganara por primera vez el título de la Serie del Caribe para México que ese año se realizó en República Dominicana donde además fue el jugador más valioso e integrante del equipo ideal”.

Así es, mi Nacho.

Era boy.

Página histórica

Sobre aquel histórico capítulo también he escrito muchas páginas a través de Al Bat.

En una de ellas, por ejemplo, escribí que fue el 24 de enero de 1976 cuando se publicó, ya en el Boletín Oficial No. 7 del Gobierno del Estado, Tomo XCVII, que el estadio denominado “Coloso del Choyal” recibía el nombre de Héctor Espino.

¡Honor en el tiempo a tan grande protagonista de nuestra pelota mexicana, con proyección al beisbol de Estados Unidos y el Caribe!, puntualicé esa vez.

Dije también que dos días después, en la noche del 26, se llevó a cabo la develación de la placa en un significativo y emotivo acto encabezado por el  gobernador Alejandro Carrillo Marcor para así perpetuar en el inmueble la memoria del mejor bateador que hasta la fecha ha existido en México.

Al descorrer las cortinas que cubrían la placa, se pudo leer la leyenda “Estadio Héctor Espino. Deportista Ejemplar. Enero de 1976”.

Esa noche acompañaron al gobernador, su esposa Aurea Castro; el secretario de Gobierno, Raúl Encinas Alcántar; el presidente de la franquicia Naranja,  Arcadio Valenzuela, y directivos como  Tadeo Iruretagoyena, quienes minutos después se trasladaron hasta el diamante para rendirle a Espino un emotivo homenaje. Al lado del famoso No. 21, estaría su esposa Carmen Vázquez y sus vástagos, niños entonces.

Por supuesto, las muestras de cariño, aprecio y admiración de los aficionados por el gran toletero nacido en la Colonia Dale, en la Ciudad de Chihuahua,  fueron por demás elocuentes.

El homenaje se dio en el tercer partido de la serie contra los Yaquis de Obregón a quienes los Naranjeros esa noche apalearon 9-1 poniéndose arriba 2-1 en la fase final de la postemporada.

Y si, como bien anotó Nacho, el bautizo del inmueble ocurrió días después de que Espino bateara tres jonrones (18 de enero) en un juego de play-off contra los Cañeros de Los Mochis.

Lo invito a que se traslade a aquellos postreros días en lo que entonces escribí sobre el tema y cómo se llegó a que se bautizara el estadio con el nombre de Héctor Espino.

Qué mejor rememorar hoy esa fecha:

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