Al Bat

Doble Play

Por Jesús Alberto Rubio

Yes!: Con gran aceptación circula –tiene gran impacto permea en el medio periodístico– de manera excelente la revista especializada en beisbol, Doble Play, la que se distingue por su calidad en diseño y contenido.

Magnífico.

Una revista de relieve; un producto editorial orientado al deporte rey; un contenido del todo profesional y con un toque agradable, distinto, innovador.

Además, le adelanto la grata noticia: Su director general, el Lic., Eduardo Salcedo Platt, me ha invitado a colaborar a partir del próximo número y pues ya diré usted si no estamos más que de plácemes.

Excelente, Eduardo.

Miguel Ortega

El Ing. Miguel Ortega Romero, pítcher de los Búhos de la Unison) también aborda el tema de Félix Hernández y el otorgamiento del Cy Young:

“Jesús Alberto: Mi punto de vista sobre el asunto de Félix Hernández: Entiendo que el premio Cy Young es otorgado al mejor pitcher de La Liga Nacional o Americana y el renglón de ganados y perdidos, es sólo un complemento de nos números debido a que este factor está fuera del control de los lanzadores.

Razones:

El Lanzador es sólo un protagonista (de los más importantes) en el resultado de un juego de beisbol.

La ofensiva, y defensiva (factor importante), está totalmente fuera de control del lanzador.

En el beisbol moderno, la suerte de un lanzador abridor, está a veces en las manos de 5 o 6 relevistas, aparte del manager.

Es factor las carreras limpias que te anoten.

Es factor si das bases por bolas, por ser un elemento que no tiene defensa.

Es factor el porcentaje de bateo del contrario.

El Cy Young no es un premio al que gane mas juegos sino simplemente al mejor  lanzador.

Félix Hernández no tiene control sobre lo que batean sus compañeros.

No tiene control sobre los errores que comete un manejador al hacer los cambios de lanzadores y echan por la borda las actuaciones de un inicialista.

Carreras limpias, salidas de calidad, son factores vitales en el éxito de un lanzador.

Te saludo con afecto”.

Juan A. Jasso: Serpientes y Escaleras:

El Ingeniero Juan Antonio Jasso vuelve a la carga en este cierre de la primera vuelta y nos apunta:

“Mi estimado Jesús: Dice el viejo refrán, “del plato a la boca se cae la sopa”. Ayer, cuando Hermosillo había fabricado las tres carreras, me dije, “suficiente para Travis Blackey” y bueno, ya ves lo que pasó.

Después de esa desagradable derrota, pensé que la jornada de ayer se podía comparar con un juego de serpientes y escaleras:

Primero vemos el equipo de los Mochis, el cual por haber perdido esa última serie la serpiente lo mandó hasta el séptimo lugar, después de haber estado en primer y segundo lugar compartiendo con los grandes. Es decir, los dados le dieron los puntos para bajarlo al caer en la bajada de las serpientes.

Caso contrario Obregón, que subió por la escalera hasta el mismísimo segundo lugar. De igual forma Culiacán, de quien se escuchaban fuertes los rumores sobre remover a su timón, ¿pero qué pasó?; bueno, sacó los dados buenos y subió por la escalera hasta el mismo tercer sitio.

En Mazatlán reviste importancia su derrota pues estaba con una ventaja de cuatro carreras, pero nuevamente, sacó dados cargados de pólvora de Navojoa y lo mandó hasta el quinto después de haber acariciado una mejor posición.

Finalmente, Mexicali y Hermosillo se movieron en el juego a medias tintas y Guasave consolida su buen paso desde el inicio y Navojoa lo mismo pero en sentido contrario. Un saludo amigo y que pases buen día”.

C.P. Bernabé López Padilla

Desde Los Mochis, Sinaloa, el contador Bernabé López Padilla también toca una temática por demás relevante:

Jesús Alberto: Te felicito por tu magnífica idea de mantener vivos los recuerdos del beisbol mexicano de otras épocas, tan importantes como la presente.

En cuanto a los comentarios de que Ron Washington manejó mal, no estoy de acuerdo.

El que ha jugado beisbol sabe que los peloteros no son infalibles y que por lo tanto hay muchas instrucciones que un manager da, y simplemente no son ejecutadas como se pensaron, sólo porque el jugador cometió un error, el cual puede ser mental o físico.

Ningún fanático puede saber que lanzamiento ordenó Ron para Rentería. Tampoco sabremos si el lanzador tiró exactamente por donde el manager lo pidió o si se le fue la bola por donde no quería ponerla.

Ahora bien, es muy común que el manager ordene una jugada y si salió bien, lo consideran un genio, pero si fue lo contrario,  entonces es un estúpido.

Estoy seguro que Washington no es ningún tonto ya que por lo pronto hizo campeón a Texas pasando sobre el Yankees y Rangers lo volvió a contratar.

Esto me lleva a recordar la temporada 1976-77 en que Mazatlán con Alfredo Ortiz como manager fue el campeón. Los Venados jugaban el play off contra Navojoa en Mazatlán; Héctor Espino estaba reforzando al equipo local y, Rafael García, lanzaba por los Mayos.

De pronto con hombres en primera y segunda viene a batear Espino; los aficionados locales se animaron al máximo y cuando todos esperábamos un jonrón del Supermán de Chihuahua, pero éste tocó la bola por tercera base. Los corredores avanzaron y Espino llegó quieto a primera.

Enseguida vino Jeff Leonard y pegó un doblete entre right center que empujo dos y luego Lyman Bostock conectó línea de hit al derecho que trajo otras dos. Allí salió el pitcher Mayo, y en esa entrada los Venados aseguraron su participación en la final por el campeonato.

La jugada hizo que la afición mazatleca se volcara en elogios para el Zurdo Ortiz y de golpe y porrazo lo consideraran el mejor manager de México.

Por mi parte, siempre he criticado esa jugada, ya que mandar tocar a Espino, que igual sabía chocar la pelota que ponerle fuerza y sacarla del parque, era un sacrilegio.

A la noche siguiente viaje por ferrocarril de Mazatlán a Caborca y en el tren me encontré a Rafael García y a su familia que iban a Navojoa.

Lo clásico era comentar la jugada de toque de Espino, y reconoció que ni él ni su manager esperaban que el chihuahuense fuera a tocar y que después que lo hizo hasta se sintió aliviado porque tenía miedo de que Espino le diera un garrotazo.

Lo malo, dijo, es que Leonard le pegó bien a una bola alta y afuera, por lo que tuvo suerte. “Allí perdí la calma y ya no pude poner la bola donde quería y me fui abajo en la cuenta, de manera que  tuve que pasar una por el centro y  Bostock me dio el hit del remache. Así es el juego”, me dijo ya resignado.

Ciertamente, en ocasiones uno recibe batazos que están a punto de ser home runs y son atrapados y se convierten en simples outs; pero en otras, un “tigrazo” que apenas cae atrás del infild o un error inconcebible, te hace perder un juego. Por eso el beisbol es el rey de los deportes.

Te saludo cordialmente y lo hago extensivos a los aficionados que leen tu página y en especial a aquellos peloteros veteranos que en algún rincón de México se encuentran recordando sus hazañas, dejándose querer por los viejos aficionados, que igual los aplaudían que les mentaban la madre”.

Jesús Varona

Ángel Torres, primero de izquierda a derecha.
Angel Torres, primero de izquierda a derecha.

Respecto a la columna de ayer: Extraordinario este trabajo por la cantidad de temas que toca. El de Julio César, y me lo había mandado. De todas formas, se trata profundamente todos los aspectos del pitcheo y el juego en general, el arbitraje, etc.

Pero lo que me sorprendió fue lo de DON ANGEL TORRES, sin duda un verdadero valor del base ball; una figura de primerísima línea.

Ojalá  se recupere totalmente del mal que dices padece y convalece junto a su familia. Nuestro pensamiento meditativo estará junto a él en este momento. Triste noticia amigo. – Saludos  J.”.

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