Al Bat

Aguila de Veracruz.
Aguila de Veracruz.

Era un zoológico natural

Jesús Alberto Rubio

beisrubio@gmail.com

(Primera parte).

Caray, me enamoré de Veracruz no sólo por el Aguila y su viejo Parque Deportivo Veracruzano; los Azules de Coatza, Chileros de Xalapa, Gallos de Santa Rosa o Cafeteros de Córdoba y su Beisborama llamado por el “Cananea” Reyes como el “Canibal Park”.

Siento a Veracruz no sólo por la historia de Verde, Bragaña y Dihigo… o el café de Coatepec, el chipichipi xalapeño o los Portales y la Parroquia, Plaza de Armas y el Malecón de Veracruz.

Mire usted: Quienes vivimos en Veracruz en los años 70´s, imposible olvidar la majestuosa variedad de flora y fauna, con zonas que eran un vergel y zoológico al natural.

Por ello, también me enamoré de la costa jarocha, además de su música, historia, tradiciones, costumbre y su gente.

Aquellos años, me tocó disfrutar el paisaje de México a Veracruz, tanto por ferrocarril como en autobús y, en verdad, era todo un deleite sentir, respirar y ver todo aquel hermoso paisaje.

Cuando el viaje era en tren, salíamos a las diez de la noche desde la Estación Balbuena de la Cd. de México y nos amanecía adelante de las Cumbres de Maltrata, llegando a Orizaba.

Admirábamos la belleza singular del Pico de Orizaba; Cd. Mendoza (Santa Rosa); Fortín de las Flores, Córdoba y ¡vámonos para Veracruz!

Si viajábamos por autobús, vía Xalapa, qué disfrute ver el Cofre de Perote pasando por Las Vigas y sus viviendas de madera; lo mismo, cuánta belleza su vegetación de altitud, rodeada de pinos y cubierta de neblina., ¡qué primor natural!

La comunicóloga Clemencia Griselda Guzmán Hernández, una de las hijas del general brigadier tlacotalpeño, Juan Guzmán García, y doña Trinidad Hernández Cárdenas, nativa de Mineral del Monte (Real del Monte), Hidalgo, traslada su memoria a aquella su infancia jarocha:

“En los médanos que existían pegados al Panteón Veracruzano, atrás de la Colonia Militar, y Quinta Rosalía  camino al “Campo Militar La Boticaria” podíamos ver el pantano donde hoy se ubica el Fraccionamiento Floresta, y otras colonias aledañas, como un espejo (laguna- humedales) hasta “Las Bajadas” y la pequeña carretera Federal pasando en medio de sendos pantanos.

Recuerdo que hasta donde nos alcanzaba la vista, se observaba agua, que incluso en tiempo de secas era casi imposible atravesar y, había partes que nos hundíamos la mitad del cuerpo; ¡mejor ahí nos deteníamos!

Por qué no recordar nuestras raíces al visitar la tierra de los abuelos (no había carretera): Tlacotalpan y la Cuenca del Papaloapan.

La lancha rápida nos bajaba enfrente del mercado municipal y en la orilla del río había una cantidad importante de peces que a simple vista observamos de tismiche y naca.

Y, qué cosa, los cangrejos, tronaban como ejotes, cuando los pisábamos al bajar de la lancha.

En el invierno de la zona Sotavento, se dejaban ver parvadas de cientos de canate pato golondrino (pato pequeño con muy poca carne) que por cierto mataron por cientos, miles todos los días, contaminación de ríos y lagunas destruyendo su hábitat  secando (humedales, esteros, pantanos, ciénega) y abusando en el  cambio del uso de suelo.

Ahora, románticamente, nos hablan en algunos sones jarochos del suave graznido del canate. Quiero decirles que estas pequeñas aves migratorias vienen desde de Canadá y E.U., ahora sólo llegan en cantidades muy pequeñas en comparación  a los que antaño  vimos llegar.

Así, también en ese hermoso Río Papaloapan, casi ya no tenemos peces.

Qué diferencia, ahora, entre quienes tuvimos la fortuna de conocer el Río Coatzacoalcos, no a la salida al mar, o cerca de Minatitlán, sino río arriba entrando adelante de la Finca Sayula y la Ranchería Nuevo Morelos, que por cierto en ese tiempo no existía.

Por la carretera de Acayucan a Matías Romero, se entraba montando a caballo en una selva tropical hasta encontrar el Río Coatzacoalcos; eran unos cromos de ensueño algo increíble.

En el trayecto veíamos pequeños lagos con unas vistas contrastantes hermosas, contemplándolas  sentados desde pequeños montículos que presumíamos eran pirámides por estar alineadas en forma simétrica en una superficie plana.

Los oriundos de esta región nos platicaban de la diversidad de fauna que vivía en esa selva, desde un venado enano o mazatl, tapir, manatí, cerdo salvaje, armadillo, etc., etc. y aves de toda clase: de rapiña, de ornato el azulejo, cardenal, guichos, loros y aves tropicales o bien animales de sangre fría: cocodrilos, iguanas, garrobos, teteretes, lagartijas, etc., etc.

La variedad era increíble podías observarlas con toda calma sin que nadie les agrediera y menos aun enjaularlas para vender con tanta barbarie, destruyendo todo lo que se mueve, arrebatando  la vida de los otros seres vivos como si todo nos perteneciera.

Sólo observando esos paisajes y esos sonidos puedes describirlo.

Los lugareños, ya a finales de los 50´s y 60´s,  hablaban tímidamente que les afectaba los productos del petróleo;aún no se veía el desastre ecológico que ahora Vemos macroscópicamente y microscópicamente enfrente de Coatzacoalcos Minatitlán y municipios cercanos.

Quise hacer esta remembranza de mi querido estado, puntualizando la zona Veracruz y municipios conurbados, Cuenca del Río Papaloapan y la del Río Coatzacoalcos.

Hablo como ciudadana mexicana y veracruzana, no como investigadora ni científica.

Los seres humanos hemos roto el equilibrio de los ecosistemas asociados con los que debemos convivir con armonía y respetar.

Hoy se han alterado las relaciones ecológicas y dinámicas de la flora y fauna,  destruyendo  los requerimientos físicos y ambientales de las especies, interacciones ecológicas de las especies y la dinámica de los bosques, pantanos, manglares, esteros, humedales, etc., etc.

No estamos en contra del avance tecnológico, industrial, construcción de fraccionamientos; sabemos que los requerimientos en las grandes ciudades es expandirse. Pero ya es hora de respetar nuestras zonas naturales toda vez se está creando un desierto y una plancha de chapopote y cemento.

Adiós pantanos, manglares, esteros, humedales, etc., etc.

Autoridades, fraccionadores:

Por favor, traten de construir en zonas más alejadas, respetando el entorno que ha construido la naturaleza en miles de años…. y que ustedes los destruyen con sus máquinas en sólo días o semanas.

(Continuará).

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