Sudáfrica extrañará al Tri

El Himno Nacional Mexicano retumbó majestuosos en la modernidad del estadio.
El Himno Nacional Mexicano retumbó majestuosos en la modernidad del estadio.

Johannesburgo .-La cita histórica había llegado. El destino lo tenía claro y quiso que el momento de México se diera en la cuna del hombre: África sería testigo de la revolución Tricolor o de la vuelta a casa con el orgullo en alto.

La Ciudad del Soccer estaba verde, el Soccer City albergaba a miles de compatriotas que inundaban de alegría y fiesta la noche sudafricana como una ola mexicana apoyando a 11 guerreros aztecas en tierras lejanas.

Aguirre sorprendió a propios y extraños cuando salieron a calentar dos cabezas sin cabello. Junto al Conejo aparecía un viejo conocido de los argentinos que había hecho historia en la mítica Bombonera de Maradona, el Bofo Bautista iría de titular con casaca número 21.

Sombreros charros, bufandas, banderas, penachos, tres colores y sonrisas. La afición mexicana era un torbellino de emociones que impulsaba en el estadio la fiesta del futbol.

El Diego se paseaba por la cancha, en la tribuna, en la confianza de los argentinos, sin embargo otros dioses reinaban en el sueño africano y esos estaban enfundados con playeras verdes y un águila en el centro.

El Himno Nacional Mexicano retumbó majestuosos en la modernidad del estadio. La mesa estaba puesta, los ojos mexicanos estaban fijos en un objetivo, la pelota ya iba rodar.

Sombreros charros, bufandas, banderas, penachos, tres colores y sonrisas. La afición mexicana era un torbellino de emociones.
Sombreros charros, bufandas, banderas, penachos, tres colores y sonrisas. La afición mexicana era un torbellino de emociones .

Sonó el silbato y el nerviosismo se derramó en la cancha, una pelota era el centro del mundo y sólo faltaba cantar la palabra gol.

Como se había soñado lo verde bailaban a los pamperos. El toque, la velocidad, la cadencia era del Tri. Salcido detonó el cañón y reventó el larguero, el grito del estadio no terminaba aún cuando Guardado rozó el madero minutos después. México quería el partido.

Un garrafal error arbitral permitió un infame primer tanto argentino. Carlos Tévez estaba en fuera de lugar por metros, pero el abanderado y Rosetti se despidieron de la Copa del Mundo con una decisión absurda.

El nerviosismo hizo presa a los jugadores verdes y Osorio regaló un balón que Higuaín depositó en las redes aztecas. El dos a cero estaba pintado

Medio tiempo. La angustia descansó al igual que la molestia general por el error de Rosetti. El ánimo mexicano en el inmueble estaba sufriendo, la suerte estaba afectando una vez más.

Las vuvuselas anunciaron el segundo tiempo y la ilusión volvía a renacer.

El Apache Tévez la volvió a sepultar con un rayo de su pierna derecha que se anidó en el ángulo para el tercero albiceleste.

El Tri siguió intentando con disparos, con el sonido de las vuvuselas en el aire, con el orgullo de su gente envuelta en verde en las tribunas.

Al 70’ México se sacó la frustración, la nueva joya agarró una pelota y con velocidad reventó las redes, El Chicharito Hernández demostró toda su valía y regaló a la afición mexicana un detalle en medio del desierto africano.

Los minutos avanzaban y la aventura mundialista de los verdes iba cediendo.

Otro Mundial se fue. México repitió la instancia y su afición volvió a sacar 10 de calificación. Sudáfrica 2010 se acerca a su final, un campeón alzará la Copa, pero en el ambiente se extrañarán los sombreros, los zarapes, el sabor a tequila, la alegría y las canciones mexicanas.

Se acabó el viaje, el Tri regresa con la cara en alto, su hinchada dio vida al Mundial.

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