¡¡Que siga la fiesta!!

España sigue de fiesta. Foto: fifa.com
España sigue de fiesta. Foto: fifa.com

* Los integrantes de la selección de España, campeona del mundo, festejaron en grande. La realeza se hizo presente y el holandés Wesley Sneijder fue al vestidor de la “Furia” a felicitar a los nuevos monarcas

Johannesburgo, Sudáfrica.- Por un momento se hizo el silencio en el vestuario español, apenas 20 minutos después de haber levantado el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA en el estadio Soccer City de Johannesburgo. Los jugadores miraban sus teléfonos y tecleaban afanosamente, mientras se les escapaban sonrisas.

Pero una imagen en los televisores les sacó de su ensimismamiento. “¡¡Grande Andrés!!”, gritaron al unísono al ver el gol del centrocampista que les había dado la victoria ante Países Bajos en la final de Sudáfrica 2010. Mientras el goleador se hacía a una esquina del vestuario, el resto de los jugadores brincaban y cantaban pasándose el trofeo uno a otro, pidiendo una foto besándolo. Todos vestían ya una camiseta roja con la ansiada primera estrella bordada sobre el escudo. Ni la entrada en el vestuario de tres representantes de la familia real española, la Reina Sofía, el Príncipe Felipe y la Princesa Letizia amainó los gritos.

Abrazos y besos y una foto de familia a la que también su sumó el tenista Rafael Nadal, vestido como un auténtico hincha: bandera rojigualda a modo de capa, bufanda atada a la cabeza y la cara pintada. “He llorado como un niño”, confesaba con los ojos todavía brillantes. Y mientras posaban para las fotos, coreando el “campeones, campeones”, el canto cambió de escala. El cantante lírico Plácido Domingo se unió a los jugadores y arrancó los aplausos de todo el vestuario.

¿Dónde está Reina?
No, los jugadores no preguntaban por su alteza real que ya estaba situada frente a las cámaras, era el portero suplente, Pepe Reina, el que faltaba, retrasado por su cita en con el control antidopaje. El grupo es una piña y se demuestra en esos pequeños detalles. E incluso en la intimidad del vestuario queda patente la discreción del seleccionador Vicente del Bosque, que miraba desde un lateral la celebración mientra respondía emocionado a las felicitaciones telefónicas de familiares y amigos.

“Venga tío, pásala”, le gritaron a Sergio Ramos tras su tercera pose besando la Copa Mundial. Mientras, algunos jugadores firmaban camisetas y Víctor Valdés se quitaba la suya para regalársela a uno de los voluntarios que cuidan de que todo esté en orden en el vestuario.

Tras la rehidratación con bebidas energéticas, el cuerpo pedía más y arrancaron los brindis con cerveza. Y con un botellín en la mano, Cesc y Puyol regresaron abrazados al césped, para disfrutar en silencio en el campo de batalla luego de la victoria. Mientras Piqué se movía de un lado a otro nervioso, quería llevarse la red que había recibido el golazo de Iniesta.

“Pero, ¿y la música?”, reclamó de repente una voz en medio del alborozo. Tardaron en responder al pedido pero finalmente la fiesta tomó ritmo. “¿Dónde está Shakira?”, grita Capdevilla, con un cubo en la cabeza (¿?), con ganas de bailar. Pero entonces entró Reina como una exhalación y al grito de “¡Camarero!” (canción irónica con la que celebraron la Euro en Madrid), el vestuario se volvió a inundar de vítores y emociones. Las risas, los brinds, las fotos y los mensajes y llamadas se prolongaron por horas.

Abandonamos la escena con discreción para no interrumpir, y en la puerta encontramos a Wesley Sneijder, con gesto muy serio, esperando pacientemente a que sus rivales le permitiesen entrar a felicitarlos. Todo un ejemplo. (Información FIFA.com)

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