Hugo, el mejor futbolista de México

Hugo Sánchez, indudablemente es el mejor futbolista que ha dado México en todos los tiempos. Foto: fifa.com
Hugo Sánchez, indudablemente es el mejor futbolista que ha dado México en todos los tiempos. Foto: fifa.com

* Pocos delanteros en la historia pueden presumir su palmarés: cinco títulos de goleo en España, uno en México, una Bota de Oro, tres Copas Mundiales de la FIFA disputadas, integrante del XI histórico del Real Madrid, un remate bautizado con su nombre… Indudablemente, es difícil ir más alto de donde Hugo Sánchez llegó en su carrera

Curiosamente, pocos saben que Hugol comenzó su carrera como extremo izquierdo. Sus primero años con los Pumas mexicanos los pasó ahí hasta que, en conjunto con otra leyenda, Bora Milutinovic, entonces técnico de los universitarios, decidieron que podía ser más efectivo en la punta del ataque. El resto es historia conocida.

Hugo nació en la Ciudad de México un 11 de julio de 1958. A pesar de que, por su estatura (1,78 metros), no entraba dentro del molde del ariete clásico, paliaba esos centímetros de menos con una impresionante habilidad acrobática, aprendida en la práctica juvenil de la gimnasia, y por los entrenamientos de repetición, ejecutados hasta el cansancio durante su carrera.

Se puede decir que el delantero tenía el fútbol en los genes. Su padre fue un número 9 semiprofesional y su hermano mayor, Horacio, fue portero de varios equipos mexicanos, que incluso disputó con la selección el Torneo Olímpico de Fútbol Munich 1972.

Precocidad inaudita
Sánchez comenzó su carrera a los 15 años, precisamente gracias a su hermano, a quien acompañaba a los entrenamientos de la selección amateur.  El joven no podía aguantar las ganas de pisar el terreno y en cada ocasión pedía que lo incluyeran en los partidos interescuadras. Tras varias negativas por su edad, consiguió su objetivo, y sus condiciones maravillaron al cuerpo técnico, que lo invitó a formar parte del representativo.

Con ese equipo ganó el Torneo Juvenil de Cannes en 1975 y fue la figura del afamado Torneo Esperanzas de Toulon. Por esas actuaciones recibió el apodo de Niño de Oro, firmó con los Pumas de la UNAM su primer contrato profesional y participó en el Torneo Olímpico de Fútbol Montreal 1976. Ese mismo año ganó su primer título de liga con los universitarios, y poco tiempo después recibió su primer llamado a la selección absoluta.

Su carrera avanzaba vertiginosamente. Con sólo 19 años disputó su primer Mundial, en Argentina 1978, pero México tuvo la peor actuación de su historia, al perder sus tres partidos. Pese a ello, Hugo no se detuvo. En 1979 ganó su primer campeonato de goleo y en 1980-81, sus tantos llevaron a Pumas a su segundo título de liga. Sus actuaciones fueron tan descollantes que un grande de España, el Atlético de Madrid, tocó a su puerta, y é, ambicioso y aventurero, no pudo resistirse al llamado.

Consolidación española
En aquel entonces era totalmente inusitado para un mexicano el probar suerte en el Viejo Continente, y Hugo sufrió en su primera temporada, durante la cual fue mayormente suplente y apenas marcó ocho goles. Los rumores sobre un regreso a México se intensificaban, alentados por la sorprendente eliminación de la Tricolor en la fase clasificatoria rumbo a España 1982.

Pero, apoyado por el presidente colchonero Vicente Calderón, Sánchez se aferró al sueño europeo, y la apuesta rindió frutos. En su etapa con el Aleti marcó 54 goles en 111 partidos y ganó su primer “Pichichi”, en la temporada 1984-85, sacudiendo las redes 19 veces. Al terminar ese torneo, en un traspaso polémico, el “9” pasó a formar parte del archirrival, el Real Madrid.

Ahí, Hugo encontró un alma gemela que igualaba al milímetro sus ambiciones. “Lo que siempre me impresionó del club es que, desde el presidente hasta el empleado de la limpieza, todos tienen el mismo objetivo: ser campeones”, comentó recientemente. Y logró precisamente eso. En su etapa merengue, ganó cinco títulos de liga consecutivos y añadió cuatro “Pichichis” a su colección.

Pero no sólo fueron sus goles, sino la calidad de los mismos. Sánchez era un rematador completísimo. Sabía estar en el lugar preciso, en el momento indicado y marcaba de todas las maneras posibles. Tenía un extraordinario disparo de media distancia, sólo superado por su impresionante remate de cabeza, que a su vez se veía opacado por sus huguinas, variante personal de la chilena que sorprendía a los porteros rivales. Su celebración también se volvió una referencia: una voltereta en el aire seguida de un gesto de victoria con los brazos.

Hitos y gloria
La temporada 1989-90 fue la mejor de su carrera. Empató el récord histórico de máximo goleador de la Liga en una temporada, con 38, que le sirvieron también para llevarse la Bota de Oro al mejor anotador en Europa. Además, en ese torneo marcó el mejor tanto de su carrera, una huguina impensable que desafió los límites de la gravedad. A esa anotación se la llama el Señor gol, porque es lo que se puede leer si se deletrea al revés la palabra “Logroñés” en español, su rival de esa tarde.

Esa temporada endulzó la amargura de no poder participar en Italia 1990 por estar suspendido México. En general, Hugo tuvo un paso agridulce con el Tricolor. Sólo pudo marcar una vez en ocho partidos mundialistas, y falló un penal en México 1986. Tras ese torneo, su magia volvería sólo hasta la Copa América 1993, en la que, con 35 años cumplidos, fue fundamental para el histórico subcampeonato.

Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada. Una seria lesión lo alejó de las canchas en la temporada 1990-91 y un año más tarde, el Real Madrid decidió traspasarlo al América de su país. Pasó por varios equipos de México y Europa, pero nunca perdió su olfato goleador. Tras una fructífera carrera que incluyó 479 goles en 849 partidos, Hugol se retiró a los 39 años en el Celaya, en 1997, no sin antes marcar un golazo de tijera en el partido homenaje que le realizara el Real Madrid.

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