Los Mejores entre los Mejores para FIFA

Los ganadores al premio Mejor Jugador Mundial de la FIFA desde que se instituyó en 1991. Foto: pitlane.mx
Los ganadores al premio Mejor Jugador Mundial de la FIFA desde que se instituyó en 1991. Foto: pitlane.mx

* Pelé, Di Stéfano, Maradona, Puskas, Platini, Beckenbauer y Cruyff son casi deidades en el panteón del deporte rey. Sin embargo, como el premio al Jugador Mundial de la FIFA se creó hasta 1991, estos astros históricos nunca llegaron a recibir el galardón

Pero no han sido pocos los grandes nombres -la flor y la nata de la época moderna- que han alzado el trofeo desde su origen. Acompaña a FIFA.com en un repaso a esos catorce grandes innovadores y artistas que han tenido el honor de recibir la distinción individual más prestigiosa del mundo del fútbol.

Lothar Matthäus – 1991

La primera edición del trofeo sirvió para recompensar el arrojo y el esfuerzo, más que una creatividad sublime. El mariscal ofensivo del mediocampo y capitán del Inter de Milán, artífice de la victoria de Alemania en la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990, era reputado por entregarse siempre al máximo y por ser un auténtico líder. “Nunca fui el jugador de más calidad”, dijo siempre Matthäus. “Pero siempre sabía cómo cumplir”. Su historial es un compendio de récords: participó en 25 partidos y cinco ediciones de la Copa Mundial de la FIFA, así como en 150 encuentros con la selección alemana, ganó seis títulos de liga con el Bayern de Múnich, cinco Copas de Alemania, dos Copas de la UEFA, una Copa Mundial de la FIFA y un Campeonato Europeo de la UEFA. Su capacidad para cumplir está pues fuera de toda duda.

Marco van Basten – 1992

La carrera del holandés llegó a su fin de forma trágica y prematura por la dureza de las entradas que sufrió, que le obligaron a someterse sin éxito a varias operaciones de rodilla. No obstante, en 1992 el jugador del AC Milan y del combinado nacional neerlandés era intocable. Posiblemente el mejor delantero de su generación, desempeñó un papel fundamental en el triunfo de Holanda en el Campeonato Europeo de la UEFA 1988, celebrado en Alemania. Su capacidad para jugar de espaldas a la portería y superar a los mejores defensas únicamente era igualada por su destreza en la finalización. Su asombrosa volea sin ángulo contra la Unión Soviética en la final de la Eurocopa 1988 permanecerá por siempre en la memoria colectiva de los aficionados al fútbol como uno de los goles más sublimes que se hayan marcado o imaginado nunca.

Roberto Baggio – 1993

Le llamaban “la divina coleta”. Devoto budista en una Italia predominantemente católica, Baggio siempre ha tenido ideas propias. Y, dentro del campo, nadie podía superar su visión de juego, la precisión de sus pases, sus regates y su capacidad para resolver por sí solo un partido. Pocos olvidarán los disturbios que se produjeron en las calles de Florencia el día que el Fiorentina lo vendió al Juventus, club con el que ganaría una Copa de la UEFA. Posteriormente, en su segunda Copa Mundial de la FIFA, la de EEUU 1994, condujo a Italia a la final. En aquel encuentro, el astro de los Azzurri vivió un momento trágico al fallar en la tanda de penales: envió el balón a las nubes, dando así a Brasil su primer título mundial desde 1970. Luego vino un periodo de lesiones y recuperaciones, durante el que mantuvo su condición de ídolo en Italia, y acabó colgando las botas en 2004, a la edad ya avanzada de 37 años.

Romário – 1994

El pequeño y genial artillero brasileño se convirtió en el primer Jugador Mundial de la FIFA no europeo después de conducir a la selección brasileña a la conquista de su primera Copa Mundial de la FIFA en 24 años. También fue elegido mejor futbolista de EE UU 1994. Ese mismo año se proclamó máximo goleador de la liga española, tras una magnífica temporada en el FC Barcelona junto a Hristo Stoichkov. Jugador atípico, su afición a salir por las noches y su espíritu alegre eran una parte de su aura tan importante como su olfato de gol. A sus 45 años, Romário mantiene su popularidad intacta: tras colgar los botines con un paso por las ligas de Estados Unidos y Australia, acaba de ser electo diputado en Brasil.

George Weah – 1995

Tras haber ido a Sudamérica el año anterior, el premio al Jugador Mundial de la FIFA 1995 acabó en África. George Weah, oriundo de un país desgarrado por la guerra y de tan poca tradición futbolística como Liberia, se había convertido en un predilecto de los hinchas del AC Milan y en un cazador de goles sin parangón. Potente, directo, rápido y de una enorme calidad, “Mister” Weah fue encumbrado como mejor futbolista de África, Europa y el mundo de ese año. ¡Menudo triplete! Arsène Wenger lo descubrió al principio de su carrera y se lo llevó al Mónaco. A continuación jugaría en el PSG, antes de dar el salto a la Serie A y al Milan, donde ocupó el puesto de Marco van Basten, ganador del premio unos años antes. No defraudó como sustituto del holandés: ganó dos ligas y anotó 46 goles en tres temporadas. Posteriormente se fue a Inglaterra, donde militó en el Chelsea y el Manchester City. Tras haber costeado con su propio dinero durante años los gastos de la selección nacional liberiana, su popularidad quedó de manifiesto en las elecciones presidenciales de su país, en las que perdió por muy poco.

Ronaldo – 1996, 1997, 2002

A quienes lo miren ahora les resultará curioso imaginar la época en que Ronaldo era un extremadamente delgado y veloz delantero apodado, de forma muy apropiada, “el Fenómeno”. Sin embargo, en 1996 y 1997, cuando militaba en el Barcelona, el gran rival de su actual club, el Real Madrid, “Ronny” era insuperable. A los 17 años formó parte de la selección brasileña que ganó la Copa Mundial de la FIFA 1994, aunque no llegó a actuar en aquel torneo. En 1996 se convirtió en el Jugador Mundial de la FIFA más joven de la historia, al recibir el galardón con apenas 20 años. Después de marcar 42 goles en dos temporadas con el PSV Eindhoven, fichó por el Barça, y en su primer año en el club catalán anotó nada menos que 34 dianas. Luego se fue al Inter de Milán y al Real Madrid, para acabar recalando en el Corinthians. Desde su etapa en Italia ha sufrido innumerables lesiones, y ha atravesado varios bajones de forma. Pese a todo, esos reveses no afectaron a su capacidad goleadora en la Copa Mundial de la FIFA, puesto que se proclamó campeón y máximo anotador, con ocho tantos, del torneo celebrado en Extremo Oriente en 2002 (último año en el que fue elegido Jugador Mundial de la FIFA). Cuatro años más tarde, en Alemania, batió el récord de Gerd Müller como máximo realizador de la historia del certamen, al alcanzar la cifra de 15 goles.

Zinédine Zidane – 1998, 2000, 2003

La carrera de Zinédine Zidane, que colgó las botas con una sonada expulsión, por propinar un cabezazo que dio la vuelta al mundo a Marco Materazzi en la final de la Copa Mundial de la FIFA 2006 disputada en Berlín, siempre fue sorprendente e impredecible. Nacido en Marsella de padres argelinos, este genial futbolista de orígenes humildes fue ascendiendo hasta convertirse en el conductor de juego de la selección francesa campeona de la Copa Mundial de la FIFA 1998, ganó una Liga de Campeones de la UEFA con el Real Madrid y entró en el selecto panteón de las más grandes figuras de todos los tiempos. Zidane, dotado de una visión de juego y de una calidad increíbles, poseía la asombrosa habilidad de zafarse de tres defensores con un único pase calculado a la perfección. A pesar del agitado final que tuvo su carrera, logró marcar un gol en su segunda final mundialista este verano, tras conducir a Francia más lejos de lo que nadie esperaba. Su brillante actuación en el triunfo de su equipo sobre Brasil en cuartos de final rememoró sus días de gloria, y recordó a los aficionados lo que Zidane ha significado -y significará siempre- para el deporte rey y sus muchos entusiastas.

Rivaldo – 1999

Rivaldo, el tercer brasileño en ganar el premio, fue una de las mayores estrellas del firmamento futbolístico en 1999. Este campeón de la Copa América y de la liga española, nacido en la extrema pobreza y dotado de una zurda mágica, destacaba tanto por sus exquisitos pases como por sus embestidas ante los defensores contrarios con el balón bien protegido entre las piernas. En Barcelona alcanzó la condición de mito, y en Corea/Japón 2002 anotó cinco goles. La suerte no le acompañó en su posterior paso por el AC Milan, y regresó a Brasil para jugar en el Cruzeiro. Rivaldo pasó luego por el fútbol de Grecia y Uzbekistán, y actualmente es el Presidente del club Mogi Mirim.

Luís Figo – 2001

La deslumbrante habilidad con el balón de Figo, sobre todo por las bandas, ha hecho que muchos lo consideren el mejor jugador que haya dado nunca Portugal, y fue un ídolo de los hinchas durante sus etapas en el Barcelona y el Real Madrid. El mediocampista, que cerró su carrera en el Inter de Milán con su característico ceño fruncido, dijo en una ocasión: “Sin el fútbol no soy nada”. Figo demostró sus dotes balompédicas desde muy joven, convirtiéndose en el principal exponente de la “generación dorada” portuguesa que alcanzó por primera vez la gloria al conquistar la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA en 1991. Tras ganar dos títulos de liga con el Barça, acabó enfundándose la camiseta del Real Madrid, algo que muchos hinchas del club catalán consideraron una traición. Posteriormente se marchó a Italia, para jugar en el Inter de Milán. En Alemania 2006 la selección portuguesa, con él como estandarte, llegó a semifinales y obtuvo la segunda mejor clasificación de su historia.

Ronaldinho – 2004, 2005

Su nombre completo es Ronaldo de Assis Moreira, y su rostro es uno de los más conocidos del planeta. Este centrocampista brasileño, de sonrisa tan amplia como el cielo, es capaz de inventar las jugadas más inverosímiles, y ha hecho que el público de su país natal, de París, de Barcelona y Milán se rindiese a sus pies con sus deslumbrantes lanzamientos de falta, sus fabulosos regates, su inconfundible carrera y su maravilloso sentido posicional. Es el jugador completo, como atestigua su papel crucial tanto en el triunfo de Brasil en la Copa Mundial de la FIFA 2002 como en la extraordinaria victoria del Barcelona en la Liga de Campeones de la UEFA del año pasado. Aunque Ronaldinho sea sin duda alguna uno de los más geniales futbolistas de su generación, siempre ha conservado una gran modestia. Cuando le preguntaron si se consideraba el mejor jugador del mundo tras recibir el galardón dos años seguidos, su respuesta fue contundente: “Ni siquiera me considero el mejor jugador del Barcelona”. Dejando a un lado esta humildad, pocos poseen la creatividad de “Ronnie”, quien sueña con retornar a la selección que dirige hoy Mano Menezes.

Fabio Cannavaro – 2006

A la salida de una campaña victoriosa en Alemania, Fabio Cannavaro se convirtió en el primer defensa en ser recompensado con el título de Jugador Mundial de la FIFA. El año 2006 del napolitano quedó perfectamente cifrado en su prestación en la Copa Mundial. Cannavaro llegó a Alemania con el brazalete de capitán a raíz de la retirada internacional del incombustible Paolo Maldini. La elección del nuevo capitano no fue fruto del azar. Era el más veterano de la Azzurra y los dirigentes confiaban en su carisma, que le permitía sobresalir por encima de sus compañeros. Sin grandes atributos físicos, el entonces zaguero del Real Madrid compensaba su mediana corpulencia con un sentido de la colocación y de la anticipación fuera de lo común, y una voluntad a toda prueba. Él fue el mariscal de la defensa de hierro de la escuadra italiana que llegó hasta la final de Alemania 2006 con un único tanto en contra. Haciendo gala de su característica modestia, declaró: “Tal vez este año los delanteros no han tenido un rendimiento tan bueno. Por eso me han dado el premio a mí”.

Kaká – 2007

En 2007, el director de juego brasileño estaba en su apogeo: elegancia natural, clase en estado puro, desconcertante facilidad en su manera de acariciar el balón, de ver los huecos y de tomar las mejores decisiones… Plenas facultades. Además de ganar la Liga de Campeones de la UEFA con el AC Milan, fue el máximo goleador del máximo torneo europeo de clubes. A menudo lo colocan por detrás de los puntas, porque ahí suele ser decisivo en la transmisión del último pase o en la definición. Lo más sorprendente de su figura como futbolista es la sencillez de sus gestos, perfectos en su trazado técnico y ejecutados con una maestría total y una escalofriante sangre fría. “Es un muchacho reposado y tranquilo, que no se inclina ni hacia la efusión ni hacia la depresión”, señaló su entrenador a la sazón, Carlo Ancelotti. “Es fuerte interiormente, no hay peligro de que se le suba a la cabeza. Es un gran campeón”.

Cristiano Ronaldo – 2008

En 2008, el portugués Cristiano Ronaldo se alzó con el título de mejor jugador después de un año absolutamente excepcional: el 12 de enero regaló a los hinchas del Manchester United su primera tripleta con la camiseta roja, y terminó la temporada de la Premier League con un total impresionante de 31 goles a su nombre. Fue Bota de Oro en Europa por primera vez en su carrera, ganó el campeonato inglés con los Red Devils, y conquistó la Liga de Campeones de la UEFA aportando incluso un tanto en la final. Si bien sufriría una decepción en la Eurocopa de la UEFA con el combinado de Portugal, su comienzo del ejercicio 2008/09 con el equipo entrenado por Sir Alex Ferguson fue otro paso al frente. Inscribió su centésimo gol con el Manchester el 15 de noviembre de 2008, recién recuperado de una lesión. Insaciable, CR7 reveló en la Gala del Jugador Mundial de la FIFA sus planes para el año siguiente: “Espero volver a hacer lo mismo esta temporada. Quiero jugar todavía mejor y ganar más trofeos, colectivos e individuales, tal y como lo hice el año pasado”. Hoy brilla con la camiseta del Real Madrid.

Cuatro de los grandes ganadores del galardón. Foto: fifa.com
Cuatro de los grandes ganadores del galardón. Foto: fifa.com

Lionel Messi – 2009

El curso 2008/09 no hizo sino confirmar lo que todo el planeta fútbol ya sabía: Messi es un fenómeno. Ese año se adueñó del triplete: Liga y Copa españolas, y Liga de Campeones europea. Fue el máximo goleador de la prueba reina de clubes de la UEFA, y su última anotación la reservó para la final contra el defensor del título, el Manchester United. Si a eso añadimos sus 6 goles en la Copa del Rey, sus 22 en la Primera División española, y sus 2 dianas en la campaña victoriosa de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, donde además recibió el Balón de Oro adidas al mejor jugador del torneo, el balance resultante es sobrecogedor. “Ni en el mejor de los sueños podría haber imaginado todo lo que viví y conseguí este año. El reconocimiento es muy lindo, porque llega de parte de compañeros y entrenadores. El hecho de ser el primer argentino que lo consigue también es un gran honor”, resaltó humildemente Leo después de recibir el galardón.

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