“Estoy capacitado”: Sergio Batista

Sergio Batista, el director técnico interino de la Albiceleste, pretende quedarse permanentemente.
Sergio Batista, el director técnico interino de la Albiceleste, pretende quedarse permanentemente.

* El flamante seleccionador interino de la selección de Argentina busca convencer de que puede quedarse con el cargo de manera permanente de cara a los dos grandes desafíos del equipo: la Copa América 2011 y la Copa Mundial de la FIFA de Brasil

Buenos Aires, Argentina.- A los 47 años, el argentino Sergio Batista se encuentra ante la oportunidad de su vida. Flamante seleccionador interino de la Albiceleste, con una medalla olímpica de oro como antecedente inmediato, el Checho busca ahora convencer a la dirigencia de que puede quedarse con el cargo de manera permanente de cara a los dos grandes desafíos del equipo: la Copa América 2011 y la Copa Mundial de la FIFA de Brasil.

Mientras aguarda el atractivo partido amistoso frente a España, el ex volante central que llegó a dos finales de la Copa Mundial de la FIFA dialogó de todo con FIFA.com. Su anhelo de mantenerse en el puesto, los nuevos convocados, Diego Maradona y su paladar futbolístico: “A los españoles hay que copiarles el proyecto”.

Checho, en una entrevista que realizamos en el Torneo Olímpico de Pekín nos confesó que alguna vez pensó en no dirigir nunca más. Hoy se encuentra al frente del seleccionado mayor… vaya cambio, ¿verdad?
Así es, lo pensé cuando era ayudante de Oscar Ruggeri en San Lorenzo. La locura, la enfermedad que había alrededor del fútbol me empujó a eso. No podía salir de la cancha, había que quedarse encerrado seis horas en un vestuario por cuestiones de seguridad. “Me dedico a otra cosa”, dije.

¿Qué fue lo que más lo perturbó?
Esa enfermedad, estar cada tres partido peleando con la gente y poniendo en juego tu continuidad. Todo se basa en resultados acá: si ganás sos Gardel y si perdés no servís para nada. ¡No puede ser! Hay que entender que esto es un juego y se puede perder, incluso trabajando muy bien.

¿Siempre fue tan tranquilo como aparenta?
Aprendí… antes me peleaba mucho. No me gustaba algo y lo decía, confrontaba más. Ahora aprendí a pensar, a estar tranquilo. El fútbol no es la vida, es secundario. ¡Hay otras cosas muy importantes! Pero el fútbol es un juego. Hoy me toca estar, mañana no… pero hay que tomarlo con tranquilidad.

Es un poco contradictorio el hecho de buscar tranquilidad y asumir como seleccionador nacional, ¿no?
Lo tengo clarísimo. Antes me veían 40 mil personas y ahora 40 millones. Uno tiene la chance de darle una alegría a todo un pueblo, y por ahora lo estoy disfrutando. Si me llegan a confirmar después lo voy a disfrutar de la misma manera. Sabiendo la responsabilidad que tiene el cargo, claro. Las presiones son otras, ¡cambia todo! Pero insisto: se trata de un juego.

No es común que un entrenador interino confiese que quiere quedarse con el cargo. Lo más común hubiese sido utilizar declaraciones de rigor…
Es que yo sé que soy interino, pero trabajo como si fuese un entrenador fijo. Quiero ser técnico de la selección argentina y me siento capacitado para serlo. Desde que me dediqué a esto, lo hice para tener esta posibilidad. Espero que no me evalúen por si gano o pierdo los amistosos, pero sí por mi trabajo realizado con los juveniles y en el Olímpico. El trato con los jugadores, la metodología de trabajo, el manejo de grupo… La decisión no es mía, pero que me gustaría quedarme… ¡seguro!

¿Cómo toma el apoyo público de los jugadores?
Les tengo que agradecer. En lo personal, es una satisfacción enorme que Messi, el mejor del mundo, diga esas cosas: quiere decir que viene, disfruta y está feliz. Pero destaco a todos: lo buena gente que son y lo comprometidos que están, como han demostrado en el amistoso con Irlanda.

¿Es tan difícil manejar un vestuario con muchas estrellas?
Y, es muy difícil. Yo dejo que los jugadores hagan y observo. Si noto algo raro, armo una reunión e intervengo. Muchas veces es mejor tener a una buena persona antes que a un muy buen jugador que complique la convivencia. De todos modos, estos chicos nunca han generado ningún inconveniente. Y son jugadores importantísimos, ¿eh? Pero conmigo nunca demostraron eso.

Hablando de estrellas, ¿Román Riquelme vuelve a tener la puerta abierta de la selección?
Es un jugador de selección, que puede aportarle mucho al equipo y a los pibes. Cuando esté bien seguramente va a tener la oportunidad que siempre tuvo conmigo. Tenemos una buena amistad, estuvimos juntos en el Olímpico.

Se ha dicho mucho sobre la personalidad de Riquelme. ¿Qué podría decir al respecto?
Es una persona especial, con una personalidad que hay que saber entender. No habla siempre, sólo cuando tiene que hacerlo. Insisto, hay que saber llevarlo, tiene su carácter fuerte.

Hablemos de su lista para el partido con España. ¿Qué le aportan jugadores como Javier Zanetti, Esteban Cambiasso, Andrés D’Alessandro y Gabriel Milito?
Experiencia. Acá hay que hacer un proyecto para 2014, pero no se puede empezar con todos pibes. Los equipos se conforman con experiencia y juventud. Los chicos se van a ir sumando y aprendiendo de los grandes, en la cancha y afuera. Y además tenemos la Copa América en pocos meses. No me fijo en la edad, sino en su condición física y futbolística.

El caso de Zanetti ya es emblemático en el fútbol argentino…
Me gusta mucho, un jugador para lo que pretendo del equipo. Hoy, ¿eh? Hoy, es el ideal. Tiene proyección, buen dominio de pelota, muchos partidos en la selección. Puede enseñarle lo que es la selección a los jugadores que representan el futuro, como Pablo Zabaleta y Marcos Angeleri. Del otro lado, Heinze puede enseñarle lo mismo a Emiliano Insúa y a Clemente Rodríguez, por ejemplo.

¿Y D’Alessandro?
¡Está en un momento bárbaro! Siempre fue un jugador espectacular, pero además de sus condiciones técnicas es guapo, de mucho carácter. Puede jugar en distintas posiciones, está en un momento justo.

Hablemos del partido. ¿Se le puede ganar a España?
Yo creo que sí. Los respeto y me encanta como juegan. Tienen muchos jugadores técnicos y, a diferencia nuestra, muchos años de trabajo. A España no hay que copiarle cómo juega en la cancha, sino el proyecto. Hace 10 años que viene trabajando para ganar la Euro y el Mundial con los mismos jugadores. Nosotros tenemos lo nuestro también, excelentes futbolistas con un nivel técnico e internacional muy poderoso. Ojalá salga un lindo partido, creo que Argentina tranquilamente puede ganar.

Algunos sectores de la prensa criticaron que usted eligiera al Barcelona como modelo a imitar. Dijeron que la selección es demasiado grande para compararse con un club. ¿Qué le genera esa reacción?
Están equivocados. No comparo con un club, sino con lo que me gusta a mí. Si Barcelona ganó siete títulos en dos años y juega de la manera que juega, ¿qué tiene que ver con la comparación entre la selección y un club? El que dice eso no entiende lo que busco. Me gusta el fútbol del Barcelona, me encanta que se den ocho pases seguidos. Es un gusto mío, no pasa por copiar a un club.

Alguna vez manifestó que Diego Maradona es mejor persona que jugador. ¿Podría explayarse al respecto?
Siempre lo dije, es una muy buena persona. Se puede equivocar como cualquier ser humano, pero es muy buena gente. Uno lo trató mucho, sé muy bien las cosas que ha hecho por mí, así como las que yo he hecho por él. Pasamos muchas situaciones. Siempre digo que uno sabe que alguien es buena persona cuando aparece en los momentos malos sin que nadie lo llame, y él lo hizo cuando estuve mal.

¿Pudo hablar con él?
Lo llamé y no lo encontré. Pero lo entiendo, se debe sentir mal. O quizás no quiere hablar con nadie… Debe estar pasando momentos difíciles. Mi preocupación no pasaba por ver si iba a seguir o no en el cargo, quería saber cómo estaba anímicamente porque lo vi mal después del partido con Alemania. Uno debe preocuparse por el plano personal, si seguía en el cargo o no ya no dependía de mí.

Volviendo al futuro de la selección… ¿dónde se ve Sergio Batista en julio de 2011?
Ojalá que en la Copa América, en el banco de la mayor. Trabajo para eso, para estar hasta 2014. Sé que no es mi decisión, pero el sueño, la idea y mi objetivo pasan por estar en la Copa América y el Mundial.

HAY QUE EDUCAR A LOS CHICOS

Con tres años al frente de las selecciones juveniles, el argentino Sergio Batista es palabra autorizada para referirse a la formación de futbolistas en su país. Preocupado, exhibe su diagnóstico y exige cambios tanto en la estructura deportiva como en la educativa. “Todos tenemos culpa”, afirma.

Sergio, usted está en permanente trabajo con el fútbol juvenil. ¿Considera que se está trabajando bien con los más chicos en Argentina?
La actualidad no es buena. Creo que es necesario cambiar desde el fútbol base. El problema está en la enseñanza. Los entrenadores tratamos de ganar cada fin de semana, pero perdemos de vista cuál es la verdadera prioridad: la enseñanza y la educación de los chicos.

¿En qué aspectos se vuelve más notorio?
Hay que educar a chicos y padres. No puede ser que estén jugando con 8 o 9 años y los padres se estén peleando fuera por querer ganar. Esa no debería ser la prioridad. Por eso uno trabaja para que cambien los reglamentos del fútbol infantil: las pelotas, las canchas y los arcos deberían ser más pequeños para poder trabajar más en la técnica. Así se puede empezar a formar jugadores de la mejor manera. Si uno no aprende y pule la parte técnica desde chico, de grande será aún más difícil. Hay que terminar con la enfermedad de querer salir campeones en inferiores, nuestro trabajo es formar jugadores para que lleguen a la primera división de la mejor manera.

¿Qué responsabilidad le cabe a la dirigencia en este aspecto?
Todos tenemos culpa. Los dirigentes bajan las pautas de trabajo, determinan si uno trabaja tranquilo o presionado. Si te exigen que salgas campeón en inferiores tienes que hacer eso, pero no vas a poder formar chicos. Es compartido: los técnicos queremos ganar y nos enloquecemos si no obtenemos resultados. No nos preocupamos si se juega mal, si un chico da malos pases o para mal la pelota… Y los padres tienen lo suyo: ¡presionan demasiado! Los chicos parecen billetes corriendo, ya no parecen chicos… No se los educa, hoy el fútbol maneja mucha plata en pases y quizás haya enloquecido a todos.

¿Qué se puede hacer desde el lado técnico para combatir esa situación?
Nosotros tenemos la responsabilidad de tratar que el chico disfrute y se divierta. Con responsabilidad, enseñarles y quitarles la presión que traen de la casa y de sus representantes. Somos los encargados de descomprimir todo ese tipo de cosas y enseñarles. Después si se gana, mejor. Pero si toca perder, mala suerte. El trabajo de uno es otro, no pasa por el resultado.

En lo táctico, ¿ha notado cambios en los chicos?
Claro, hoy no saben jugar de volante central solos. ¡Tienen que tener otro al lado! Si parece que tuvieran que venir a probarse con un compañerito al lado ya… Hay falencias a nivel formación. Uno tiene que enseñarles todas las variantes: jugar solos en el medio, con otro volante central al lado, de todo…

Muchos aseguran que las nuevas generaciones de futbolistas tienen menos compromiso con la profesión. ¿Qué puede decir al respecto?
El jugador de antes era diferente. Uno estaba todo el día con la pelota porque no había otra cosa. Hoy los jóvenes miran cada vez menos futbol, juegan menos. Trabajan tres horas y listo. Hay menos compromiso porque las cosas les llegan más fácil: a los 15 años ya tienen un departamento que les da un representante, o un auto último modelo. Ganan dos mil o tres mil pesos por mes. Así se pierde el hambre que hay que tener para jugar.

¿Cómo se combate eso?
Lo que tiene que hacer un entrenador de inferiores con un chico de 17 años que maneja un auto cero kilómetro es sacárselo, forzarlo a que lo devuelva. De lo contrario, cuando llegue a primera qué va a manejar, ¿una nave espacial? ¿Por qué van a jugar? Se perdió la valoración de las cosas, el sacrificio. Decir “esto me lo compré con mi plata que me gané yo”.

¿A qué edad le llegaron esas cosas a usted?
¡A los 20! Debuté a los 18 años y me pasé dos años viajando en colectivo a la cancha de Argentinos Juniors. Hasta que mi viejo me pudo comprar el departamento, porque lo necesitaba para tener reuniones y cosas referidas al trabajo. En 1981 me compré un auto modelo 76’. Hoy los chicos tienen todo demasiado fácil, ¡demasiado! Los representantes, las chicas…

¿Qué rol juega la educación en todo esto?
La educación es fundamental. No puede ser que a los 12 años no vayan al colegio para venir a jugar al futbol. ¡No es posible! Debería haber alguna ley que los obligue a mostrar el título básico para llegar a Primera División. Si se tienen que perder un entrenamiento por ir a estudiar, ¡que lo hagan! Hay padres que mandan notas a los clubes para decirles que no se involucren en la educación del chico, que sólo se preocupen por hacerlo jugar bien al futbol. Están confundidos, se piensan que van a llegar a primera y se van a salvar de por vida. Si dependiera de mí, por más que el chico sea un fenómeno, en esos casos hay que echarlos del club.

¿Qué panorama se avecina en este contexto? ¿Cómo ve el futuro del futbol argentino?
Hay que buscarle la vuelta, cambiar las cosas. Nos tenemos que sincerar todos y decidir qué queremos hacer con los chicos. De lo contrario, saldrán cada vez menos jugadores y terminaremos viviendo de camadas. Me dolería que pase eso, porque acá siempre hubo recambio. Lamentablemente, la sociedad está así… el país está enfermo con eso. Es hora de calmarse un poco y parar la pelota.

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