¡A..penas un empate!

Por Julio Ramírez

No es novedad. La incapacidad del Tricolor para concretar las opciones que genera en la ofensiva, históricamente le han causado mucha angustia para lograr marcadores desahogados o para remontar. Esta vez ante Sudáfrica no fue la excepción. El Tricolor dominó gran parte del partido, sobre todo en el primer tiempo, pero como siempre sus delanteros erraron las opciones que generaron y eso provocó paulatinamente que fueran decayendo en su accionar, y al mismo tiempo provocaron que los anfitriones adquirieran confianza y equilibraron la situación.

De igual modo quedó establecido que el juego aéreo y la velocidad causa muchos estrategos en la parte baja del Tricolor, pues cada vez que llegaban los sudafricanos a ejecutar un tiro de esquina, los defensores mexicanos sufrieron en serio. Las descolgadas de los morenos fueron otra pesadilla. Precisamente el gol de los sudafricanos cayó luego de una descolgada que hizo ver lentos a los defensores del Tricolor. Ellos, los anfitriones, afortunadamente sólo tuvieron la virtud de concretar una de las dos oportunidades claras que tuvieron, porque si en el último minuto no falla el disparo, otra historia se habría escrito en la inauguración del Mundial 2010.

A todo lo anterior, nos referíamos cuando comentamos que el futbol mexicano carece de un estilo propio y que sólo se amolda a los éxitos esporádicos. Una vez más quedó asentado que el Tricolor se nutre sólo de anécdotas, porque carece de estilo. Eso nos reafirma la certeza de que el futbol mexicano no es lo que nos han querido vender los negociantes del deporte.

El pobre empate reafirmó nuestra creencia de que los integrantes del Tri son un puñado de jugadores presionados y debilitados por la angustia y el miedo, y seguimos pensando que la imagen de la selección nacional es la misma desde siempre: sometida a “ganar o morir”.

Pero todavía esto va empezando y la mayoría de los aficionados tienen esperanzas de que el Tri sea capaz de llegar al famoso quinto partido.

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