Letras en Puntas…

Francisco Martínez y Roberto Román.
Francisco Martínez y Roberto Román.

EL GOZO SE FUE AL POZO Y CON

ELLO VOLVIERON LOS TOROS

El Toro en México

bardoletrasPor Bardo de la Taurina

La neta es que en este país, nada de lo que disque se planea sale como se pensaba. Así llegamos a esta fecha donde la actividad taurina pensaban que iba a entrar a un relax por dos razones que creo que en orden de importancia es la actividad mundialista de las patadas donde en Rusia 2018 va a pujar México por el cetro de la potencia más mediocre de las que calificaron que dicotómicamente son brillantes, para hacer el ridículo y arrastrar la cobija. Los dueños del huevo de oro, o sea el balón, trajeron a un farsante que encontraron en tierras colombianas y que ha cumplido a cabalidad con el objetivo, que era el tener un títere o pelele que pusiera a jugar, si se puede llamar a eso jugar, a los jugadores en todas las posiciones, incluyendo las de aguadores, utileros y alquiladores de carne fresca en noches de fantasía ¿Con qué objeto? Pues con el que todo se hace en este país, ganar dinero a costa de lo que sea.

Y es que mire usted, cualquier entrenador normal contratado pa’ armar una selección representativa a nivel mundial, lo que hace es poner dentro de la casaca nacional a los mejores jugadores en cada posición y ya con ellos anclados pues solo se admitirá algún pequeñísimo ajuste o una variante en nombre, cuando las lecciones los exijan, pero no cambios drásticos de sistemas, más lo que Juan Carlos Osorio por conveniencia o por orden de los dueños de los esclavos (jugadores) ha venido haciendo. Es que como en México hay muy buenos jugadores, nada más que igual que como los toreros, son faltos de enjundia y ánimo pa’ trabajar como lo hacen las figuras, pues entran a un rol que es el de ser vendidos en Europa como piezas de primera, segunda o tercera, lo cual les reditúa a los dueños de los equipos unas enormes utilidades ¿Cómo se hace esto?

Pues bien, la logística; que la mafia del poder de pantalones largos le compró o se tragó del colombiano, tal vez sea que a costa de mancillar el orgullo nacional de esta forma de vibrar en México a través del futbol, se denigre al jugador usándolo como moneda de hacer más monedas, mediante exhibir a la mercancía (jugadores) aparte de en su posición natural en otras 10, con algo más grave que convoca por costumbrismo cada vez a nuevos jugadores pa’ ser vistos tratando de jugar lo mismo de defensas que de delanteros, por el lado derecho que por el chueco. Se fueron tres años exportando jugadores al viejo continente y ahora resulta que esta semana comienza la Copa del Mundo y México no tiene equipo, porque nunca en la época del colombiano se repitió una alineación.

Apenas este sábado después de una reconfortante orgía en el que los seleccionados nacionales clavaron de palomita y desde todos los ángulos ante las féminas, que por más que sacaron el pecho, juguetearon con el quiebre de cintura, mostraron los muslos más vigorosos de por acá, sucumbieron ante la buena condición física pa’ el box spring de los seleccionados, con cuya etiqueta de vencedores en la justa de encuerados llegaron a Dinamarca, en donde al colombiano de marras se le borró el casete y no solo no supo a quién alinear sino que amontonó a lo estúpido las piernas, dejó a los mejores en la banca y a los lastimados los consintió con promesas de que aunque sea en muletas o sillas de ruedas los alineará contra Alemania en el debut el próximo domingo.

Ante esto, los taurinos con la moral en los tobillos al unísono exclamaron ¡Al Carajo el futbol! y volvieron a los toros, continuando así este fin de semana el show de los ‘Soñadores de Gloria’ en una de sus etapas cruciales, con cuatro chavales entrones, cojonudos, enjundiosos, con hambre de triunfo ¿Por qué no los mandan a Rusia? No, mejor ¡no! porque allá al entrenador si les parte su mandarina en gajos,  así que mejor al Toro que es una mona y venga que se vistieron de luces los chavales el domingo en una plaza pegadita a las praderas de asfalto de la capital y así, no se quedó la zona conurbada sin toros.

Se vieron cuatro toreadores entre los que sobresalieron dos que se salen del molde, de lo convencional, que lo son Francisco Martínez y Roberto Román, ambos al alimón diferentes como el sol y la luna en sus maneras más convergentes en muchas de las formas y maneras básicas que son indispensables pa’ caminar en esto. Se les ve con presente y con futuro en el que solo hay que cuidarles sus maneras originales en las que incluyen el andar entre las cuernas y algo envidiable, el ser poseedores del don del conecte y la trasmisión y además de torear arrebatan, diciendo de que a la gente le gusta que no gocen de influencias, son raza, pueblo, como el que hace a los ídolos.

Seguirán avanzando en el certamen y quién sabe si alcen la copa al final, lo que sí, es que estos chavales desde ¡ya! traen tatuada una marca o sello que dice, ‘voy derecho y no me quito’ ante el toro o los toreros colegas y eso es razón de más pa’ repetir sus nombres pa’ que el público cuando los vea anunciados acuda a las plazas a admirarlos y también pa´ que las empresas sepan que estos dos cascabeles, son sinónimo de garantía de atracción, entrega, valor y bien torear, subrayo se llaman Francisco Martínez y Roberto Román.

 

 

 

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