BLOQUEO 2 VS. 1

Felipe de la Garma Cuevas, fullback de los Pumas (1957-61). Foto: pumasdorados.com
Felipe de la Garma Cuevas, fullback de los Pumas (1957-61). Foto: pumasdorados.com

* De la Garma y su grandeza

* Estuvo en la mira de Rodero

* Nunca se consideró ídolo

Por RICARDO GARCIA ESTRADA

El futbol americano del Colegio Tepeyac y la UNAM están de luto, por la muerte de Felipe de la Garma Cuevas, fullback de los Pumas (1957-61), cuyas cualidades lo convirtieron en uno de los exponentes más grandiosos de este deporte, aquí en México.

El ex astro universitario dejó de existir el pasado 29 de mayo a los 73 años, víctima de un infarto al miocardio después de padecer Alzheimer los últimos 11 años, informó su viuda Zita Nina Galván Haro.

Felipe dio muestras de sus aptitudes en este deporte, desde chamaco en cascaritas que se organizaban cerca de su domicilio (Arica 98) y en otras calles de la Colonia Tepeyac-Insurgentes, en el norte de la Ciudad de México donde el futbol americano tiene gran arraigo.

Al ingresar en el Colegio Tepeyac fue parte importante de los frailes en categoría juvenil (1955-57), dirigidos por el estadunidense Burton Blooms, quien los guió a varios títulos.

En su último año con los frailes, De la Garma recibió una invitación del coach Delmiro Turco Bernal (+) para jugar en categoría intermedia con los Alquimistas de Ciencias Químicas-Veterinaria, en lo que fue su primer contacto con el futbol americano de la UNAM.

No sólo el Turco Bernal y, en su momento, Roberto Tapatío Méndez se interesaron en Felipe. También Manuel Rodero, timonel de los Cheyennes de la Vocacional Dos en categorías juvenil e intermedia, pretendió tenerlo en su escuadra de segunda fuerza.

El "Palillo", otro gran universitario ya desaparecido. Foto: primeroygol.com
El "Palillo", otro gran universitario ya desaparecido. Foto: primeroygol.com

En una entrevista previa al homenaje en su honor organizado en 1998 por Luis Palillo Rodríguez  y Gonzalo Doppy Dávila, entre otros ex miembros de la Porra Universitaria, el ex fullback agregó:

“Al término de un juego de práctica (scrimmage) entre frailes y cheyennes, a quienes les aguantamos un cuerpo, pero después nos apalearon, el coach Rodero me invitó a formar parte de su equipo, pero no acepté porque siempre he sido un universitario”.

Con base en sus cualidades, el paso de Felipe en categoría intermedia fue meteórico y ese año de 1957 el Tapatío Méndez lo llamó a las filas de los Pumas.

En aquella amena entrevista, interrumpida por las risotadas del afamado rompelíneas, recordó que “en un principio fui fullback de segundo equipo con los Pumas, pero luego de dos juegos en Estados Unidos en mi año de novato, me apoderé del puesto titular y lo conservé hasta el fin de mi elegibilidad”.

No se sentía ídolo

De la Garma reveló que “durante mis cinco años en categoría mayor, siempre esperaba con entusiasmo el inicio de la temporada, después de practicar basquetbol seis meses con el equipo Cachorros, lo que me permitía adquirir una excelente condición física.

Roberto Tapatío Méndez, en su momento, se interesó en Felipe. Foto: pumasdorados.com
Roberto Tapatío Méndez, en su momento, se interesó en Felipe. Foto: pumasdorados.com

“Esto fue bueno para mí, ya que en las prácticas primaverales de los Pumas se presentaban otros fullbacks decididos a arrebatarme el puesto de primer equipo, pero les demostraba que yo era digno de ser el titular en esa posición”.

En su época, el Señor del Offtackle, jugada con la que le dio a su equipo grandes satisfacciones, adquirió la condición de ídolo, negada por él:

“Nunca me consideré como tal. Jugaba porque me encantaba el futbol americano y trataba de hacer mi trabajo lo mejor posible. Algunas veces firmé autógrafos, pero sin afán de acaparar la atención.

“Es más, llegué a despistar a algunos aficionados que a la salida de los vestidores me preguntaban si yo era Felipe de la Garma, diciéndoles: No, creo que viene atrás de mí”.

En dicha entrevista de hace 12 años, el portador del jersey con el número 44 recordó el ambiente inigualable de los duelos entre el IPN y la UNAM:

“Era muy padre esperar el día del Clásico e impresionante salir al emparrillado, ver el estadio repleto de aficionados y escuchar los huelums y goyas. Hasta los abucheos que recibíamos de los simpatizantes del polis, eran impresionantes”.

De la Garma no olvidó en esa conversación a algunos de sus rivales más contundentes del IPN, como Carlos Yapur, Antonio Azcué, Guillermo Willy Aréizaga y Armando Cadete Camargo. “Esos sí fueron ídolos”.

Avanzaba poco, pero seguro

Acerca del por qué de su éxito cuando penetraba por los offtackles, Felipe dijo que sólo seguía las indicaciones del coach Méndez:

Alejandro Morales, el "Canario", le abría brecha a Felipe de la Garma. Foto: pumasdorados.com
Alejandro Morales, el "Canario", le abría brecha a Felipe de la Garma. Foto: pumasdorados.com

“Siempre nos recomendaba concentrarnos al 100 por ciento en cada jugada, además tuve magníficos linieros que me abrían brecha, por ejemplo Armando Machorro (+), Rubén Bilibí Martínez y Alejandro Canario Morales”.

De la Garma Cuevas disfrutó de innumerables satisfacciones como jugador, una de ellas producto de la coronación de los Pumas (7-6) frente a la Selección del IPN, en 1961.

“Nos costó mucho trabajo triunfar, dijo, ya que los Burros Blancos prepararon defensivas especiales para contenerme. Sin embargo, de todas maneras yo les avanzaba, poquito pero seguro”.

También rememoró el Clásico del Recuerdo (de veteranos) de 1985, en el que emprendió cuatro jugadas, por su ruta acostumbrada, y en la última “anoté como en mis viejos tiempos”.

En esos momentos inolvidables del ex jugador están incluidos sus nombramientos de Jugador del Año 1960 y capitán de los Pumas, en 61.

Alegre dentro y fuera del futbol americano, el ariete universitario recordó las fiestas que se organizaban después de los éxitos felinos:

“Me gustaba mucho bailar rocanrol y cha-cha-cha, lo que me ayudaba a mantenerme en buena condición física. Puedo presumir que viví una época sana lejos de vicios y maldades; a veces íbamos a fiestas en la Colonia Guerrero, donde vivía mucha gente del Poli, y nunca sucedió nada anormal”.

Antes de ser cremado el cuerpo de Felipe de la Garma Cuevas, algunos de sus amigos y compañeros de quipo, entre ellos Fernando Carpinteyro, Claudio Villa, José Armendáriz, Sergio Terán y Antonio Miguel, lo despidieron con goyas y el Himno Universitario.

Gustavo Medina, ex jugador de los Cóndores y actual presidente de la Hermandad Puma, también estuvo en esa ceremonia y afirmó que su agrupación le rendirá un homenaje póstumo al brillante fullback, a quien le sobreviven su viuda Zita y sus hijos León Felipe y Mariana.

Descanse en paz.

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